“En 2018, Marichuy develó problemas que nos afectan a todos ”

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Ciudad de México. Cuando la cinerrealizadora Luciana Kaplan comenzó, hace dos años y medio, a documentar el periplo de María de Jesús Patricio, Marichuy, por la República Mexicana para juntar las suficientes firmas ciudadanas con el fin de aspirar al registro de candidata independiente a la Presidencia en 2018, no sólo descubrió la cartografía de los problemas en las comunidades indígenas, sino también los problemas que tienen que ver con todos, asegura.

Un poco lo que estábamos buscando mostrar es que no sólo es una lucha indígena, sino también por la sobrevivencia del planeta, aunque suene un poco grandilocuente. Es dar a conocer en qué mundo estamos pensando vivir y, obviamente, los pueblos indígenas tienen una palabra muy importante. Es un retrato del país actual, la construcción de estos megaproyectos y lo que están ocasionando a nivel personal y colectivo.

El documental La vocera, que apenas se estrenó en el reciente Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG), registra cómo se desvaneció esa oportunidad de que una indígena velara por las causas de grupos minoritarios.

En charla telefónica, interrogada acerca de si el documental fue planeado de esa forma o así se desplegó, Kaplan asegura: “Fue un proceso de descubrimiento. Así como ellos recorrieron el país y se les reveló la situación de las comunidades, de lo que estaba pasando, nosotros caminamos a su lado y nos dimos cuenta de la gravedad del asunto y de las implicaciones a nivel global. En este sentido fue un despertar darme cuenta de lo que pasa en el país, cómo nos está afectando a todos y cuáles son las soluciones, porque desde los partidos políticos, el sistema económico y el político han dejado de funcionar hace mucho tiempo.

La pregunta central es: ¿qué es progreso?, ¿para quién o a costa de quién? Tardamos tres años y medio en hacer esta película y fue un proceso de aprendizaje, de darnos cuenta de ciertos conceptos y situaciones que resultaron transformadoras.

Se escucha a Luciana Kaplan tomar aire y resoplar en la bocina del auricular cuando explica que “en 2017, cuando se anunció que por primera vez iba a haber candidaturas independientes a la Presidencia de la República, simultáneamente se comenzó a hablar de que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y el Congreso Nacional Indígena (CNI) iban a lanzar una candidata indígena. Entonces, Carolina Coppel, productora del documental y quien ha trabajado desde hace mucho tiempo con comunidades indígenas, se acercó para decirme que era importante comenzar a documentar el caso por ser único y porque sería un suceso interesante que había que mostrar, sin saber qué iba a pasar e ignorando que la candidata sería Marichuy. Pedimos permiso al Concejo Indígena de Gobierno (CIG), que se había formado para alojar esta candidatura.

“Entonces fuimos Carolina Coppel, Paola Stefani y yo a solicitar audiencia al CIG para explicarles nuestro proyecto y por suerte nos dijeron que sí. En ese momento decidimos lanzarnos sin mucha idea de cómo lo íbamos hacer, aunque sentíamos un llamado muy fuerte de que estaba ocurriendo algo muy interesante que había que documentar. Así que iniciamos grabaciones en mayo de 2107, cuando destaparon a Marichuy, y comenzamos a idear cómo sería esta película. Se nos unió Mónica Lozano con su compañía Alenrije, quien nos arropó porque sería una cinta costosa en razón del recorrido por todo el país, para documentar en particular la gira de Marichuy, no sólo recolectando firmas, sino también vinculando la palabra de lo que ellos pensaban, qué había qué hacer con México, cómo había que organizarse, cómo las comunidades tenían que hablar de lo que estaba pasando.”

La cineasta agrega: “Cuando comenzamos a rodar, me di cuenta de que teníamos que ir a donde había ciertos concejales que estaban en territorios en conflicto, donde había ciertas demandas y que era una manera más íntima de acercarse a los personajes. Marichuy era la vocera y había cierto recelo de que sólo habláramos de ella; sin embargo, a través de ella pudimos abordar las historias que se muestran en la película y de los temas que hacen visible el discurso: a quién está afectando y quiénes son las víctimas de todo esto. Era importante verlo de cerca para que la gente simpatizara con esa lucha y no únicamente se quedara en el discurso; exponer todo el problema para que se entendiera el sentido general de lo que la película quiere decir”.

Buena recepción

Con respiración tranquila, la cineasta afirma: “Estamos muy sorprendidos, alegremente sorprendidos, porque en las exhibiciones que hemos tenido, la gente simpatiza con La vocera. No quería hacer una película para los convencidos, sino una que llegara a quienes no están cerca de estas luchas, no las entiende o no simpatiza; creo que el público reacciona como ‘Yo no sabía que pasara en el país’. Pienso que es una película que sí emociona, que crea vínculo no sólo en las comunidades indígenas, sino en todos nosotros, porque los indígenas están luchando por sus territorios, que también son nuestros. Mi temor era hacer un panfleto, un filme que no llegara al corazón; seguimos con el objetivo de que viaje a otros festivales y se vincule con otros públicos”.

Después de otra bocanada de aire Kaplan dice: “Estrenamos en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara y nos emocionamos de observar tan de cerca que el público no ve la problemática de los pueblos indígenas con la sensación de condescendencia de ‘pobres indígenas, cómo sufren’, sino realmente sorprendidos con la enorme dignidad y la enorme lucha que hay en esas comunidades. Se dan cuenta de que no es un pueblo que está despojado, sino que está en lucha. Emocionó mucho a ver la cantidad de mujeres involucradas en la defensa de su territorio y sus tradiciones, así como que, dentro del horror que los circunda, finalmente hay alegría y emoción.

Marichuy, si bien es una especie de líder y tiene un carisma especial, en sí conmueve y la gente la ve como una maestra. La cinta ha generado mucho entusiasmo, ganas de saber más del tema, ganas de plantearse preguntas importantes.”

Acerca de lo importante en La vocera, Kaplan expresa: Cómo vamos a salvar este planeta desde nuestra particularidad. En eso no importa si eres indígena o no, simplemente desde dónde estás parado qué cambio vas a generar para que hagas una transformación. Está demostrado que este sistema económico no funciona porque desplaza a una gran cantidad de gente hacia una vida que no es la deseable. No necesariamente tenemos que vivir así. Mientras no exista una posibilidad de lidiar con la desigualdad, qué cambios puede haber.

Al final de la charla, revela los planes para la película: “Estamos trazando las rutas, tenemos varios caminos. Por un lado estamos aplicando para otros festivales; otra forma es idear una campaña de impacto, hacer un recorrido por las comunidades donde estuvo Marichuy para devolverle a la gente lo que nos dio y decirles que esto sigue vivo, tener un diálogo con ellos y, al mismo tiempo, poder estrenar en salas comerciales en los primeros cuatro meses del próximo año; claro, si la pandemia nos los permite”

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