Acusar a Assange de espía provoca alarma entre periodistas

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Nueva York. El Departamento de Justicia de Estados Unidos formuló 17 nuevos cargos bajo la Ley de Espionaje de Estados Unidos contra Julian Assange, director fundador de Wikileaks, ampliando su caso por su extradición y alarmando a periodistas y defensores de la libertad de expresión en este país.

Los cargos revelados hoy por el Departamento de Justicia del régimen de Donald Trump culpan a Assange por su papel en publicar y difundir cientos de miles de documentos militares y diplomáticos clasificados que fueron entregados a Wikileaks por el entonces analista de inteligencia Chelsea Manning en 2010.

La acusación formal afirma que Assange, Manning y afiliados de Wikileaks “compartieron el objetivo común de subvertir restricciones legales sobre información clasificada y difundirla públicamente”. Agrega que con ello también se revelaron identidades de “fuentes humanas” que entregaban información a Estados Unidos, y con ello ponerlos en riesgo (vale señalar que el gobierno de Estados Unidos no ha logrado comprobar un solo caso de estas consecuencias durante los últimos años). [https://www.justice.gov/opa/press-release/file/1165556/download]

El Departamento de Justicia afirmó que “las acciones de Assange arriesgaron daños serios a la seguridad nacional de Estados Unidos en beneficio de nuestros adversarios”. Las autoridades insistieron hoy que Assange “no es un periodista”, buscando evitar ser acusados de que este caso amenaza la libertad de prensa, algo que no lograron.

El Comité de Reporteros por la Libertad de la Prensa casi de inmediato emitió una declaración afirmando que el uso de la Ley de Espionaje para “criminalizar el recibo y publicación de información clasificada representa una amenaza grave a periodistas que buscan publicar tal información en el interés público” y que eso no tiene que ver si las autoridades califican o no a Assange como un periodista.

Joel Simon, director ejecutivo del Comité de Protección de Periodistas afirmó que esta acusación contra Assange “es un ataque sobre el Primera Enmienda [de la Constitución, que garantiza la libertad de expresión] y una amenaza a todos los periodistas en todo lugar quienes publican información que los gobiernos prefieren mantener secreta. La libertad de prensa en Estados Unidos y alrededor del mundo esta en riesgo por este enjuiciamiento”.

Edward Snowden, el ex contratista de la Agencia de Seguridad Nacional que detonó un debate mundial sobre el espionaje masivo de ciudadanos por el gobierno, declaró hoy por tuit que “el Departamento de Justicia acaba de declarar guerra -no contra Wikileaks, sino contra el propio periodismo. Esto ya no se trata sobre Julian Assange: este caso decidirá el futuro de los medios”.

Wikileaks respondió por tuit que “esto es locura, es el fin del periodismo sobre seguridad nacional y de la Primera Enmienda”.

Defensores de la libertad de prensa insisten que lo que hizo Wikileaks no es diferente a lo que hace cualquier medio que obtiene y divulga información sobre los gobiernos. Mas aún, señalan, la Ley de Espionaje se ha aplicado tradicionalmente contra oficiales y funcionarios del gobierno, y no contra periodistas y medios. De hecho, Barack Obama, que se distinguió por usar la ley de Espionaje contra filtradores más que cualquier otro presidente en la historia, decidió no proceder contra Assange justo por sus implicaciones contra la libertad de prensa.

Una primera acusación contra Assange fue formulada secretamente en marzo de 2018 en un tribunal en Virginia donde se afirma que conspiró con Manning para realizar una “intrusión” ilegal de un sistema de computo del Pentágono, y con la cual se inició el proceso de su extradición de Gran Bretaña donde actualmente está encarcelado por haber violado su liberado condicional bajo fianza. Ahora los nuevos cargos ampliarán -aunque potencialmente complicarán- la solicitud de extradición que Washington impulsa ante las autoridades judiciales de Gran Bretaña.

Assange fue arrestado por policías locales y sacado a la fuerza de la embajada de Ecuador en Londres donde estuvo asilado durante más de seis años, en abril.

Mientras tanto, Manning, quien cumplió siete de los 35 años de su condena por filtrar los documentos a Wikileaks, antes de que el presidente Barack Obama le otorgara clemencia, está de regreso en la cárcel por rehusarse a testificar por segunda vez ante un gran jurado sobre Assange.

Los documentos clasificados filtrados fueron publicados por diversos medios en varios países en colaboración con Wikileaks, incluyendo en La Jornada, lo que quedó documentado en el libro México en Wikileaks, Wikileaks en La Jornada, Memoria de una aventura periodística. Pedro Miguel, coordinador. México 2012. Ediciones La Jornada


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