Trump acusa a México y demócratas por la crisis migratoria

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Nueva York. El día después de que Donald Trump emitió una orden ejecutiva para supuestamente poner fin a la separación de niños y ahora enjaularlos junto con sus familias, prevaleció la confusión entre funcionarios y tribunales sobre cómo implementarla, mientras que el Pentágono recibió la orden de preparar alojamiento provisional en bases militares para hasta 20 mil indocumentados y la primera dama realizó un visita sorpresa a Texas, donde pretendió ofrecer apoyo a los afectados por la catástrofe generada por su esposo.

Y el presidente, para variar, culpó a México -y a los demócratas- por casi todo.

A lo largo del día, diferentes agencias ofrecieron versiones contradictorias sobre los próximos pasos mientras que abogados y expertos señalaban que la orden ejecutiva no necesariamente pondrá fin a las separaciones.

Aunque Trump declaró este jueves que, en base a su orden ejecutiva, ha girado instrucciones a las dependencias relevantes del gobierno para mantener juntas a familias mientras sus casos son procesados y, más aún, reunificar a las familias que han sido separadas, la política de “cero tolerancia” del Departamento de Justicia que procederá penalmente con todo inmigrante capturado cruzando la frontera sigue vigente.

Pero para mantener juntas a estas familias detenidas durante sus procesos tanto penales como de migración, se requiere modificar una orden judicial que prohíbe mantener a los niños en centros de detención por más de 20 días. Este jueves el Departamento de Justicia solicitó a un tribunal a que aflojara los límites bajo esa orden judicial emitida en 1997, en lo que podría ser un alargado litigio que condiciona la implementación de la orden ejecutiva.

A la vez, analistas legales y otros expertos indicaron que la orden ejecutiva de Trump está escrita de tal manera que hay amplio margen para continuar separando a familias, mientras que organizaciones de derechos migrantes y sus aliados denuncian que esta solución sólo sustituye la detención de padres y familias separadas con encarcelar a todos juntos. “Esto es sólo canjear una crueldad por otra”, consideró la representante federal Pramilia Jayapal.

Trump, a su vez, continuó con su vitriólico discurso anti-migrante, insistiendo en la necesidad de una frontera “fuerte” con un muro para defender al país de una “inundación” de migrantes que amenazan la existencia del país. En su reunión de gabinete, de nuevo culpó a los demócratas por todo afirmando que “a ellos no les importan los niños”.

Al mismo tiempo, decidió atacar otra vez a México por no ayudar en frenar la inmigración indocumentada a Estados Unidos. “México no está haciendo nada por nosotros excepto tomar nuestro dinero y darnos drogas”, acusó.

Por otro lado, el procurador general Jeff Sessions sorprendió a todos en una entrevista donde declaró que “nunca realmente tuvimos la intención” de separar a familias, contradiciendo todo lo que argumentó anteriormente.

Pero también se envió otro mensaje: el régimen de Trump instruyó al Pentágono a preparar alojamiento provisional en bases militares para hasta 20 mil migrantes -no quedó claro si eran para niños, como primero se reportó, o para familias enteras.

A la vez, protestas y condenas de todo tipo continuaron en diferentes puntos del país.

En Washington, más de 100 integrantes de la Campaña de los Pobres -incluyendo su líder el reverendo William Barber, fueron arrestados en el Capitolio en un acto de desobediencia civil al denunciar ”los ataques contra niños y familias”.

En Nueva York, en las primeras horas del jueves, cientos de activistas respondieron a un llamado de emergencia por organizaciones de latinos, judíos y de defensa de derechos civiles, y hasta Michael Moore, para presentarse en el aeropuerto de LaGuardia para esperar a menores de edad que llegaron para ser ingresados a un albergue de niños inmigrantes -ahí fueron recibidos por gritos de “no están solos” y denuncias de la política de Trump.

Poco antes, varias aerolíneas -American, United y Southwest entre otras- informaron a las autoridades que no estaban dispuestas a ofrecer transporte para trasladar a niños inmigrantes separados a la fuerza de sus padres.

Los gobiernos de 10 estados presentaron una demanda judicial con la intención de asegurar que el régimen de Trump no pueda continuar separando a los niños de sus familias.

Alcaldes de unas 20 ciudades del país junto con líderes religiosos llegaron a una instalación para niños migrares en El Paso donde acusando a Trump de crear una “crisis humanitaria”.

La portada de la revista nacional Time muestra una imagen de un Trump gigantesco y del otro lado la diminutiva niña hondureña de dos años de edad llorando mientras su madre era detenida que capturó la atención del país y un solo titular: “Bienvenidos a America”. La imagen de la aterrada niña se publicó en estas páginas el lunes pasado, https://bit.ly/2M10UJa. The New Yorker ofreció una portada con un dibujo de niños escondiéndose en las faldas de la Estatua de la Libertad.

Por otro lado, esta mañana la primera dama Melania Trump realizó un viaje sorpresa a una instalación en McAllen, Texas donde están detenidos 55 niños recién separados de sus padres. Visito el “albergue”, anunciando que venía para ver en que podría ayudar para reunir a las familias lo antes posible. Visitó unas aulas, y platicó con los niños preguntado “¿Cuanto tiempo estarás aquí? ¿De donde eres?”, y al despedirse les dijo “sean amables y buenos entre ustedes, ok. Fue un placer conocerlos”.

Pero lo que captó la atención más allá de este esfuerzo de control de daños por el desastre que había provocado su marido, fue cuando primero se subió al avión a Texas llevaba puesta una chamarra (reporteros de investigación encontraron la prenda en el catálogo de Zara).que tenía un lema en la espalda que decía “Verdaderamente no me importa. ¿Tu sí?”.

De regreso, llevaba una chamarra diferente.

 

 

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