De pronto la atención mundial se dirigió al 'impeachment' contra Trump

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Nueva York. De repente, toda la atención giró de las reuniones mundiales en la Organización de Naciones Unidas a Washington, donde inició el complejo e incierto proceso de destitución presidencial, o impeachment, solo por cuarta vez en la historia de Estados Unidos, dejando a Donald Trump aquí ante literalmente todo mundo acusado de traicionar a su país.

Documentos oficiales divulgados hoy parecen confirmar que Trump solicitó la ayuda de un poder extranjero para atacar a un contrincante político dentro de su propio país, algo que el liderazgo demócrata calificó como “una traición” al anunciar el inicio del proceso de impeachment el martes.

La Casa Blanca, al buscar cómo responder ante otro escándalo político más, hoy divulgó públicamente una transcripción parcial resumida de la llamada telefónica entre Trump y el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky en julio.

“Me gustaría que nos hicieras un favor”, dice Trump en la llamada, comentando que “nuestro país ha pasado por mucho y Ucrania sabe mucho acerca de ello”. Menciona posibles investigaciones conjuntas, sugiriendo que el ucraniano trabaje con Rudolph Giuiliani (quien trabaja como abogado y asesor personal de Trump, pero no para el gobierno) como también con el procurador general de Estados Unidos, William Barr, para indagar versiones de que Joe Biden frenó a un fiscal ucraniano que investigaba a su hijo, quien era miembro de la junta directiva de una empresa de gas ucraniana.

“Hay mucha plática sobre el hijo de Biden, que Biden frenó la investigación y que mucha gente quiere averiguar más sobre eso, entonces lo que puedas hacer con el procurador general [Barr] sería buenísimo”, le dijo Trump a su par ucraniano.

El hijo de Biden fue integrante de la junta directiva de una empresa ucraniana cuando su padre era vicepresidente.

Trump y otros republicanos resaltaron hoy que la transcripción confirma que no hubo ninguna presión sobre el ucraniano -aunque el estadunidense ordenó congelar casi 400 millones de dólares en asistencia estadunidense a ese país en semanas previas a la llamada- ni algo ilegal o inapropiado ya que su único interés era indagar sobre posibles actos de corrupción.

Pero la presidenta de la cámara baja y la demócrata más poderosa de Washington, Nancy Pelosi, dijo hoy que la conversación confirma que el comportamiento de Trump “mina la integridad de nuestras elecciones, la dignidad del puesto y nuestra seguridad nacional… y esto confirma la necesidad de una indagación de impeachment”.

Trump denunció desde anoche la decisión y esta tarde en una conferencia de prensa originalmente programada para festejar sus siempre “grandiosos” logros en la ONU, calificó como “broma” el que esa conversación telefónica “perfecta” con el ucraniano fuera motivo de un impeachment. Denunció que es otro “engaño” nutrido por el “fake news” y parte de la incesante “cacería de brujas” en su contra desde que ganó las elecciones impulsada por demócratas a quienes “no les importa el país” sino solo el poder. Acusó: “ya que no pueden ganar contra mí electoralmente, optan por destituirme”.

Como suele hacer, lanzó su contraofensiva acusando a Biden y los demócratas de lucrar con la corrupción en Ucrania, y exigió “transparencia” por pare del ex presidente y todos sus socios.

En una reunión con Trump en Nueva York al margen de la Asamblea General, un muy incómodo Zelensky comentó que no deseaba involucrarse en el proceso electoral estadunidense y calificó la llamada como “normal”, donde nadie “me empujó”. Trump le ayudó a traducir su mensaje: “en otras palabras, no hubo presión y saben que no hubo presión”.

A la vez, esta tarde la oficina del director interino de Inteligencia Nacional Joseph Maguire entregó a algunos legisladores el informe clasificado que un denunciante confidencial, ahora solo identificado como un oficial de inteligencia, entregó a sus jefes, y esta noche algunos con acceso a ese informe indicaron que había detalles aún más preocupantes que los que están en la transcripción telefónica, y han solicitado que sea divulgado al público.

Aparentemente, la Casa Blanca -dentro de la cual se reportan intensos debates sobre cómo responder a ese último escándalo- decidió que la mejor opción era revelar la conversación ya que no contiene lo que algunos sospechaban, una negociación explícita de liberar los fondos congelados a cambio de la investigación ucraniana, pero también evitar ser acusados de un intento de encubrir otra cosa más.

El propio presidente, sus aliados en el Senado, y algunos estrategas están tratando de convencer, y tal vez convencerse a sí mismos, de que el impeachment al final será benéfico para la campaña de reelección ya que, argumentaron en público, generará mayor motivación entre sus filas contra lo que llama la continuación de la “cacería de brujas” por los demócratas.

Pero Trump parece estar oscilando entre eso y una sensación de alarma.

Por su lado, Biden emitió una declaración acusando a Trump de poner “sus intereses políticos sobre nuestro interés de seguridad nacional… esto es una prueba para nuestros valores democráticos”.

Antes de las nuevas revelaciones, que surgieron después de la alerta formal presentada a sus jefes dentro del gobierno por el denunciante confidencial, el debate entre demócratas era sobre si proceder con el impeachment con base a las investigaciones ya en curso en el Congreso. Pelosi y otros habían argumentado que no existía el apoyo necesario de la opinión pública para proceder y menos la posibilidad del apoyo bipartidista para lograr la destitución del presidente y que al final todo eso podría tener consecuencias electorales negativas para los demócratas en 2020.

Pero con las nuevas revelaciones, hoy casi toda la bancada demócrata se expresó a favor de proceder con el proceso de destitución.

Ese proceso ya inició, y los seis comités de la cámara que ya han estado investigando a Trump empezarán a formular sus casos sobre violaciones que ameritan impeachment bajo la Constitución para entregarlos al Comité Judicial. Si son aprobados en el pleno de la cámara baja, el proceso se traslada al Senado el cual, si los republicanos en control aceptan proceder (algo que por ahora está casi descartado), sesionará como tribunal para el juicio político de Trump.

Algunos creen que este ha sido tal vez el peor día de la presidencia de Trump.

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