La debacle del país comenzó con los 43: Adrián LeBarón

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Cocula, Gro. Para el mexicano-estadunidense Adrián LeBaron, cuyos familiares fueron asesinados el pasado 4 de noviembre, en el estado de Sonora, “la debacle de nuestro país empezó a partir de la desaparición de los 43 estudiantes (de la Normal de Ayotzinapa)”.

Entrevistado en el basurero de Cocula, a donde descendió, apuntó que ese sitio, en donde la administración del presidente Enrique Peña Nieto reveló su llamada “verdad histórica” sobre la presunta desaparición de los normalistas, “más que una verdad histórica, está una mentira histórica”.

El activista quien junto a Julián LeBarón, arribaron al municipio de Chilapa de Álvarez para encabezar la Caminata por la Verdad Justicia y Paz en Chilapa, convocada por el Colectivo Siempre Vivos, abundó que ese precipicio usado como relleno sanitario, “es un lugar idóneo para crear un “chivo expiatorio”.

Y agregó que “es un excelente lugar para evadir responsabilidades. Yo tengo las fotos de mis hijos que fueron quemados, estaban calcinados; pero los pulmones no se quemaron, la incineración (de los estudiantes), tuvo que ser en cámara a muy altas temperaturas, de todos modos hubieran quedado residuos”.

Antes, Adrián, Julián, y Bryan, todos de apellido LeBaron, descendieron hasta el fondo del basurero, en donde expresaron que “este punto representa uno de los episodios más negros de nuestra historia. En esta zona nos desaparecieron 43 muchachos, 86 padres se quedaron sin un hijo; a 43 mesas les sobro una silla para cenar; cada uno formaría una familia, tendría hijos, todos ellos iban a ser maestros, no solo se llevaron 43, fueron miles de vidas mutiladas”.

Apoyan a familias víctimas de violencia

En su camino, han encontrado a muchas víctimas de la violencia en la zona. Así, ofrecieron sus condolencias a don Pedro Franco, quien en el pueblo Tomás Gómez, del municipio Cocula, perdió a sus dos hijos, una niña de 13 años, y un jovencito de 16, que fueron ejecutados en su presencia el domingo pasado.

El pueblo Tomás Gómez, se ubica entre Iguala y Cocula, una zona en la que se disputan el territorio las bandas de Los Guerreros Unidos y su disidencia Los Números. Ambos grupos delincuenciales se han enfrentado a balazos, desde agosto pasado, cuando fueron liberados personajes como Gildardo Astudillo, mejor conocido como El Cabo Gil, a quien se ha vinculado con la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, ocurrida en septiembre de 2014.

En su andar por esta zona de Guerrero, Adrián LeBarón —quien perdió a una hija y tres nietos en la masacre de Bavispe—, abrazó, con un ramo de flores en la mano, y lágrimas, le ofreció palabras de aliento, a una desconsolada mujer llamada Vicenta Bahena, que clamaba justicia para sus hijos, que se dedicaban a vender tacos y refrescos para ayudar a la economía familiar.

 

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