Recibe el buque escuela "Cuauhtémoc" a visitantes en Oaxaca

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Salina Cruz, Oax. Imponente y majestuoso, así luce el Señor Embajador y Caballero de los Mares, el buque escuela "Cuauhtémoc” que después de navegar en su expedición 2019 “Europa del Norte”, arribó el pasado 14 de enero, como cada año, en el puerto de Salina Cruz Oaxaca, en donde recibe mantenimiento para su nuevo crucero de instrucción “Ibero Caribe 2020” y, antes de zarpar permitió que cientos de personas lo visitaran para admirarlo y conocer quién es el emisario marítimo de la paz de México ante el mundo.

Atracado en el muelle de la Administración Portuaria Integral (API) en el barco ondean dos enormes banderas de México y las de los países en donde ha llevado su mensaje de paz y amistad. El Buque Cuauhtémoc se distingue más aún de noche, cuando se ilumina de colores del símbolo patrio, verde, blanco y rojo.

Este buque escuela de la Armada de México, que fue botado a la mar por vez primera el 24 de julio de 1982 en el puerto de Acapulco Guerrero y construido en el astillero Celaya en Bilbao España, tiene una longitud de 90.5 metros, anualmente realiza un crucero de instrucción de 155 millas náuticas por países europeos y latinoamericanos, además de puertos mexicanos y lleva a bordo a 205 elementos; de ellos, el 15 por ciento son mujeres.

Abrir la puerta al publico para ser admirado es una de sus peculiaridades, y siempre causa emoción recorrerlo; se hacen enormes filas, principalmente de menores de edad, mujeres, personas adultas y jóvenes quienes palpan y miran como viven los marinos durante ocho meses que dura la expedición a bordo.

“Miles de personas nos han visitado” expresa contento con su atuendo blanco y su birrete el Tercer Maestre Contra Maestre del Cuerpo General de maniobra del palo mayor de la Escuela Buque Cuauhtémoc, Fernando Romero Ramírez, oriundo de la costa grande de Guerrero y por segunda ocasión tendrá el privilegio de recorrer once países en este navío.

Un sonido del pito marinero da la orden de entrada y salida que a veces pasa desapercibido por los asistentes, no así para los encargados de la guardia quienes en todo momento no pierden de vista a los visitantes quienes de forma ordenada recorren cada uno de sus rincones, desde la cámara de cadetes, de tripulación en donde se admiran las metopas (escudos, reconocimientos y banderas de forma cuadrada ) que reciben como visita e intercambio de culturas.

Todo está cubierto de madera y cada detalle luce impecable, en los escalones sobresale la palabra “Cuauhtémoc”, y “descubrir como viven los marinos provoca mucha adrenalina”, dice Edwin Carballido Méndez, que se trasladó durante dos horas con su familia para poder conocer y recorrer este buque que tantas veces, ha escuchado, arriba al puerto de Salina Cruz, y que por primera ocasión admiró.

La escultura del ultimo emperador azteca, “Cuauhtémoc” no podía faltar en este navío y es el que da la bienvenida cuando recorren la cámara de tripulación en donde también se expone con mucho orgullo una “Tetera de Bosto”, uno de los galardones más importantes en la vida marítima y que fue obtenido en el 2013 durante una de las competencias para demostrar el numero de millas recorridas.

Esta embarcación también cuenta con cocina, lavandería, sastrería, pañol de pintura, sanitarios, dormitorios, taller de carpintería y tornería, un quirófano, área de oficinas además de contar con servicio eléctrico, internet y televisión.

La música aparece en cada instante del recorrido, hay de todos los géneros pero siempre alegre, este barco en ningún momento permanece en silencio, los murmullos de las personas, así como el sonido de la campana repican en cada instante y son los niños los que se divierten de este paseo naval.

Las mujeres también zarpan con la “Escuela Buque Cuauhtémoc”

Las mujeres también zarpan y son bienvenidas asegura el Teniente de Fragata del Cuerpo General, Luis Ángel Caña Jiménez que reconoció que en cada expedición viajan un aproximado de 15 a 20 mujeres de un total de 260 marinos, lo cual significa que el rostro y la voz de la mujer están presentes y eso es un orgullo aseguró dentro de la Secretaria de Marina donde se practica la equidad de genero e igualdad de oportunidades.

Y aunque dijo que no hay mitad y mitad —y tampoco es porque no se pueda o no se quiera sino que muchas mujeres apenas están incursionando—, lo importante es que las mujeres han demostrado su capacidad a bordo y prueba de ello es Catalina Ureta Arauz, oficial de enlace del buque escuela Cuauhtémoc.

Catalina es primer maestre de servicio de administración y tendencia naval, tiene 26 años de edad y 8 años y cinco meses dentro de la Secretaria de Marina, pero será la primera ocasión que zarpe en este buque y está muy emocionada y contenta.

Originaria del puerto de Veracruz, la joven marina se preparó durante un año para poder zarpar y es que era su sueño desde que entró a esta dependencia y ahora lo cumplirá; recorrerá países como Panamá, Jamaica, Cuba, Estados Unidos, España, Italia, Alemania entre otros donde compartirá con otras culturas y otras fuerzas armadas.

“Durante un año me preparé en la Escuela de Formación y ahora que egresé me dieron la oportunidad, será mi primera experiencia, me han contado de todo, cosas muy fuertes que suceden y eso da emoción, será un crucero bastante relevante y aquí en Salina Cruz nos veremos el próximo año 2021”.

Por la exaltación del espíritu marino

Las maniobras con vela no son sencillas y por eso no cualquier marino zarpa con la Escuela Buque Cuauhtémoc, para ello se preparan a través de un curso de navegación a vela que dura 30 días y aquel que lo aprueba tiene el derecho de entonar el exhorto que los distingue: “Por la exaltación del espíritu marino”, cántico que se entona cuando una maniobra se realiza con excelencia tras arribar a un nuevo puerto.

Embarcarte y dejar a la familia es el pesar más fuerte con la que luchan los marinos reconoce el Tercer Maestre Contra Maestre del Cuerpo General de maniobra del palo mayor de la Escuela Buque Cuauhtémoc, Fernando Romero Ramírez quién durante ocho meses únicamente se podrá comunicar con su esposa a través de telefonía celular o video llamadas.

“Viajar en el Señor Embajador y Caballero de los Mares es una experiencia única, hay momentos de mucha tensión cuando los chubascos nos alcanzan o cuando un compañero se siente mal de salud, inclusive algunos han sido operados a bordo del Cuauhtémoc pero lo mejor es cuando llegamos a un puerto donde hacemos ese intercambio cultural, hablamos de nuestro México y nos reciben con algarabía, eso no se compara con nada”.

Toneladas de comida también son llevadas a bordo, la dieta es pescado y pollo además de verduras, el acondicionamiento físico no puede faltar y por supuesto la fe de que zarparan y arribaran con bien durante cada crucero.

Cada seis años, esta embarcación recorre el mundo entero, lo ha hecho en más de cinco veces, por ahora no se sabe cuando será el próximo, mientras tanto este martes la escuela Cuauhtémoc deja el puerto de Salina Cruz para dirigirse a Acapulco Guerrero en donde comenzará en los próximos días su crucero de instrucción “Ibero-Caribe 2020” con la añoranza de volver a fin de año o principios del 2021 al puerto de Salina Cruz, Oaxaca.

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