Cataluña celebra su día nacional con fractura entre separatistas

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Madrid. La celebración del día nacional de Cataluña, la “Diada”, puso en evidencia la fractura que impera en el independentismo catalán siete años después de que se inició el proceso de secesión del Estado español más frontal y masivo de los últimos siglos. Pese a la fractura, el conjunto del nacionalismo aprovechó la fecha histórica, la del “onze de septiembre (en catalán)”, para alzar la voz por los políticos presos y por los aquellos que se refugiaron en otros países europeos después de la declaración fallida de independencia de octubre del 2017.  Los partidos no independentistas hicieron un nuevo llamado a buscar “nuevos consensos” para resolver la crisis que vive la región. 

Barcelona. 11 de septiembre 2019. Pese a las complicaciones de concretar la independencia de Cataluña, nacionalistas catalanes aprovecharon la fecha para alzar la voz por los políticos presos y por los que se refugiaron en otros países europeos después de la declaración fallida de independencia de octubre del 2017.

 

El independentismo catalán lleva siete años llenando de forma masiva plazas y calles de la región para reivindicar en su día nacional un reclamo añejo: las ansias de secesión de al menos un 45 por ciento de la población que vive en Cataluña. Desde el 2012, cuando se puso en marcha el proceso separatista más frontal y masiva de las últimas décadas, se han movilizado en esta fecha millones de personas que pretendían trasladar al mundo su vocación de construir un Estado propio. En el trayecto por construir una nueva nación, los partidos nacionalistas -que han gobernado la región desde la caída de la dictadura franquista en 1978 (con la excepción de una legislatura de cuatro años), han convertido a su día nacional, la “Diada”, en la fecha señalada para movilizar a sus millones de seguidores y para enarbolar su bandera de independencia. Al margen del otro 55 por ciento de la población catalana que no está a favor de la secesión y que, al igual que los partidos que los representan, han dejado de asistir a los actos oficiales de la patria catalana. 

El principal mensaje en la “Diada” de este año fueron las apelaciones a la justicia y a la liberación de los políticos presos y el regreso de los que optaron por refugiarse en otros países, como Bélgica y Reino Unido, entre ellos el propio ex presidente Carles Puigdemont, tras su participación en el proceso unilateral fallido de independencia de octubre del 2017. De aquel episodio fueron encarcelados y juzgados en España doce de los 21 líderes independentistas señalados como los responsables de llevar a cabo la secesión unilateral y que ahora están a la espera de que el Tribunal Supremo español dicte una sentencia que hará historia en el país y que probablemente condicione la política de Cataluña y España para los próximos años.

El juicio se celebró en la primera mitad del año y ahora sólo se está a la espera de que la Sala de lo Penal del TS dicte sentencia, en la que cabría, según los delitos imputados -rebelión, sedición, desobediencia y malversación de caudales públicos- una condena de hasta 20 años de cárcel. 

Por eso el actual presidente de la Generalitat, Quim Torra -designado por su predecesor Puigdemont- reivindicó con vehemencia la trayectoria y el legado de los políticos que esperan condena en la cárcel y que viven desde la distancia los acontecimientos de la región, en un acto en el que advirtió que insistirán en defender el derecho a decidir y la autodeterminación y que lo harán enarbolando una revolución “cívica”. Durante el acto, un catalán afín a los partidos españolistas hizo sonar con un gran altavoz el himno de España con el objetivo de boicotear el acto institucional presidido por la Generalitat y por el Parlamento catalán.

 

 

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