Trump despide a Bolton; la relación de ambos, mala desde el principio

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Washington. El presidente Donald Trump despidió ayer abruptamente a su asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, debido a fuertes discrepancias sobre Irán, Afganistán, Venezuela, Cuba y otros asuntos de política exterior.

Ambos ofrecieron versiones diferentes sobre la salida poco menos que amistosa de Bolton, en lo que fueron los disparos finales de una relación que fue mala desde el principio.

Infografía Graphic News

Trump tuiteó que le dijo a Bolton el lunes por la noche que ya no requería sus servicios en la Casa Blanca y que éste presentó su renuncia el martes por la mañana.

En un lacónico tuit, Bolton, de 70 años, presentó una versión diferente y respondió que presentó su renuncia el lunes “y el presidente Trump dijo ‘hablemos mañana’”.

Trump aseguró que discrepaba enérgicamente con muchas de las sugerencias de su asesor de línea dura, al igual que con otros en el gobierno. Añadió que nombrará la próxima semana al remplazo de Bolton en el Consejo de Seguridad Nacional.

Trump tuiteó sobre el despido menos de dos horas antes de una conferencia de prensa anunciada por la Casa Blanca y en la que tenía que participar Bolton junto con los secretarios de Estado, Mike Pompeo, y del Tesoro, Steven Mnuchin.

Washington se sorprendió con la noticia, conocida 48 horas después de que Trump reveló la cancelación de conversaciones secretas con los talibanes de Afganistán y cuando Washington y Teherán viven momentos de tensión, marcados por la extrema firmeza y el ánimo de negociar del mandatario.

Si bien es prematuro señalar si la partida de Bolton marcará un punto de inflexión en la política exterior estadunidense, la salida de este ex embajador de célebre bigote blanco y reputación guerrerista, el mismo que reunió a Venezuela, Cuba y Nicaragua en “la troika de la tiranía”, sin duda cambiará la dinámica dentro del ala oeste de la Casa Blanca.

Además, a medida que aumentaba la presión en medio de indicios de una desaceleración económica y crecientes problemas mundiales, Trump apoyaba cada vez más a aquellos subalternos que estuvieran dispuestos a defenderlo en televisión.

Bolton tenía programadas apariciones en un par de programas de entrevistas dominicales en agosto, pero canceló con el argumento de que no se sentía cómodo con algunos de los planes del gobierno, lo que enfadó al presidente, según un funcionario de la Casa Blanca no autorizado para hablar de conversaciones privadas.

En los últimos meses aumentó la tensión entre Bolton y Pompeo, por la influencia en la órbita del presidente y sobre cómo manejar el deseo del mandatario de negociar con algunos de los personajes más desagradables del mundo.

El jefe de la diplomacia estadunidense aprovechó la oportunidad para señalar que solía estar en de-sacuerdo con Bolton e insistió en su cercanía con Trump.

Steven Mnuchin aseguró en rueda de prensa que Trump mantendrá una campaña de máxima presión sobre Teherán, a pesar de su disposición a reunirse con el presidente iraní, Hassan Rouhani.

Desde que se incorporó al gobierno en la primavera del año pasado, Bolton se sumó a los escépticos sobre el acercamiento apresurado del presidente con Corea del Norte y abogó contra la decisión que Trump tomó el año pasado de retirar a los soldados estadunidenses de Siria.

Con aliados en el exterior, Bolton ideó una campaña discreta dentro del gobierno para convencer a Trump de mantener al ejército en Siria, con el fin de combatir a los restantes combatientes del Estado Islámico y reducir la influencia iraní en la región.

Bolton también se opuso a la idea de Trump, ahora descartada, de traer a negociadores del talibán a Campo David el fin de semana pasado para tratar de llegar a un acuerdo de paz en Afganistán.

El senador por Carolina del Sur, Lindsey Graham, mencionó que Trump pensó que Bolton se había extralimitado tras ver reportes sobre el desacuerdo de su asesor en cuanto a la reunión con el talibán.

Un republicano familiarizado con los desacuerdos entre Trump y Bolton indicó que la oposición del asesor a una posible reunión entre el jefe de la Casa Blanca y Rouhani, fue un factor que precipitó la renuncia.

El líder de la oposición demócrata en el Senado, Chuck Schumer, consideró que la decisión del magnate de echar a Bolton es el más reciente ejemplo de su inclinación por el caos para gobernar.

A modo de resumen, Robert Malley, presidente de la organización International Crisis Group, recordó que desde la llegada de Trump a la Casa Blanca en 2017 dos voces le susurraban al oído: una que le recomendaba diplomacia y no quería conflictos y otra que presionaba por la beligerancia y advertía sobre el riesgo de parecer débil.

Con la partida de Bolton, la segunda voz sin duda perdió a su principal defensor. Esto podría crear nuevas oportunidades diplomáticas en Irán, Afganistán, Corea del Norte y Venezuela. Espero que el presidente las aproveche.

Bolton fue designado asesor de Seguridad Nacional en abril de 2018 tras la renuncia del general H R McMaster. Defendió los puntos de vista de una política exterior belicista que se remontaban a la presidencia de Ronald Reagan en la década de los 80 y se destacó por su apoyo estridente a la guerra de Irak como embajador ante la Organización de las Naciones Unidas en el gobierno de George W. Bush.

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