Trump sí trató con Ucrania golpeteo a su rival Biden

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Jueves 26 de septiembre de 2019. Nueva York. De repente, toda la atención giró de las reuniones mundiales en la Organización de Naciones Unidas a Washington, donde se inició el complejo e incierto proceso de destitución presidencial (impeachment), por cuarta vez en la historia de Estados Unidos, dejando a Donald Trump aquí ante, literalmente, todo el mundo acusado de traicionar a su país.

Documentos oficiales divulgados ayer parecen confirmar que Trump solicitó la ayuda de un poder extranjero para atacar a un contrincante político dentro de su propio país, algo que el liderazgo demócrata calificó de traición al anunciar el inicio del proceso de impeachment este martes.

La Casa Blanca, al buscar cómo responder ante un escándalo político más, divulgó ayer una transcripción parcial resumida de la llamada telefónica entre el magnate y el presidente de Ucrania, Volodymir Zelensky, en julio. Me gustaría que nos hicieras un favor, dice Trump en la llamada, comentando que nuestro país ha pasado por mucho y Ucrania sabe mucho acerca de ello. Menciona posibles investigaciones conjuntas sugiriendo que el ucranio trabaje con Rudolph Giuliani (quien trabaja como abogado y asesor personal de Trump, pero no para el gobierno), así como con el procurador general de Estados Unidos, William Barr, para indagar versiones de que Joe Biden frenó a un fiscal ucranio que investigaba a su hijo, quien era miembro de la junta directiva de una empresa de gas de Ucrania.

Hay mucha plática sobre el hijo de Biden. Que Biden frenó la investigación y que mucha gente quiere averiguar más sobre eso; entonces lo que puedas hacer con el procurador general (Barr) sería buenísimo, le dijo Trump a su homólogo de Ucrania.

El hijo de Biden fue integrante de la junta directiva de una empresa ucrania cuando su padre era vicepresidente de Estados Unidos.

Trump y otros republicanos resaltaron ayer que la transcripción confirma que no hubo ninguna presión sobre el ucranio –aunque el estadunidense ordenó congelar casi 400 millones de dólares en asistencia estadunidense a ese país semanas previas a la llamada– ni algo ilegal o inapropiado, ya que su único interés era investigar sobre posibles actos de corrupción.

Pero la presidenta de la Cámara de Representantes y demócrata más poderosa de Washington, Nancy Pelosi, sostuvo ayer que la conversación confirma que el comportamiento de Trump “mina la integridad de nuestras elecciones, la dignidad del puesto y nuestra seguridad nacional… y esto confirma la necesidad de una indagatoria de impeachment”.

Trump denunció desde la noche del martes esta decisión y ayer por la tarde en una conferencia de prensa originalmente programada para festejar sus siempre grandiosos logros en la ONU, calificó de broma el que esa conversación telefónica perfecta con el ucranio fuera motivo de un impeachment. Acusó que se trata de otro engaño nutrido por fake news y parte de la incesante cacería de brujas que hay en su contra desde que ganó las elecciones, impulsada por demócratas a quienes no les importa el país, sino únicamente el poder. Remató: ya que no pueden ganarme electoralmente, optan por destituirme.

Como suele hacer, lanzó su contraofensiva acusando a Biden y los demócratas de lucrar con la corrupción en Ucrania, y exigió transparencia al ex presidente y todos sus socios.

En una reunión con el jefe de la Casa Blanca en Nueva York al margen de la Asamblea General, un muy incómodo Zelensky comentó que no deseaba involucrarse en el proceso electoral estadunidense y calificó la llamada de normal; nadie me empujó. Trump le ayudó a traducir su mensaje: en otras palabras, no hubo presión y saben que no hubo presión.

A la vez, la tarde de ayer la oficina del director interino de Inteligencia Nacional Joseph Maguire entregó a algunos legisladores el informe clasificado que un denunciante confidencial, ahora sólo identificado como un oficial de inteligencia, entregó a sus jefes, y anoche algunos con acceso a ese documento indicaron que había detalles aún más preocupantes de los que están en la transcripción telefónica, por lo que han solicitado que sea divulgado al público.

Aparentemente, la Casa Blanca –dentro de la cual se reportan intensos debates sobre cómo responder a ese último escándalo– decidió que la mejor opción era revelar la conversación, ya que no contiene lo que algunos sospechaban, una negociación explícita de liberar los fondos congelados a cambio de la investigación ucrania, pero también para evitar ser acusados de un intento de encubrir algo más.

El presidente, sus aliados en el Senado y algunos estrategas están tratando de convencer –y tal vez convencerse a sí mismos– de que el impeachment al final será benéfico para la campaña de relección ya que, argumentaron en público, generará mayor motivación entre sus filas contra lo que llaman la cacería de brujas orquestada por los demócratas.

Pero Trump parece estar oscilando entre eso y una sensación de alarma.

Por su lado, Biden emitió una declaración en la cual acusa a Trump de poner “sus intereses políticos sobre nuestro interés de seguridad nacional… esto es una prueba para nuestros valores democráticos”.

Antes de las nuevas revelaciones, que surgieron despues de la alerta formal presentada a sus jefes dentro del gobierno por el denunciante confidencial, el debate entre demócratas era sobre si proceder con el impeachment con base en las investigaciones ya en curso en el Congreso. Pelosi y otros habían argumentado que no existía el apoyo necesario de la opinión pública para proceder y menos la posibilidad del apoyo bipartidista para lograr la destitución del presidente, y que al final todo eso podría tener consecuencias electorales negativas para los demócratas en 2020.

Pero con las nuevas revelaciones, ayer casi toda la bancada demócrata se expresó en favor de proceder con el impeachment.

Ese proceso de destitución ya se inició, y los seis comités de la cámara que ya han estado investigando a Trump empezarán a formular sus casos sobre violaciones que ameritan impeachment de acuerdo con la Constitución para entregarlos al Comité Judicial. Si son aprobados en el pleno de la cámara baja, el proceso se traslada al Senado, el cual, si los republicanos en control dan luz verde (algo que por ahora está casi descartado), sesionará como tribunal para el juicio político de Trump.

Algunos creen que ayer fue tal vez el peor día de la presidencia de Trump.

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