El caso Harvey Weinstein, símbolo de la larga lucha del movimiento #MeToo

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Nueva York. Uno de los hombres más poderosos y figura que se pensaba intocable hoy está en la cárcel (bueno, con una escala a la sección para prisioneros de un hospital) donde por primera vez está empezando a rendir cuentas después de que mujeres rompieron su silencio y periodistas contaron la historia oscura de Harvey Weinstein, y con ello detonaron un movimiento aquí conocido ahora como #MeToo.

El lunes, Harvey Weinstein fue declarado culpable por un jurado en Nueva York y de inmediato –y ante su aparente sorpresa– esposado para ser encarcelado (https://www.jornada.com.mx/2020/ 02/25/espectaculos/a07n1esp).

En ruta a la cárcel neoyorquina de Rikers Island, padeció dolor y palpitaciones en el pecho, por lo cual fue llevado al hospital Bellevue en Manhattan.

No es el primero, ni será el último. Sólo el año después de las primeras revelaciones sobre Weinstein en 2017, más de 200 hombres prominentes en los mundos de espectáculos y las artes, medios de comunicación y el político perdieron sus poderosos puestos y sus carreras, y algunos enfrentan procesos criminales, en algo jamás visto en Estados Unidos.

Todos habían actuado impunemente durante décadas, y con la excepción de algunos casos aislados escandalosos, la gran mayoría no tenía nada que temer hasta que de pronto algunos de los intocables fueron tocados con el surgimiento del #MeToo en este país, junto con otros movimientos alrededor del mundo.

Carácter internacional

De hecho, el carácter internacional de este movimiento se escuchó frente al tribunal en Nueva York durante el juicio de Weinstein, cuando una brigada de mujeres realizó el perfomance de Un violador en tu camino, que nació en Chile y ha dado la vuelta al mundo. Se escuchó hasta dentro, comentaron varias colegas que estaban cubriendo el juicio.

Aunque el abuso, hostigamiento, acoso y las violaciones se expresan sexualmente, todas estas historias se tratan del abuso del poder por hombres generalmente contra mujeres, subrayan participantes del #MeToo, entre otros. Nada nuevo, pero este caso en particular se volvió símbolo de esa larga y conocida historia.

Weinstein fue la primera gran figura en caer en el mundo del espectáculo y medios en este país. El veredicto fue un triunfo no sólo para las seis mujeres y testigos que se atrevieron a testificar, sino para las más de 90 mujeres que lo habían acusado. Para ellas e incontables más, el veredicto es como expresión legal de un cambio social que han detonado.

Por tanto tiempo estas mujeres creían que él era intocable y que jamás sería responsabilizado, pero ahora el sistema criminal lo ha declarado culpable, comentó Tarana Burke, fundadora del movimiento #MeToo (https://metoomvmt.org), en entrevista con el New York Times –en una nota escrita por las dos reporteras que ayudaron a detonar ese movimiento al publicar las primera revelaciones contra Weinstein en 2017, lo cual sería nutrido y ampliado poco después con extensos reportajes en The New Yorker.

La lista, en crecimiento

Además de Weinstein, la lista de hombres antes poderosos ocupando puestos de prestigio sigue creciendo. Incluye desde productores, conductores y ejecutivos de cine y televisión a cantantes de ópera y jefes de orquestas y de agrupaciones famosas de baile, senadores y diputados, directores de revistas, profesores universitarios, chefs, atletas profesionales y hasta fiscales liberales y defensores de libertades y derechos civiles.

Obviamente, el veredicto contra Weinstein y la caída de tantos poderosos no implica que esto marca un gran cambio inmediato en Estados Unidos, ya que aún no hay nuevas leyes ni medidas que de manera efectiva enfrenten este tipo de violencia, sobre todo en mundos menos expuestos al público, y sobre todo donde hay menos nombres famosos o de privilegio como Hollywood o los medios nacionales.

Más aún, la existencia de varios hombres poderosos acusados por múltiples mujeres a lo largo de años de todo tipo de violencia sexual siguen en sus cargos, empezando por el presidente Donald Trump (acusado por unas 20 mujeres), y la instalación de Brett Kavanagh en la Suprema Corte, a pesar de audiencias públicas donde se revelaron sus actos contra mujeres.

Además, sólo 0.05 por ciento de quienes cometen actos de violencia sexual son condenados penalmente y aún menos acaban en la cárcel, una tasa mucho menor que los condenados por otros actos violentos, como asaltos (https://www.rainn.org/statistics/criminal-justice-system).

La sentencia que se impondrá sobre Weinstein –la cual puede ser por más de 25 años de carcel– se anunciará por el juez el 11 de marzo. Pero eso no será el fin de su viaje judicial, ya que enfrenta otros cargos criminales parecidos, incluyendo violación sexual, y con ello otro posible juicio en Los Ángeles.

Mientras tanto, la pregunta que hace temblar a no pocos hombres poderosos –algunos conocidos, otros no– es: ¿quién sigue?

 

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