Por pandemia, musical ‘Hamilton’ podrá ser visto “desde el mejor de los asientos”

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El padre del actor neoyorquino de origen puertorriqueño Lin-Manuel Miranda fue consultor político de Ed Koch. Tras haber crecido en Washington Heights, los acercamientos de Lin-Manuel con la historia, la política y el hip hop encontraron un cauce natural después de que, alrededor de 2004, leyera la biografía de Alexander Hamilton, uno de los principales abolicionistas y padre fundador de Estados Unidos.

Sin embargo, para reflejar la naturaleza revolucionaria de Hamilton, el actor sabía que era necesario darle un giro a la reverencia que existía en los documentos históricos respecto al personaje que acababa de robar su atención. Así, después de siete años de escritura, que empezaron en 2008, el musical Hamilton fue estrenado fuera de Broadway en el Public Theatre de Nueva York.

Después de haberlo presentado ante Barack y Michelle Obama durante la Noche de Poesía en la Casa Blanca el mismo año de su estreno, el musical allanó el camino para 11 premios Tony, un Grammy, un Pulitzer y siete Drama Desk, entre muchos más, y el gusto de la audiencia en general.

Rápidamente, el éxito se tradujo en teatros abarrotados, boletos y listas de espera casi imposibles de conseguir y una onda expansiva que obligó a que la producción se replicara en distintas partes del país y del mundo de habla inglesa por igual.

Protagonizada por un elenco primordialmente latino y afroescendiente, con música y letras del propio Lin-Manuel Miranda adaptadas a ritmo de hip hop, Hamilton se convirtió en un éxito que le dio la vuelta a las convenciones de la sociedad, la historia y el género artístico en los que se inscribe. Pero no cualquiera puede darse el lujo de asistir a Nueva York, Londres o las demás ciudades donde el espectáculo se ha montado en sus cinco años de rotundo éxito. Ni se diga pagar los elevados precios de sus funciones o esperar por años para conseguir una entrada por un precio decente.

Ante esto y con una pandemia que obligó al teatro a entrar en un impasse inesperado, la llegada de Disney Plus Latinoamérica este 17 de noviembre parece ser una pequeña luz de esperanza para el público que quiere experimentar el fenómeno creado por Lin-Manuel Miranda.

Filmada por Thomas Kail durante su primera corrida con el elenco original de Broadway, una versión de Hamilton llega a la pantalla junto con la nueva plataforma para acercar a más personas el musical que ha convertido al puertorriqueño en una de las figuras más influyentes del espectáculo en su país. Al respecto, esto platicaron hace unos meses el director de la versión filmada de Hamilton, Thomas Kail, así como el propio autor y protagonista, Lin-Manuel Miranda.

–¿Por qué decidieron hacer esta versión hasta ahora? ¿Cuál fue el proceso para que sucediera?

Lin-Manuel Miranda: –El mundo cambió de repente. Nos llevó un tiempo asumir que Hamilton no sería interpretada en vivo en ninguna de las cinco versiones que tenemos en Estados Unidos ni la de Londres. Sí nos llevó tiempo hacernos a la idea de que el mundo tenía una nueva agenda. De inmediato hubo personas que nos decían: “Oye, sabemos que tienes por ahí guardada una película de Hamilton y nosotros estamos en nuestras casas sin salir. ¿Por qué no la liberas?” Había una gran cantidad de personas que tenían boletos para verla en algún teatro y que no podrían asistir. Así que fue un regalo haber tenido esa película ahí, en la que Tommy (Thomas Kail) llevaba años trabajando. Me acuerdo de que editaba, se tomaba unos meses de descanso y retomaba. Incluso, coincide con que casi se cumplen cinco años de que lo filmamos, así que resultó bastante extraordinario. ¿No crees, Tommy?

