Trump pide juicio político para Pelossi

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Nueva York. El presidente, quien hoy su autoelogió como alguien con “sabiduría sin paralelo”, llamó anoche por el impeachment de la presidenta de la cámara baja por atreverse a proceder con el impeachment del mandatario, al continuar la guerra política entre la Casa Blanca y legisladores demócratas al aproximarse lo que se perfila ya como una magna crisis constitucional.

Mientras tanto, los jefes de los comités de la cámara baja encargados de la investigación sobre si Donald Trump instó a Ucrania a interferir en la elección estadunidense de 2020 y formular cargos para su impeachment giraron nuevas órdenes de entrega de documentos relevantes al secretario de Defensa Mark Esper ya que se argumenta que el presidente usó la palanca de asistencia militar con su contraparte ucraniana. La semana pasada ya habían girado órdenes parecidas a otras dependencias, incluyendo la propia Casa Blanca.

Por su parte, Trump continua descalificando a la acusación y a sus acusadores y la noche del domingo se atrevió a acusar a Nancy Pelosi, la presidenta de la cámara baja y la demócrata más poderosa en Washington, de “traición” a la patria y llamó por su impeachment -sin aparentemente saber que ese proceso no existe para legisladores.

Trump ha atacado no sólo a los demócratas, sino a los denunciantes (sin saber quiénes son, pero ya los acusó de tener intereses políticos) y a todo comentarista en su contra a través de más de 60 tuits durante el fin de semana, mientras insiste en que su famosa ,llamada donde presionó al presidente de Ucrania para que lo ayudara a dañar a un contrincante demócrata en Estados Unidos (un acto ilegal.) fue “perfecta”.

Más aún, abogados del primer denunciante expresaron preocupación desde fines de septiembre por la seguridad de su cliente al director interino de Inteligencia Nacional como resultado de sugerencias de Trump de que era un “espía” que podría haber cometido “traición”, y señalaron que ciertos individuos habían ofrecido una recompensa de 50 mil dólares para obtener información sobre la identidad del denunciante, reportó Reuters

De hecho, legisladores demócratas están contemplando medidas extraordinarias para proteger al denunciante cuando se presente ante ellos para declarar sobre el caso, incluyendo realizar la audiencia en un lugar secreto y hasta disfrazar la voz y cara para evita que legisladores aliados de Trump revelen su identidad, reportó el Washington Post

Trump, ¿aislado?

Desde que se reportó el fin de semana de que hay un segundo denunciante, otro oficial de inteligencia igual que el primero pero éste con información de primera mano, ya protegido bajo la ley, fue notable un creciente silencio por gran parte de los republicanos. Ningún alto funcionario ni algún integrante del liderazgo republicano en el Congreso se presentó, como es usual, en los programas de charla política de los domingos en los principales canales de televisión.

Aún más notable, es que algunos de sus defensores más fieles -incluyendo entre ellos los de Fox News, su canal favorito- de repente están expresando algunas reservaciones sobre la llamada con el ucraniano más las maniobras para ocultarla.

El fin de semana, Trump comentó a unos legisladores republicanos que fue su secretario de Energía Rick Perry, quien le instó a hacer la ahora famosa llamada con el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky el 25 de julio, agregando que el ni la quería hacer, reportó Axios, Voceros de Perry, respondiendo a la semi acusación, aclararon que Perry sólo deseaba que el presidente hablara sobre gas natural, y no sobre su rival demócrata Joseph Biden.

Al mismo tiempo, en un cambio inesperado -algunos reportan que ni el Pentágono fue alertado antes- Trump, después de una llamada con el presidente Recep Erdogan de Turquía, de pronto anuncio la noche del domingo un giro drástico en la política estadunidense en Siria, aparentemente dando luz verde a las fuerzas turcas de ingresar a territorio kurdo y con ello básicamente traicionado a ese casi ahora “aliado”. Pero aún prevalece confusión sobre qué exactamente fue lo que hizo el comandante en jefe (hasta el Pentágono dijo que no estaba de acuerdo con permite una operación turca en el norte de Siria).

En su tuit anunciando el cambio, afirmó que después de que Estados Unidos había capturado a todo el califato de ISIS (algo que no es totalmente cierto), era hora que otros países asumieran mayor responsabilidad. Alertó que si Turquía se atrevía hacer algo que “yo, en mi sabiduría grande y sin paralelo” determino que está fuera de límites, “destruiré totalmente” la economía turca. Concluyó: “EUA es grande”.

Se reportó que Trump tomó esa decisión en contra del consejo de sus asesores militares y diplomáticos, y algunos de sus aliados políticos más influyentes, como el líder de la mayoría republicana del Senado Mitch McConnell y el senador Lindsey Graham, entre muchos más republicanos, quienes públicamente expresaron su disgusto con la decisión.

Y en otro flanco, Trump sufrió una derrota judicial con el fallo de un juez federal ordenando que el presidente debe entregar ocho años de sus documentos fiscales personales al fiscal federal de Manhattan. El juez rechazó como “repugnante” el argumento de los abogados de Trump de que gozaba de inmunidad presidencial en el caso, subrayando que el presidente “no está sobre la ley”. De inmediato se registró una apelación, y por lo tanto, el fallo queda congelado mientras procede el caso.

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