Evo Morales llama a combatir a los "vendepatrias"

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 La Paz. El presidente de Bolivia, Evo Morales, reiteró ayer su llamado a la unidad nacional para combatir a los vendepatrias, a los que acusó de gestar un golpe de Estado para hacerse con los recursos naturales del país, al tiempo que el líder opositor Luis Fernando Camacho amenazó con volver a La Paz para exigir la renuncia del mandatario, tras verse forzado a regresar a la ciudad de Santa Cruz ante masivas protestas de partidarios del gobierno.

Al encabezar una multitudinaria marcha impulsada por la Central Obrera Boliviana, que se dirigió desde El Alto hasta La Paz, Morales alertó que los responsables de la violencia quieren traer la injusticia a la nación andina privatizando de nuevo sus recursos naturales.

La historia se repite, aseguró el mandatario frente a miles de manifestantes, en referencia a Camacho, al recordar que hace cuatro décadas el general golpista Luis García Meza le llevó una carta de renuncia a la presidenta Lidia Gueiller (1979-1980), instaurando una dictadura.

Morales, quien cerró su discurso al grito de: ¡patria o muerte!, llamó a sus seguidores a enfrentar y rechazar el golpe de Estado de los racistas.

Camacho viajó el lunes desde Santa Cruz, donde está su sede de operaciones, al aeropuerto de El Alto, que sirve a La Paz, con una Biblia y una carta de renuncia para que la firmara el presidente Morales por una acusación de fraude electoral, que no ha probado. Miles de seguidores del gobernante se parapetaron en la terminal aérea e impidieron la salida de Camacho.

Un vuelo contratado por las autoridades regresó al líder opositor a Santa Cruz (a 900 kilómetros de la capital) para resguardar su seguridad, indicó el ministro de Gobierno, Carlos Romero. Sin embargo, Camacho anunció que volverá hoy a la capital, y todas las veces que sea necesario, para entregar al presidente la carta, tras fracasar en su primer intento.

Este miércoles, a las dos y media de la tarde, retorno a la ciudad de La Paz y así será todos los días, hasta que pueda entrar al palacio de gobierno, aseguró Camacho a su llegada a Santa Cruz, la ciudad más rica del país y bastión opositor.

Diez mil hombres fueron desplegados por un partido político para que un solo hombre no pueda entrar a La Paz. Eso es una muestra clara de miedo, señaló Camacho.

La frustrada visita del dirigente cívico fue la acción más desafiante de la oposición para conseguir la renuncia del presidente izquierdista indígena, a quien acusan de cometer un fraude en los comicios del 20 de octubre, aunque hasta ahora no se aportado una sola prueba.

El líder opositor lanzó el sábado un ultimátum de 48 horas a Morales para renunciar y llamó a las fuerzas armadas a intervenir en la crisis política.

En el primer comunicado desde que estalló la pugna, las fuerzas armadas anunciaron el lunes que velarán por el mantenimiento de la democracia, la unidad del pueblo y exhortaron al cese de la violencia. En el texto, sin embargo, no se menciona el nombre de Morales o un respaldo explícito al mandatario.

Camacho, abogado, de 40 años, es el presidente del Comité Cívico de Santa Cruz (derecha) y se ha convertido en el rostro más visible de la oposición luego de los comicios, en los cuales no participó, opacando ahora al ex mandatario centrista Carlos Mesa (2003-2005), segundo en la votación.

Mesa, a su vez, expresó su solidaridad con Camacho, al afirmar que se le impidió el libre tránsito, lo que no se le puede hacer a ningún ciudadano boliviano, e insistió en convocar a nuevos comicios.

Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), pidió a las autoridades bolivianas, en un tuit, asegurar la libertad de movimiento y circulación de Camacho. El organismo continental realiza desde la semana pasada una auditoría del proceso electoral boliviano.

Héctor Arce, ministro de Justicia, defendió ante la Organización de Naciones Unidas el manejo de las manifestaciones, al asegurar que el gobierno ha sido respetuoso de los derechos humanos.

Arce llamó la atención de diplomáticos sobre la crisis en Bolivia e indicó que la auditoría que realiza la OEA, a petición del gobierno, debe concluir el 12 de noviembre.

Bolivia vive su tercera semana de conflicto poselectoral con huelgas y bloqueos en varias ciudades, en rechazo a un cuarto mandato de Morales, en el poder desde 2006.

En La Paz hubo nuevos enfrentamientos entre transportistas que buscan despejar rutas y manifestantes que mantienen barricadas en las calles.

En medio de las crecientes protestas, sindicatos de transporte anunciaron el cierre de las fronteras Tambo Quemado, con Chile, y Desaguadero, con Perú, por 24 horas a partir de mañana.

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