Thomas Kail: –No podrías haberlo dicho mejor. En Disney nos habían propuesto que saliera unos 15 meses después, pero con esta situación, ese tiempo se redujo de golpe. Eso nos obligó a acelerar el proceso y a ponernos a trabajar. La barrera para entrar en la plataforma se derrumbó. Porque ahora mismo no es que sólo no haya Hamiltons en cartelera, sino que no hay ninguna presentación en vivo. No hay conciertos, obras de Broadway ni teatro regional, y nuestra película es un recordatorio de lo que se sentía ir al teatro en 2016, que de repente se volvió una virtud extra. Es un recordatorio de cómo se siente estar sentados en un mismo lugar rodeados de más personas. Además de que hay mucha gente que no ha podido ni podría ver la obra en vivo de otra manera.

–En términos más técnicos, se trata de una experiencia teatral adaptada a lo cinematográfico. Poca gente lo sabe, pero eso involucra una preparación especial. ¿Qué tuvieron que hacer para que esta traducción a la pantalla ocurriera?

Thomas Kail: –Claro. Todo se filmó en tres días, del 26 al 28 de julio de 2016. Fueron dos matinés de domingo y una función en la tarde del martes. Todas fueron funciones con público y las cámaras estaban entre la audiencia, además de una cuantas a nivel del escenario. Así que lo que verán son presentaciones completamente en vivo y no se interrumpieron. Eran seis cámaras con operadores y otras tres fijas. Cada día cambiábamos el tiro de las fijas, así que aunque eran funciones distintas e ininterrumpidas, cada vez que filmamos, las cámaras capturaban al nuevo o desde una perspectiva diferente. Lo impresionante de esto es lo indeleble e increíble que era el trabajo de los actores. Se trata de una compañía teatral que tenía todo bajo control, muy ensayado y lleno de precisión. Mi trabajo sólo era captar y honrar su trabajo.

La película más ensayada

Lin-Manuel Miranda: –Casi puedo decir que es la película más y mejor ensayada de todos los tiempos. Bueno, a menos de que tomemos en cuenta las escenas que hace David Fincher, porque no conozco ninguna otra cinta que haya hecho cientos o miles de ensayos antes de que la cámara se encendiera, ¿me explico? Pero nuestro trabajo no era pensar en eso, sino hacer el espectáculo como siempre y nada más. Así que para yo honrar un poco más el trabajo de Tommy como director, debo decir que con esta versión tendrán un ángulo que no tiene ni el mejor de los asientos en el teatro cuando vas a ver la obra. Me atrevo a decir que incluso tendrán una mejor visión que la del proscenio. Además, es un gran homenaje a nuestro coreógrafo, cuyo trabajo es tan importante que casi se cuece aparte. La película hace que la obra luzca y suene gloriosa. Va a sonar increíble en sus casas.

–Hace poco dijiste algo muy interesante, Lin. Algo así como que cada vez que haces una obra, es como lanzar una piedra a un lago. No sabes qué camino tomará y qué figuras dibujarán las ondas en el agua. Pero Hamilton no hizo ondas, hizo un tsunami.

Lin-Manuel Miranda: –Es que realmente nunca sabe a Broadway y otros tantos por años. Llevábamos cinco años en Broadway y expandiéndonos. Y aún así, a partir de que esto llegue a la pantalla, la obra será vista por mucha más gente de la que nos ha acompañado en el teatro todos estos años. Aún no sé cómo digerir eso. En manifestaciones recientes he visto pancartas con frases de la obra como: La historia tiene sus ojos sobre ustedes o Mañana habrá más de nosotros y me queda claro que el lenguaje de lo que escribí está conectando con la gente. De alguna manera me da orgullo.

–Pensando que esta versión requirió una preparación diferente, ¿hay algún detalle específico que haya cobrado más importancia o ustedes hayan querido enfatizar aún más en esta versión filmada?

Thomas Kail: –Lo que yo quería enfatizar aquí era principalmente el trabajo de esta compañía teatral, el de los diseñadores y el del autor. Así de simple. Porque de esa manera se hace evidente que todos y todas compartimos un mismo punto de vista de las cosas.”

Lin-Manuel Miranda: –Tommy es muy bueno para capturar los pequeños detalles. Eso me gusta mucho de esta versión. Porque pude ver cosas que antes, al estar en el escenario, solía perderme. Creo que para el público, la hayan visto antes o no, eso será también un elemento extra que agradecerán.

 

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