Gas lacrimógeno y balas de goma para dispersar protesta en Hong Kong

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Lunes 22 de julio de 2019, Hong Kong. Al menos 430 mil personas marcharon por las calles de la ciudad de Hong Kong, en el séptimo fin de semana consecutivo de protestas. En esta ocasión volvió el caos, pues la policía antidisturbios utilizó gases lacrimógenos y balas de goma contra los manifestantes.

En una estación de tren, un grupo de enmascarados identificados como miembros de las mafias chinas por la prensa local atacaron a manifestantes antigubernamentales. Los organizadores acusaron a las autoridades de Hong Kong de emplear a estos “matones”.

Según los convocantes, 430 mil personas marcharon por las calles de la ciudad en un recorrido autorizado pero más corto que el habitual. El itinerario no fue respetado, ya que la protesta se dirigió a la oficina de enlace del gobierno chino.

Allí, manifestantes con máscaras arrojaron huevos y otros proyectiles a la fachada del edificio y realizaron pintas.

En un hecho inédito, un grupo de simpatizantes del gobierno, también enmascarados y armados con bates, atacaron a opositores en una estación de tren, incluso a varios periodistas.

Stand News, en emisión vía Facebook, difundida por la cadena televisiva local, mostró a los hombres agrediendo a los opositores en Yuen Long, un distrito del noroeste, cerca de la frontera con China.

Entre los heridos se encuentra el diputado del Partido Democrático Lam Cheuk Ting, quien apareció en redes sociales sangrando por la boca.

Los organizadores de la protesta, el Frente Civil para los Derechos Humanos, acusaron a las autoridades de Hong Kong de emplear a “matones” en un ejemplo de “violencia estructural.

Mientras la policía usaba gases lacrimógenos contra gente que no estaba haciendo nada, los verdaderos matones atacaron a transeúntes, a un periodista y a un diputado”, denunció el grupo al Hong Kong Free Press.

Desde el 9 de junio, Hong Kong es escenario de protestas que se iniciaron por el rechazo de un proyecto de ley, ahora suspendido, que autorizaba las extradiciones a China continental. Luego las protestas se ampliaron para pedir que se mantengan las libertades democráticas de las que goza Hong Kong, en particular la libertad de expresión y la independencia de la justicia.

Los manifestantes piden la dimisión de la jefa ejecutiva de Hong Kong, Carrie Lam, quien tiene el apoyo de Pekín, el retiro del proyecto de ley sobre las extradiciones y una investigación independiente sobre la violencia policial.

La ex colonia británica, que volvió bajo control de China en 1997, debería conservar sus libertades hasta 2047 gracias al acuerdo.

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