Trump acusa a Pelosi de "traición a la patria" por pedir su destitución

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Martes 8 de octubre de 2019. Nueva York. El presidente, quien ayer se describió como alguien con sabiduría sin paralelo, llamó anoche a un impeachment contra la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, por atreverse a proceder con el proceso de destitución del mandatario, al continuar la guerra política entre la Casa Blanca y legisladores demócratas, al aproximarse lo que se perfila ya como una crisis constitucional.

Mientras, los jefes de los comités de la cámara baja encargados de la investigación sobre si Donald Trump solicitó a Ucrania interferir en la elección estadunidense de 2020 y formular cargos para su impeachment, giraron nuevas órdenes de entrega de documentos relevantes al secretario de Defensa, Mark Esper, ya que se argumenta que el presidente usó la palanca de asistencia militar con su contraparte ucrania. La semana pasada ya habían girado órdenes parecidas a otras dependencias, incluida la Casa Blanca.

Por su parte, Trump continúa descalificando el proceso, y también a sus acusadores, al grado que la noche del domingo se atrevió a acusar a Nancy Pelosi, presidenta de la cámara baja y la demócrata más poderosa en Washington, de traición a la patria y pidió su impeachment, aparentemente no sabe que ese proceso no existe para legisladores.

Trump ha atacado no sólo a los demócratas, sino a los denunciantes (sin saber quiénes son, pero ya los acusó de tener intereses políticos) y a todo comentarista en su contra a través de más de 60 tuits durante el fin de semana, mientras insiste en que su famosa llamada, en la que presionó al presidente de Ucrania para que lo ayudara a dañar a un contrincante demócrata en Estados Unidos (un acto ilegal) fue perfecta.

Más aún, abogados del primer denunciante expresaron preocupación desde finales de septiembre por la seguridad de su cliente al director interino de Inteligencia Nacional, como resultado de sugerencias de Trump de que era un espía que podría haber cometido traición y señalaron que ciertos individuos habían ofrecido una recompensa de 50 mil dólares para obtener información sobre la identidad del denunciante, reportó Reuters.

De hecho, legisladores demócratas están considerando medidas extraordinarias para proteger al denunciante cuando se presente ante ellos a declarar sobre el caso, que incluyen realizar la audiencia en un lugar secreto y hasta disfrazar la voz y cara para evitar que legisladores aliados de Trump revelen su identidad, reportó el Washington Post

El presidente, ¿aislado?

Desde que se reportó, el fin de semana, que hay un segundo denunciante, otro agente de inteligencia con información de primera mano, ya protegido bajo la ley, fue notable un creciente silencio de gran parte de los republicanos. Ningún alto funcionario ni algún integrante del liderazgo republicano en el Congreso se presentó, como es usual, en los programas de charla política de los domingos en los principales canales de televisión.

Aún más notable es que algunos de sus defensores más fieles –entre ellos los de Fox News, su canal favorito– de repente están expresando algunas reservas sobre la llamada con el ucranio, más las maniobras para ocultarla.

El fin de semana, Trump comentó a unos legisladores republicanos que fue su secretario de Energía, Rick Perry, quien le instó a hacer la famosa llamada con el presidente ucranio, Volodymir Zelensky, el 25 de julio, agregando que él ni la quería hacer, reportó Axios.

Voceros de Perry, respondiendo a la semiacusación, aclararon que el secretario de Energía sólo deseaba que el presidente hablara sobre gas natural y no sobre su rival demócrata Joseph Biden.

Al mismo tiempo, en un cambio inesperado –algunos reportan que ni el Pentágono fue alertado– Trump, después de una llamada con el presidente Recep Erdogan, de Turquía, de pronto anunció la noche del domingo un drástico giro en la política estadunidense en Siria, aparentemente dando luz verde a las fuerzas turcas de ingresar a territorio kurdo y con ello, básicamente, traicionado a ese casi ahora aliado. Pero aún prevalece confusión sobre qué exactamente fue lo que hizo el comandante en jefe (hasta el Pentágono dijo que no estaba de acuerdo con permitir una operación turca en el norte de Siria).

En su tuit anunciando el cambio, Trump afirmó que después de que Estados Unidos había capturado a todo el califato de ISIS (algo que no es totalmente cierto), era hora que otros países asumieran mayor responsabilidad. Alertó que si Turquía se atrevía a hacer algo que yo, en mi sabiduría grande y sin paralelo determino que está fuera de límites, destruiré totalmente la economía turca. Concluyó: EU es grande.

Se reportó que Trump tomó esa decisión en contra del consejo de sus asesores militares y diplomáticos, y algunos de sus aliados políticos más influyentes, como el líder de la mayoría republicana del Senado, Mitch McConnell, y el senador Lindsey Graham, entre muchos más republicanos, quienes públicamente expresaron su disgusto con la decisión.

En otro flanco, Trump sufrió una derrota judicial con el fallo de un juez federal que ordenó que el presidente debe entregar ocho años de sus documentos fiscales personales al fiscal federal de Manhattan. El juez rechazó por repugnante el argumento de los abogados de Trump de que gozaba de inmunidad presidencial en el caso, subrayando que el mandatario no está sobre la ley. De inmediato se registró una apelación y, por lo tanto, el fallo queda congelado mientras procede el caso.

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