Dictan sentencia a asesinos de activista Berta Cáceres

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Tegucigalpa. La justicia de Honduras declaró culpables este jueves a siete de los ocho acusados por el asesinato de la activista Berta Cáceres en 2016, incluidos funcionarios de la empresa Desarrollos Energéticos Sociedad Anónima (DESA) encargados del proyecto hidroeléctrico Agua Zarca por considerarlo una amenaza para el territorio de las comunidades indígenas de la etnia lenca.

Con 43 años, Cáceres fue baleada la medianoche del 2 de marzo de 2016 por sicarios que entraron a su casa en la comunidad de La Esperanza, en el oeste del país, e hirieron a su huésped, el ambientalista mexicano Gustavo Castro.

"Se declara la responsabilidad penal de Sergio Rodríguez (gerente ambiental de DESA), Mariano Díaz (un militar acusado de colaborar en el crimen), Douglas Bustillo, (ex jefe de seguridad de la empresa, Henry Hernández, Elvin Rápalo, Óscar Torres y Edilson Duarte como coautores del asesinato de Berta Cáceres", afirma la sentencia leída este jueves por el Tribunal. Se absolvió de responsabilidad a Emerton Duarte por el delito de encubrimiento del cual fue acusado, dado que no había pruebas que lo vincularan al caso de la activista.

No se informó cuándo se conocerán las condenas.

La activista indígena a quien llamaban "guardiana de los ríos" fundó el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (Copinh) y denunció las amenazas que suponían las represas hidroeléctricas y mineras para los recursos naturales y los hábitats de las comunidades autóctonas.

El abogado de la familia de Cáceres y del Copinh, Rodil Vásquez, explicó que se aportaron pruebas de que DESA, la fiscalía, las Fuerzas Armadas y la policía estuvieron coludidos para "desatar una persecución contra Berta, incluso la fiscalía la llevó a los tribunales".

Laura Zúñiga, hija de Berta Cáceres, fue la única en poder hablar durante el juicio por el homicidio de su madre en representación de su familia.

“Para nosotras era importante era poder contar desde nuestra experiencia, desde nuestras vivencias, quién era esa persona de la que están hablando, esa víctima, esa persona asesinada y darle esa entidad de humanidad, que cuando hablamos de Berta Cáceres, esa persona tenía una historia de vida, tenía una familia, una organización, que había construido durante muchos años una historia y que tenía un futuro proyectado”, dijo Zúñiga.

 

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