Policías blindan Cataluña de cara a la jornada electoral del domingo

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Madrid. La abstención y el temor a lo que pueda ocurrir en las calles de Cataluña son las principales preocupaciones de cara a la jornada electoral del próximo domingo, que serán los cuartos comicios generales en cuatro años y los segundos en menos de siete meses. Mientras el ministerio del Interior blindó con más de 12 mil agentes antidisturbios la autonomía catalana, en el cierre de campaña todos los partidos políticos hicieron un llamamiento a la población a acudir a las urnas, a votar pese al hartazgo que provoca cada vez más la política y sus representantes.

La cuanta atrás del reloj electoral está en marcha y todas las miradas se dirigen a Cataluña, la autonomía más rica del Estado español que vive desde hace más un lustro una convulsión política inédita, acentuada desde hace dos años, cuando en octubre del 2017 culminó una declaración unilateral de independencia que resultó fallido y terminó con los principales dirigentes del independentismo en la cárcel o refugiados en otros países. Precisamente a raíz de la sentencia del Tribunal Supremo (TS) que condenó a penas de hasta 13 años de cárcel a nueve de los dirigentes independentista se inició una movilización ciudadana masiva, que sobre en la primera semana posterior al fallo judicial se tiñó en algunos momentos de actos violentos y de duros enfrentamientos con la policía. De hecho sólo en esa semana se contabilizaron más de 600 heridos y numerosos daños al mobiliario urbano de las principales ciudades catalanas.

Con este panorama, y sobre todo con el llamamiento de la plataforma Tsunami Democrático a realizar hasta 200 actos de protesta de cara a la jornada electoral del domingo, el gobierno español, presidido por el socialista Pedro Sánchez, activó un dispositivo especial para proteger los colegios electorales en Cataluña. Se movilizaron cerca de 12 mil agentes antidisturbios y de calle -entre ellos ocho mil son de la policía autonómica, los Mossos d´Esquadra, y cerca de cuatro mil de la Policía Nacional y de la Guardia Civil-. El objetivo del operativo es impedir que se bloqueen los colegios electorales, tal y como al parecer pretenden los manifestantes independentistas, así como proteger las principales infraestructuras de la región, como los aeropuertos, las estaciones de tren y las carreteras.

Según las convocatorias del movimiento independentista, al menos las que ha han hecho públicas, pretenden llevar a cabo numerosas actos de protesta durante la jornada de reflexión, como ocupar las plazas públicas para hacer propaganda a favor de las formaciones separatistas y para denunciar las supuestas carencias democráticas del Estado español. Además también se teme que durante la madrugada ocupen las plazas públicas y los colegios electorales para dificultar la jornada electoral e impedir que se traslade a la opinión pública una imagen de “normalidad” cuando a su entender están en una situación de “excepcionalidad” por las condenas a sus dirigentes políticos.

Desde el gobierno español crece el temor a que la jornada de reflexión acabe marcando para un lado o para otro el discurrir de las elecciones del domingo, ya sea porque se vuelven a reproducir los graves enfrentamientos en las calles catalanas, con barricadas de fuego, centenares de contenedores ardiendo y miles de jóvenes independentistas sembrando el caos en las calles.

Tanto el gobierno español como el gobierno catalán, presidido por el independentista Quim Torra, quien apoya las manifestaciones de denuncia, explicaron que el dispositivo que han puesto en marcha pretende garantizar que la jornada electoral sea “tranquila” y sobre todo que los ciudadanos que acudan a su colegio electoral a depositar su voto lo puedan hacer sin contratiempos.

De hecho el propio presidente español Pedro Sánchez realizó un mitin de cierre de campaña en Barcelona, en el que advirtió que trabajarán para garantizar el derecho al voto de la población catalana. En el mismo acto, el mandatario y quien aspira a convertirse en el candidato más votado de las elecciones hizo un último llamamiento desesperado a la población para que acuda a votar, consciente de que al menos un 30 por ciento de los potenciales votantes no acudirán a las urnas como castigo a los dirigentes políticos que han sido incapaces de sacar adelante un gobierno después de las elecciones del pasado 28 de abril.

El reclamo para acudir a las urnas de los partidos de izquierda es precisamente el miedo, cada vez mayor, que despierta la formación de extrema derecha Vox, que según la mayoría de los sondeos se podría convertir a partir del domingo en la tercera fuerza en votos del país y alcanzar una representación parlamentaria de hasta 50 diputados. Incluso algunos analistas advierten de que esa cifra se podría disparar si finalmente se registran disturbios en Cataluña durante la jornada reflexión e incluso en el mismo día de la votación.

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