Un juglar (sin guitarra) varado en Portugal

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A principios de marzo, el cantante y compositor mexicano Armando Rosas viajó por motivos personales a Portugal, donde lo sorprendió la emergencia sanitaria causada por el coronavirus. Por esa razón se vio obligado a prolongar su estancia más de lo esperado. El fundador de la Camerata Rupestre comparte con los lectores de La Jornada los apuntes tomados durante su odisea, que conforman un vívido relato de su experiencia.

I

Les cuento que nos hemos quedado varados en Lisboa. En virtud de que vine a Europa a presenciar un examen de doctorado y no a tocar, lamento no tener a mi lado a mi querida guitarra. Una guitarra es la mejor compañera de viaje. No come, no tose y en caso extremo te puede ayudar a conseguir unos euros para un café o una cerveza.

No hay peor pandemia que el miedo ( "la serpiente se alimenta del miedo" dice un poeta), de tal suerte que nos hemos negado a permanecer encerrados. También nos negamos a comprar boletos de avión que por la emergencia cuestan el equivalente al enganche de un departamento en CDMX.

Hemos caminado por calles desiertas con restaurantes sin clientes o de plano cerrados. Y hemos visto turistas corriendo con gesto descompuesto. No obstante, también hay parroquianos y turistas que se niegan a entrar en la espiral de pánico. Esperamos que la situación mejore eventualmente.

Los abrazo, (ahora sí virtualmente), les sugiero sólo compartir información verificada y seguir las recomendaciones de las autoridades y los expertos. La desinformación no abona nada en estas circunstancias. Si todo se desenvuelve como lo hemos previsto nos vemos en México en una semana.

II

Nos despedimos de la ciudad de Lisboa y pasaremos unos días en Sesimbra una, playa a 45 minutos. Decidimos esperar en Sesimbra porque es más barato y menos frío que Ámsterdam lugar de donde sale nuestro vuelo a CDMX y considerando que todo o casi todo está cerrado al menos tendremos el mar.

Ayer vimos pequeños supermercados con filas de gente haciendo compras de pánico y policías intentado controlarlos. Sin embargo, en el jardín que aparece en la foto, jóvenes se reunieron con su música, cervezas o vino a compartir la noche.

El gobierno portugués acaba de declarar Alerta por Calamidad Publica, que consiste, entre otras medidas, en el confinamiento obligatorio, así como la posibilidad de ser detenido si se transgreden las disposiciones, lo cual dificultará aún más nuestros traslado a Ámsterdam, de donde esperamos volar a México.

Mañana intentaremos regresar a Lisboa.

 

III

Finalmente llegamos a Lisboa. Todos los traslados son cardiacos. Mañana volaremos a Eindhoven, pero RayanAir anunció que canceló 80% de sus vuelos. Estamos buscando alternativas por si acaso. Lo bueno de hoy fue que nos contactó la embajada mexicana en Portugal. Me comentan que llevan 48 horas trabajando sin parar y que estarán pendientes de nuestro traslado. Buenos días, les deseo mucho sol.

IV

Urgente: Atención embajada de México en Portugal Atención Aeromexico: No nos permiten entrar a Holanda de donde sale nuestro vuelo a México. La ruta Lisboa, Londres, Ámsterdam también colapsó. Claro, nos cobraron los boletos y nos los cancelaron. Tendremos que esperar algún día el reembolso. La embajada de México en Portugal nos sugiere llegar por tierra a Madrid y de ahí salir a México. Nos expedirán un especie de salvoconducto y tendremos que rentar un auto que cuesta unos 500 euros.

De ser así les estaremos informando.

 

V

La decisión de aceptar la sugerencia de la embajada mexicana en Portugal de alcanzar nuestro objetivo por tierra, la tomamos después de intentar un par de vuelos frustrados con un saldo negativo en la moral y en la cartera. Otra opción es salir vía Londres, pero los precios de los pasajes aéreos se encuentran por las nubes y no están al alcance de nuestra ya deteriorada economía.

Si las autoridades españolas responden a nuestra solicitud, estaremos rodando la carretera que conecta la ciudad de Lisboa con Madrid para tomar un vuelo en el Aeropuerto Internacional de Barajas y de ahí a Ciudad de México.

