Día de Cataluña registra 400 mil separatistas menos que en 2018

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Madrid. Bajo el lema de “Objetivo: independencia”, alrededor de 600 mil personas salieron a las calles de Barcelona para celebrar el día nacional de la región, la “Diada”, en una conmemoración marcada por la inminente sentencia del Tribunal Supremo contra los 12 dirigentes separatistas procesados por la declaración unilateral fallida de octubre del 2017. La jornada reivindicativa también estuvo marcada por la división en el bloque separatista sobre el ritmo y las formulas para alcanzar la ansiada secesión del Estado español y con cierta preocupación porque este año se registró la marcha menos concurrida desde el año 2012, que cada superaban el millón de personas en las calles.

Barcelona. 11 de septiembre 2019. Pese a las complicaciones de concretar la independencia de Cataluña, nacionalistas catalanes aprovecharon la fecha para alzar la voz por los políticos presos y por los que se refugiaron en otros países europeos después de la declaración fallida de independencia de octubre del 2017.

 

Desde hace siete años el independentismo catalán convirtió a la “Diada” en la fecha señalada para expresar sus ansias de independencia y dejar patente el enorme respaldo social que tiene su proyecto, que ya roza el 47 por ciento según las últimas elecciones autonómicas. La cota más alta de las marcha separatistas del 11 de septiembre fueron en los años 2013, 2014 y 2015, cuando superaron el millón y medio de manifestantes en unas congregaciones masivas bien organizadas y siempre pacíficas. El año pasado, cuando estaba a flor de piel la reciente detención de una parte de su cúpula dirigente por el proceso de secesión de octubre del 2017 y la otra parte se había tenido que refugiar en otros países, la manifestación llegó al millón de asistentes.

Este año, sin embargo, los manifestantes fueron 600 mil, según los datos facilitados por la Guardia Urbana de Barcelona. Ni la Asamblea Nacional Catalana (ANC) ni la Delegación del Gobierno en Cataluña informaron de sus respectivos cálculos sobre el número de manifestantes, si bien en la mayoría de las imágenes aéreas que mostró la Televisión Pública española y catalana en directo se veía con nitidez que las calles aledañas a la plaza donde se colocó el atril para los discursos no estaban llenas del todo. En esta ocasión, el sector más radical del independentismo, liderado por la Candidatura de Unitat Popular (CUP) prefirió marchar por su cuenta y al margen del resto de partidos, sobre todo de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y Junts Per Catalunya.

En cualquier caso, y como en años anteriores, tanto los actos públicos como la manifestación por el Día Nacional de Cataluña sólo congregó a los simpatizantes y dirigentes de partidos y organizaciones independentistas, lo que provocó las críticas del sector españolista o federalista de la región, que lamentaron que los nacionalistas se hayan “apropiado” de un “día que debe ser de todos”. Las principales reivindicaciones durante la jornada fueron dirigidas a las autoridades políticas y judiciales del Estado español, con la mirada puesta en la inminente sentencia que dictará la Sala Tercera del Tribunal Supremo contra los 12 dirigentes catalanes encarcelados desde hace casi dos años y que fueron procesados por los delitos de rebelión, sedición, desobediencia y malversación de caudales públicos. También reclamaron el regreso del resto de la cúpula dirigente, entre ellos el ex presidente Carles Puigdemont, que se encuentran fuera de Cataluña y refugiados en otros países europeos para evitar ser juzgados por un tribunal español.

Durante el acto masivo en Barcelona, la presidenta de la ANC, Elisenda Palauzie, lamentó que el separatista siempre está a la “expectativa de un diálogo que nunca llega, o que es un engaño”, por eso -añadió- “esta es la Diada más difícil de todas las que organizamos desde la ANC. ¿Por qué? Porque después de organizar el referéndum, de tener represaliados, de vulnerar los derechos políticos básicos, no sólo no hemos avanzado, sino que hemos dado algunos pasos atrás. Así que la única vía, la unilateral, se desarma día a día. Y a nuestros dirigentes les decimos que no la desarmen”.

Al finalizar la concentración, el presidente de la Generalitat, Quim Torra, expresó a los medios de comunicación sus sensaciones sobre la jornada festiva: “Un éxito inmenso esta Diada. Yo no tenía ninguna duda de que el pueblo de Cataluña estaría, porque el pueblo de Cataluña nunca falla. Hoy somos miles manifestándonos por un lema muy sencillo: 'Objetivo independencia', y ese es el reto que tenemos. Hoy termina una etapa y comienza la respuesta a la sentencia. Pondremos el objetivo de la independencia en el centro de la acción política”.

En la manifestación convocada por la CUP y apoyada por varios sindicatos y organizaciones sociales se hizo un llamamiento a la desobediencia para ejercer la independencia. “No existen atajos, nos hemos de plantar antes las leyes injustos y gobiernos autonómicos que promueven leyes que no han hecho más fomentar las privatizaciones y perjudicar a las mujeres trabajadoras”, señaló una de de las representantes de la CUP, Nuria Martí. A esta marcha acudieron unas tres mil personas, también según datos de la policía de Barcelona.

Varios grupos de las agrupaciones más radicales del independentismo se dirigieron a las puertas del Parlamento catalán para intentar entrar en el hemiciclo y tomarlo por asalto, al grito de “independencia” y “libertad presos políticos”. Un nutrido comando de los agentes antidisturbios de la policía autonómica dispersó a los manifestantes con dureza. No se informó de detenidos.

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