Fracasa intento de formar gobierno en España; alistan elecciones

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Madrid. Se consumó el fracaso. Cinco meses después de las elecciones generales del 28 de abril se confirmó que España deberá volver a las urnas el próximo 10 de noviembre ante la incapacidad de las fuerzas políticas de sumar una mayoría parlamentaria para formar gobierno, sobre todo el llamado bloque de izquierda o progresista, integrado por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Unidas Podemos (UP). El presidente en funciones, el socialista Pedro Sánchez, confirmó que “el país se ve abocado a una repetición electoral” y desde la propia Casa Real se emitió un comunicado en el que informó que el Rey Felipe VI, en su condición de jefe del Estado, había decidido no presentar a ningún candidato a una nueva sesión de investidura.

Los plazos legales se van cumpliendo y salvo una maniobra de última hora poco probable, el próximo 23 de septiembre se decretará la disolución de las Cortes y se abrirá entonces un nuevo plazo legal para una nueva convocatoria electoral, que, según la ley, se fijará el próximo 10 de noviembre. Se trata de un fracaso colectivo que desembocará en las quintas elecciones generales en tan sólo cuatro años, en lo que se ha convertido en el periodo de mayor inestabilidad política y zozobra institucional de las últimas décadas en España.

La crisis que sufre hoy España se remonta al año 2016, cuando el Congreso de los Diputados asumió una nueva realidad política en la que el tradicional bipartidismo había dado paso a un multipartidismo en el hay al menos cinco actores políticos de calado, al margen de las formaciones nacionalistas catalanas y vascas. Aquel año, el entonces líder de la oposición Pedro Sánchez se sometió a una sesión de investidura a pesar de que tenía menos diputados que su principal rival, el derechista Mariano Rajoy, que estaba acosado por los graves casos de corrupción en su partido. Aquella sesión de investidura no salió adelante en hasta dos votaciones, en gran parte por el voto en contra de la formación emergente Podemos, liderada por Pablo Iglesias.

Sánchez alcanzó el poder en mayo del 2018 después de sacar adelante una moción de censura contra Rajoy, que fue apoyada por una amplísima mayoría parlamentaria, incluidos los partidos independentistas. Sin embargo, el ya presidente Sánchez tuvo que adelantar las elecciones ante su incapacidad para sacar adelante los presupuestos al no sumar la mayoría parlamentaria necesaria.

En los comicios del pasado 28 de abril, el PSOE fue el gran triunfador, recuperando la primera plaza del arco parlamentario convirtiéndose en el partido más votado, con 123 diputados, pero muy lejos de la mayoría absoluta -176-. Con estos resultados, Sánchez se sometió a la sesión de investidura el pasado julio, pero nuevo no prosperaron las negociaciones con el que llamó su “aliado preferente”, UP, cuyos 42 diputados, decidieron abstenerse a pesar de que la última oferta de los socialistas incluía un gobierno de coalición en la que ellos presidirían una vicepresidencia social y tres ministerios, entre ellos el de Sanidad.

Ante el bloqueo político de estos cinco meses, el Rey de España decidió convocar una nueva ronda de consultas con todos los líderes políticos para conocer de primera mano la postura de cada partido. Y una vez hecha se confirmó desde la propia Casa Real que el monarca había decidido no proponer a ningún candidato para una nueva sesión de investidura, tal y como le corresponde por ley.

Unas minutos después de hecho el anuncio, el propio Sánchez compareció desde el Palacio de la Moncloa para confirmarlo: “No hay una mayoría que garantice la formación de un gobierno, con lo que el país se ve abocado a una repetición electoral. Hay que recordar que los españoles ya hablaron y hablaron claro el pasado mes de abril. Frente a la disyuntiva que se planteó entre el bloque conservador y el progresista, los españoles eligieron avanzar sin aventuras, con moderación y seguridad. Votaron un gobierno progresista cuya estabilidad no dependiera de fuerzas independentistas”.

Pero Sánchez responsabilizó sobre todo al que en teoría era su “aliado preferente” y a su líder, Pablo Iglesias: “Unidas Podemos es el único partido que ha impedido cuatro veces un gobierno progresista -dos en 2016 y ahora-. Lo he intentado todo, pero lo han hecho imposible. Hemos propuesto hasta cinco formulas de colaboración con UP, pero a todas han dicho que no. Hay que recordar que UP rechazó y descalificó la propuesta que les hice de gobierno de coalición en el que incluía una vicepresidencia y tres ministerios”.

Desde la formación morada, Pablo Iglesias, advirtió que “Sánchez comete un error histórico de enormes dimensiones”, mientras que desde el bloque de la derecha, integrado por el Partido Popular (PP), Ciudadanos (C´s) y Vox celebran esta nueva oportunidad para llegar de nuevo al poder y hasta ya trabajan en negociar una plataforma electoral única que concentre todo el voto conservador.

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