VI

Quiero agradecer a todos los familiares y amigos que han ofrecido cualquier tipo de ayuda. Desde la disposición de apoyar con dinero, compra de tiempo para el cel, sugerencias de salida, contacto de amigos europeos dispuestos a recibirnos, o llamando a Relaciones Exteriores. Seguimos en Lisboa. Ayer fue un día nefasto, pero afortunadamente siempre hay personas dispuestas a ayudar al caminante. Estaremos agradecidos con ellos toda la vida . La embajada también nos asesora y apoya.

Como buenos reincidentes intentaremos "escapar" de Europa el próximo domingo. Ya les informaremos oportunamente.

VII

Vamos camino a Madrid. Rentamos un auto por 1000 euros y nos escoltará personal de la embajada mexicana en Portugal para lograr cruzar la frontera. A partir ahí, nosotros continuaremos nuestro camino y ellos regresarán a Lisboa.

Resulta irónico que una de las heridas más profundas y dolorosas que ha provocado el coronavirus en Europa, también sea una rendija que filtra luz a los latinoamericanos. Madrid es hoy una de las rutas relativamente seguras para salir de Europa. La tragedia y la esperanza se visitan con frecuencia.

La embajada nos ha proporcionado un salvoconducto que nos identifica como turistas en tránsito en virtud de que la frontera se encuentra vigilada y sellada para cualquier extranjero. Viajaremos de madrugada, como fugitivos, porque el requisito de los españoles es que crucemos la línea fronteriza a las 6 de la mañana.

Intentamos ser optimistas, pero también hemos aprendido que, bajo estas circunstancias, todo puede cambiar en minutos. Si tenemos suerte y no surgen nuevas disposiciones, nosotros y un par de paisanos a los que por razones humanitarias la embajada nos solicitó dar un aventón, llegaremos al aeropuerto con el tiempo justo para realizar todas las diligencias para abordar nuestro avión.

 

VIII

Otra vez España y otra vez la carretera. Es el obstinato de la familia Plaza. Hace 86 años, Santiago, el abuelo materno de mis hijos, transitó la misma encrucijada para escapar de la Guerra Civil Española. Hoy, la guerra es otra y la ha declarado la naturaleza. Dio un rotundo manotazo en la mesa y paró el klin klin metálico de las cajas registradoras. Cayeron el Dow Jones y Wall Street. Europa se mira al espejo y no se reconoce. Hay pánico. La esfera se fracturó. Todas las certezas están en duda.

El pasado 6 de marzo viajamos a Europa para presenciar el examen de doctorado de nuestra querida Ximena. Jamás imaginamos semejante carrera de obstáculos. Si hoy todo sale bien, regresaremos a México con su título y una experiencia que jamás olvidaremos. De lo contrario, seremos una familia mexicana quebrada económicamente en espera de repatriación.

IX

Felizmente llegamos a México. Nos encerraremos por 15 días y saldremos sólo a lo absolutamente indispensable. Aclaración para los preocupados por México y las decisiones que toman las autoridades: Tuvimos tres filtros sanitarios, uno al subir al avión, otro al bajar y uno más del personal de migración en México. Los pasajeros también llenamos un cuestionario muy completo por si se presentara una eventualidad.

No fue fácil salir de Portugal. Hasta el final debimos tomar decisiones complicadas, les cuento la última: elegir entre comprar 6 vuelos para la familia o rentar por un mes un departamento en Lisboa. Lo maravilloso de esta experiencia fue constatar que los jóvenes que integran nuestra familia, con serenidad y aplomo supieron tomar decisiones fundamentales. Me siento orgulloso. Confiado en toda la juventud mexicana. Ellos levantarán este país cuantas veces sea necesario.

Siempre agradecido con todos ustedes, familiares y amigos. Siempre agradecidos con la SRE. Siempre agradecidos con la embajada de México en Portugal. Mención especial para Jenifer y siempre agradecidos con mi amigo Eder quien me contactó con la embajada de México en Portugal y en todo momento se mantuvo al pendiente.

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