Cientos de patos y peces mueren junto con el lago de Guadalupe

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Sábado 28 de diciembre de 2019. Cuautitlán Izcalli, Méx. Lo que antaño fue un gran atractivo para miles de patos, garzas y pelícanos, entre otras aves, sobre todo en la temporada de invierno, y para visitantes amantes de la vida silvestre que albergaba el Santuario de agua y forestal presa de Guadalupe, conocido como el lago de Guadalupe, ahora está convertido en el colector de aguas negras más grande del valle de México, con basura apilada a sus alrededores, olores fétidos, así como peces y patos muertos.

Si vimos muchas aves muertas, además la basura esta vez se ha acumulado por montones en las inmediaciones del lago, expuso Adrián Prieto, vecino que externó su preocupación, pues a diferencia de otros años no llegaron garzas ni pelícanos, cuyo arribo se convertía en un espectáculo para los visitantes del embalse. El lago de Guadalupe tiene superficie de mil 740 hectáreas, incluidas la zona forestal, cañadas y ríos que lo bordean.

La presa alcanza en temporada de lluvia un espejo de 450 hectáreas y almacena hasta 66 millones de metros cúbicos, y durante el año cientos de visitantes son atraídos por la vida silvestre y el espejo, el cual oculta una gran plasta de lodos, fango y descargas residuales.

A la cuenca llega una descarga de más de 14 millones de metros cúbicos de aguas residuales al año; pero en este 2019 se sumaron las enfermedades que mataron a más de 500 patos, sus principales habitantes, los cuales además son un atractivo para el turismo.

Pese a que el 13 de octubre de 2004 el gobierno del estado de México decretó la creación del Parque estatal santuario forestal y del agua presa de Guadalupe”, la declaratoria no ha frenado la devastación de la reserva ecológica. Al momento se estima que la población de peces está en proceso de extinción, en consecuencia el arribo de aves migratorias se ha reducido.

Además, a principios de diciembre comenzaron a morir patos, y al momento suman 500. Alertados por los pobladores y autoridades locales, investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) indagan las causas y buscan un tercer tipo de bacteria que habría provocado la muerte de los plumíferos.

El director de medio ambiente municipal, Gabriel Saavedra Ramírez, informó que estudios del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) advierten la presencia de enfermedades contagiosas, como fiebre aviar y Newcastle, sin efectos en los humanos, pero que están acabando con los patos del lago.

Explicó que la fiebre aviar y la enfermedad de Newcastle tienen tres niveles de contagio: intensa, rápida y baja. Y es probable que en esta temporada esté en la fase intensa, por el número de aves muertas.

Roberto Espinosa, de la asociación ecologista Aquabiospera e ingeniero químico especializado en estudios de agua, señaló que autoridades federales, estatales y municipales -–por más de tres décadas y con todo tipo de estudios aportados por instituciones especializadas en la materia– no terminan de entender que el mayor problema de la reserva ecológica es la descarga de aguas negras al estanque.

Refirió que estudios de la UNAM y los que él mismo ha elaborado advierten del alto grado de contaminación del lago, con presencia de amoniaco (orines), materia orgánica (heces fecales) y bacterias, así como ausencia de oxígeno, condiciones que ponen a la presa al bordo de la eutrofización (enriquecimiento excesivo en nutrientes que deriva en la aparición de algas).

Explicó que, por su posición geográfica, el lago recibe descargas de los ríos San Idelfonso, Xinté, San Javier, que en su origen son afluentes de aguas cristalinas, pero al cruzar por los municipios urbanizados de Nicolás Romero, Cuautitlán Izcalli y Atizapán de Zaragoza, reciben aguas negras convirtiéndose en cloacas al aire libre.

Es lamentable que por décadas municipios como Nicolás Romero, en sus colonias como La Bola, La Colmena, Vista Hermosa, California, San Idelfonso, Vicente Guerrero, Independencia, Unidad Jiménez Cantú, Adolfo López Mateos y Emiliano Zapata, entre otras, y sus conjuntos urbanos, sigan aportando 92 por ciento de las descargas a la presa lago de Guadalupe, expresó.

Mientras, Atizapán de Zaragoza contribuye con un 6 por ciento a la contaminación por descargas al afluente, provenientes de colonias como Sitio 2017, Wenceslao Victoria Soto, Pueblo Viejo, Lomas del Lago, Hogar Feliz, Ampliación Granjas de Guadalupe, entre otras.

El mismo Cuautitlán Izcalli aporta 2 por ciento, pues zonas residenciales ubicadas en los alrededores del lago son contaminadoras constantes del estanque, entre ellas Lago de Guadalupe, Bosques del Lago, La Floresta, Campestre del Lago. Algunos desarrollos poseen plantas tratadoras, pero están en el abandono, acusó el investigador.

Por su parte, Ricardo Núñez Ayala, alcalde de Cuautitlán Izcalli, ratificó que una de las principales fuentes de contaminación son las aguas residuales provenientes de los municipios aledaños, las cuales están fuera de control, e insistió en que una solución será construir sistemas de drenaje en las demarcaciones vecinas, concluir dos colectores marginales, una planta tratadora y una potabilizadora.

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