Intensifican presión política sobre Trump por control de armas en EU

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Nueva York. Las balas en El Paso y Dayton el pasado fin de semana siguen rebotando en el ámbito político, obligando por primera vez a que el presidente y la cúpula republicana contemplen mayores controles sobre las armas de fuego, y desenmascarando una crisis de terror nacionalista blanco en Estados Unidos.

Por primera vez, el presidente Donald Trump indicó que está “abierto” a discutir algunas medidas mínimas para el control de armas y el líder la mayoría republicana del Senado, Mitch McConnell, sorprendió con su anuncio de que ampliar las verificaciones del historial personal para todo comprador de armas estará “al frente y centro” del debate en la cámara alta sobre cómo responder a incidentes recientes de violencia armada.

La Asociación Nacional del Rifle dejó entender a Trump y McConnell y a otros de sus aliados que se “opone a cualquier legislación que infrinja de manera parcial sobre los derechos de ciudadanos”.

Pero la presión política a favor de por lo menos algún control mínimo proviene ya no sólo de organizaciones que abogan por el control de armas sino ya se expresa por varios sectores después de los ataques del fin de semana.

Más de 200 alcaldes instaron hoy a los líderes de ambas bancadas en el Senado a suspender sus vacaciones de agosto para regresar a Washington y actuar en promover algún tipo de medidas de control. “Nuestra nación ya no puede esperar más para que nuestro gobierno federal tome la acción necesaria para evitar que gente que no debería de tener acceso a las armas de fuego puedan comprarlas”, afirmaron.

Alejandro Bedoya, capitán del equipo profesional de futbol soccer, Union de Filadelfia, anotó un gol al inicio de un partido contra el DC United el domingo, y al celebrarlo encontró un micrófono en el campo de juego -el partido fue trasmitido a nivel nacional en vivo por Fox Sports- y grito: “Oye, Congreso, haz algo ahora, pongan fin a la violencia de las armas de fuego. Vamos”. El mensaje y el video se viralizó escuchado y visto por millones, [https://www.youtube.com/watch?v=ml0X-S7bX8o].

Pero no son solo los tiroteos masivos en sí -251 ocurridos en lo que va del año- sino quién está jalando el gatillo. El rebote de las balas de El Paso provocaron que un amplio coro de figuras públicas y editorialistas declararan que Estados Unidos enfrenta ahora un grave problema de “terrorismo doméstico” llevado a cabo por supremacistas o nacionalistas blancos.

La portada de la revista nacional Time de esta semana tiene como trasfondo todos los nombres de las ciudades que han padecido tiroteos masivos y en altas la palabra: “Basta”. “Nos están comiendo desde adentro”, afirma al reportar cómo Estados Unidos “está perdiendo la batalla contra el terrorismo nacionalista blanco”.

A la vez, dos candidatos presidenciales demócratas, la senadora Elizabeth Warren y Beto O’Rourke (ex representante federal por El Paso) nombraron al presidente como un “supremacista blanco”. Otros, como el senador Bernie Sanders y el centrista Joe Biden han declarado que la retórica del mandatario abraza a los supremacistas blancos

La tragedia en El Paso -cometida por un joven anglo que afirmó que buscaba frenar “la invasión hispana” de Estados Unidos- fue fomentada por la ofensiva antimigrante impulsada por el régimen de Trump, denuncian líderes latinos e inmigrantes por todo el país,

De hecho, en El Paso se informó que muchos familiares no documentados no acudieron al centro de reunificación familiar ni a los hospitales para averiguar las condiciones o paradero de las víctimas por temor a ser arrestados por autoridades de migración, parte del clima de persecución promovido por Trump.

Óscar Chacón, director ejecutivo de Alianza Americas -red de organizaciones de defensa de inmigrantes- declaró que la redada en Mississippi el miércoles, donde agentes de migración arrestaron a 680 trabajadores latinoamericanos, “debería ser considerada como un acto de terror cometido contra familias trabajadoras por el gobierno de Trump.”. Concluyó que los recursos empleados para ese tipo de redadas deberían de usarse mejor “en combatir el terrorismo nacionalista blanco que ha tomado las vidas de tantos a lo largo de los años, incluyendo la semana pasada en Texas”.

 

 

 

 

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