Indígenas dicen no a ‘imposición’ del Corredor Transístmico

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Juchitán, Oax. Pueblos zapotecos e ikoots (huaves) asentados en territorio istmeño de Oaxaca rechazaron el megaproyecto ferroviario e industrial denominado patio de maniobras, a cargo de la empresa Interoceánica, como parte del Corredor Transístmico que promueve el gobierno federal. Consideraron que se trata de una imposición porque no se ha realizado una consulta conforme al convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo.

Señalaron que se pretende construir en tierras ikoots de San Mateo del Mar, cerca de Salina Cruz, pasando por la zona de humedales de la costa istmeña, hasta llegar al cerro Igu, al norte de donde se encuentra el cerro Dani Guesa, en Ciudad Ixtepec, y al sur hasta las orillas de la Laguna Superior.

Los representantes de las comunidades de Álvaro Obregón, San Dionisio y San Mateo del Mar, además de Juchitán, agrupados en organizaciones defensoras de la tierra y el territorio manifestaron en conferencia de prensa su rechazo a la megaobra. Aseguraron que afectará 250 hectáreas de manglares y a 372 especies de aves, 81 de ellas endémicas.

Puntualizaron que las Asambleas de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Territorio de Álvaro Obregón, San Dionisio, San Francisco y San Mateo del Mar y Pescadores Libres, así como organizaciones solidarias del Istmo encabezadas por la Asamblea de Pueblos Indígenas del Istmo en Defensa de la Tierra y el Territorio, la Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo, Guardianes del Mar, Centro de Derechos Humanos Tepeyac, Red de Defensores Comunitarios del Estado de Oaxaca, entre otras, se oponen rotundamente a todo proyecto que afecte la vida y el territorio.

Explicaron que un representante de la empresa Interoceánica acudió a la comunidad de Álvaro Obregón y les anunció que se construirá un patio de maniobras o una terminal ferroviaria para la carga y descarga de productos provenientes de Asia, lo que afectará 250 hectáreas de mangle y un centro ceremonial donde cada año pescadores se reúnen para venerar a sus ancestros.

Nos quieren exterminar. Por eso quieren acaparar estas tierras, 90 por ciento de las cuales son comunales y sólo 10 por ciento son propiedad privada. Aquí defendemos la tierra y nuestros recursos naturales desde 2012, cuando intentaron imponer un parque eólico en la Barra de Santa Teresa. Aquí privilegiamos la pesca y una vida digna, afirmó Pedro López, miembro del Consejo de Ancianos de Asamblea Comunitaria de Álvaro Obregón.

Añadió que las empresas eólicas y ahora el gobierno federal pretenden exterminar la vida comunitaria de los pueblos indígenas, pero no lo lograrán porque la vida se defiende con la palabra y los hechos. Insistió en que los pobladores no permitirán proyecto alguno en esta zona porque, aseguran, dañará los mangles y las aves.

Benito Canales, defensor comunitario y representante de la Comisaria de Bienes Comunales de San Mateo del Mar, lamentó que el sistema de la 4T (cuarta transformación) promueva proyectos sin tomar en cuenta a los indígenas. “Primero los pueblos y el pueblo manda. Es triste que se hagan las cosas a espaldas.

Lo único que pedimos es respeto a nuestros derechos, a nuestras tierras, a todo lo que poseemos. Aquí no hacemos daño a nadie cuando defendemos nuestro mar, nuestras aves; por eso exhortamos al presidente Andrés Manuel López Obrador a que nos escuche y entienda que el rechazo es para conservar la vida natural, manifestó.

Las agrupaciones y pueblos mencionados llevan más de una década unidos para impedir megaproyectos eólicos. En 2012 consiguieron con la cancelación de un parque eólico de Mareña Renovables, ahora Eólica del Sur.

Nuestras lagunas costeras son las más grandes del Océano Pacífico, una región marina prioritaria, paso natural de aves migratorias, parte del corredor biológico mesoamericano, pieza clave en la estrategia para enfrentar el cambio climático, argumentaron.

Desde el corazón de nuestra madre tierra cerro Cristo Monapostiuk nos manifestamos en defensa de nuestras lagunas, de donde obtenemos nuestros alimentos, como pescado, jaiba, lisa corvina, camarón y bienes naturales heredados por nuestros abuelos a nuestros hijos, concluyeron. 

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