En Danyka.., un hombre mayor de 50 tiene un affaire “con su alter ego”

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Harto de filmar en departamentos chicos y oscuros de la ciudad, el australiano naturalizado mexicano Michael Rowe decidió irse a rodar a la playa.

Ahí dio contexto a su reciente película –filmada en 35 milímetros–, en la que un hombre, mayor de 50 años, tiene un affaire con su alter ego, uno seductor, peligroso y hermoso que toma forma en la persona de una adolescente.

Es una historia de un hombre que, ante una propuesta de una mujer mucho menor, tiene que enfrentarse a sí mismo y a la sociedad..., comenta en entrevista Michael Rowe a La Jornada, vía Zoom.

“Soy pésimo para pitchar los temas”, bromea el realizador, recordado, entre otras, por Año bisiesto, con la que obtuvo la Cámara de Oro, en el festival de Cannes.

El pitch es la idea concisa de una historia que se utiliza para convencer a un productor para financiarla.

“La realidad es que –confiesa Rowe– ocho meses antes de que comenzara a armar este guion me dije: ‘estoy hasta el güevo de filmar en departamentos chiquitos, encerrados y oscuros’. La próxima película la voy a filmar en la playa; a ver cómo le hago.”

Y como un oleaje peligroso y tentador, llegó Danyka, mar de fondo, historia sencilla y profunda, rodada con formato celuloide, y con una gran cantidad de tomas eternas frente al océano y su aturdidora sonoridad.

–¿Extrañas el mar? –se le pregunta.

–Sí

Danyka, mar de fondo deja más preguntas que respuestas.

–Hay una reflexión profunda sobre el paso del tiempo y la edad. De lo que uno pierde en el camino, de cuando uno es mayor y quisiera tener la juventud y de cuando se es joven y admira los logros de los grandes. La juventud es un accidente de nacimiento y de fechas sin valor intrínseco.

Al otro lado de la pantalla, Rowe reflexiona: “Siendo mayor y con logros, miras atrás y dices ‘cómo extraño ser un idiota sin haber logrado nada, pero tener mi vida por delante, con un cuerpo impecable y las posibilidades del universo a mis pies’”.

Ser joven no tiene mérito

Esa idea tiene mucho de verdad, comenta el director, “porque la línea en el guion que versa: ‘ser joven no tiene mérito’, la tomé de cuando era estudiante del Centro de Capacitación Cinematográfica (de donde egresó). Una vez le dije a un director que nos había visitado que yo estaba frustrado con mi juventud y la falta de logros. ‘Ya llegará tu tiempo, tus cosas’, me respondió. Le reviré comentándole que mi juventud no tenía un valor intrínseco, y que sólo era que mis padres tuvieron relaciones sexuales y me concibieron, que no había mérito qué presumir...”

Michael no sólo echa mano de un contexto poderoso y sanador, como lo es el mar. También trae al protagonismo a uno de los mejores actores de nuestro país: Demián Bichir.

–Demián, los personajes están regados por ahí y sólo llaman. ¿Qué te atrajo de este rol? –pregunta La Jornada al histrión.

–Es una forma muy precisa de exponerlo, porque muchas veces los personajes nos encuentran a nosotros. Sí, estamos en la búsqueda de los poderosos, memorables o de una cinta importante, pero, para mí, la clave es el aspecto humano. Se trata de ver con quién la vas a hacer, el equipo que estará...

Cuenta Bichir que, rodando en Canadá, Michael le envió el guion. Nunca había interrumpido un trabajo para revisar otros proyectos. “No contesto correos ni nada. Pero decidimos trabajar a distancia, compartir opiniones y puntos. Desde un inicio sentí que Armando (como se llama su personaje) me decía: ‘tú y yo vamos juntos en esto. Vente para acá porque haremos un viaje interesante’.

“Danyka... –asegura– es de alguna manera el alter ego de Armando. Es el primer punto de identificación que, además, es muy seductor. Simplemente se encuentran en el lugar correcto. La primera gran impresión de Armando al ver a esta chica (de 16 años) es muy fuerte, porque ella representa a una generación inmersa en los likes de las redes sociales; no es la que toma los libros. Cuando él se da cuenta de que ese mar de fondo, ese oleaje, es exactamente igual que él, y que, además, es seductor, peligroso y hermoso, se le antoja explorar: tirarse un clavado a las profundidades de ese mar a ver qué pasa... con todo el riesgo que lleva, con todo el peligro, con la satisfacción de ver a una mente similar.”

En un rato le cambia la vida

Agrega: “Para él, el encuentro significa que su vida se revuelva en un plan que ni siquiera tenía a la vista. En un fragmento de la tarde de un día a Armando le cambia el destino para siempre…”

Demián Bichir sostiene que no ha dejado de rodar en su país. Todo se reduce a un proyecto poderoso desde la cabeza, que tenga esa solidez, y no es fácil encontrarse algo así.

Considera que el cine de Michael Rowe es distinto, no es predigerido, el cual como actor te permite explorar muchas cosas que no te permiten el cine como es hecho en la mayor parte del mundo.

Además, esas tomas largas, a los actores no sólo nos permiten la posibilidad de desarrollar un momento dramático, sino darle matices y colores a las escenas, y es la misma posibilidad que Michael le brinda al espectador, al que le da la oportunidad de conectarse con los ojos de los protagonistas, escuchar sin distracción.

Michael interviene: Me gusta trabajar así porque le das a la audiencia un ritmo que la saca del mundo de estímulos constantes del cine comercial... Es un reto ofrecer esta estética filosófica, la cual se enfoca en lo sencillo de abrir la posibilidad al público para que se enfoque en lo importante y en lo profundo del lado humano.

Demián concluye: Michael es un provocador, porque no sólo asume el reto, sino que lo transforma en un reto hacia el actor, a la industria y a los espectadores.

Danyka..., una película de Michael Rowe, protagonizada por Demián Bichir y Sasha González, y en la que participan Marco Treviño, Lisa Owen, Claudia Ríos y Arantxa Zubillaga, tendrá su estreno comercial el 26 de noviembre en cines.

 

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