'Ciao' a 'Visitante', Cabra siempre estuvo, dice la mitad de Calle 13

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"Luego de 15 años de carrera artística y de hacer lo que quiso en la vida, el pasado 17 de julio falleció Visitante.”

Así se lee el epitafio de su tumba. Se puede ver en la página web de Eduardo Cabra, quien daba vida al mencionado muerto, mente creativa detrás del grupo Calle 13.

Muere Visitante pero nace Cabra, que aglutina en un solo ente a todos los espíritus creativos de Eduardo y que ahora lanza su primer sencillo como solista: La cabra jala pal monte. Será la primera rola del sello La Casa del Sombrero.

Morricone no ha muerto porque su obra seguirá, recuerda Cabra a La Jornada en una llamada de teléfono desde su natal San Juan de Puerto Rico.

Cabra no empieza de cero; más bien, consolida el trabajo de una vida. Es simplemente hablar de lo que realmente siempre estuvo pasando: que Cabra estaba detrás de todo. No solamente durante el tiempo con Calle 13, sino antes de éste, trabajo que fue esencial en mi formación, asegura y reafirma que todos los roles que ha tomado en su carrera siempre fueron fracciones de Cabra.

Conocido por usar sombrero, Eduardo, quien ha cosechado, además del reconocimiento de compañeros y corillo (grupo de personas, amistades o audiencia), unos 26 premios Grammy, coloca todo ahora en un gorro.

“La idea es mantener lo que he estado haciendo. Tampoco voy a cambiar una forma de trabajar, no, sólo es un ‘ciao a Visitante, Cabra siempre estuvo’.”

Eduardo Cabra se dio a conocer como parte de Calle 13, popular dúo que conformó con su hermano René Pérez, Residente. Mientras que Pérez era la voz del grupo, Cabra, o Visitante, era el productor y director musical. Pero a lo largo de los años ha desempeñado muchos otros papeles: ha producido a otros músicos, compuesto scores y creado el dúo Trending Tropics, junto con el cantautor dominicano Vicente García.

No hay solista, no quiero serlo, sólo deseo seguir produciendo, desarrollar proyectos nuevos y si me da la gana de cantar, hacerlo. Es sumar otro detalle a las cosas que siempre ha hecho Cabra, y defenderlo, afirma.

Considera que la música es una creación colectiva. El trabajo no es en solitario. Así es el arte. Todo es influencia... y uno sólo reinterpreta y es lo que lo vuelve rico.

–¿Te alimenta el hecho de recordar los inicios, la calle, los conciertos...? –se le pregunta.

–Ha cambiado todo con el tiempo. En los inicios era tocar en la terraza de la casa de un amigo. Empezar a crear y de ahí ir al escenario y defender el proyecto. Luego, conectar con la gente y así sacar un dinerito. Después ir al estudio a grabar tus cosas. Lo último en la cadena es defender tu creación en el escenario, que es donde uno se curte. 

El feeling es demasiado fuerte

Eduardo pasa muchas horas en su estudio La Casa del Sombrero, proyecto que nació en 2015 como una productora para distintos artistas y bandas del mundo, que hoy se consolida como un espacio de intercambio de cultura musical.

Para un músico que siente la energía de la gente que lo sigue, hoy día “no estamos disfrutando de ese contacto, porque ninguna camarita o streaming, nada suplantará eso, el feeling es demasiado fuerte. Por más banda ancha que exista, no va aguantar la energía que uno vive con un corillo disfrutando de frente”.

–¿Has sentido vulnerabilidad al cantar?

–Siento raro aún, pero me parece chido sentirlo. Me gusta vivir obligándome a hacer las cosas con ese sentimiento de inseguridad. Todavía cuando me subo al escenario, pese a haber estado en muchos conciertos, me da ese miedo escénico. Llegué a perderlo con Calle 13, y de pronto ya lo convertí en algo normal, pero ahora, cuando me toque salir como Cabra sentiré otra vez ese temor.

–Por más independiente que se sea, hay que promover la música que se hace. ¿Cómo ves a las plataformas de distribución?

–El problema no son las plataformas, sino su algoritmo. Me acuerdo cuando salieron, eran más orgánicas. No había esa competencia por las vistas y por los likes. De hecho, me acuerdo cuando se comenzaron a calcular las vistas, nosotros teníamos un montón y eso lo fueron eliminando porque se iba a monetizar (comercializar); a hacerse como una cosa mafiosa. Ahora el negocio se impone, y eso me parece cabrón, en mal sentido. Al final todo se fue al lado oscuro.

Abunda: “Cuando salió Internet conocí mucha música increíble que bajaba de Napster o de Audiogalaxy, donde encontrabas cosas muy buenas. Así se movía la música de Calle 13, de manera orgánica. Las disqueras sufrían, porque no sabían qué hacer. Al final, se montaron encima del toro y lo domaron. Pero todo se fue al carajo. El ejemplo: mucha música latina que se ha convertido en un solo sonido, lo que me parece insólito, porque la música latina tiene tanta diversidad cabrona, y el éxito suena como un solo sonido y si no lo tienes estás fuera, lo que es una falta de respeto.

Pero, reconoce, hay esperanza: las independientes serán el nuevo orden. Lo importante es buscar nuevas alternativas. La música estará ahí, y aunque el algoritmo nuble la vista, el tiempo dirá.

El sencillo La cabra jala pal monte, que fusiona ruidos electrónicos con una percusión fuerte, latina en un hip-hop muy boricua, fue producido por él mismo, compuesto en colaboración con Rita Indiana y viene acompañado de un video, dirigido por Nicolás Sedano.

 

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