La novela gráfica llega a públicos diferentes de un filme o un libro

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Sábado 25 de enero de 2020. Concreta, acomodándose en su asiento para charlar con La Jornada, Andalusía K. Soloff explica que la idea de hacer una novela gráfica sobre los estudiantes desaparecidos de la escuela normal de Ayotzinapa surgió porque ella es consumidora de este género, pero más que nada de la novela gráfica periodística. Cuando viví en Pittsburgh, descubrí una biblioteca del género que no era para niños o de fantasía. Como había dejado la universidad, pasé mucho tiempo leyéndola. Pensé que era muy buena herramienta para tratar el tema.

La estadunidense Andalusía K. Soloff, junto con Marco Parra y Anahí H. Álvarez, es autora de la novela gráfica Vivos se los llevaron, buscando a los 43 de Ayotzinapa, editada por Penguin Random House, que hace un par de semanas circula en las principales librerías.

Soloff instalando sus magros dreadlocks en su sitio y tomando aire, agrega: Quince años después de lo que cuento llegué a México y me di cuenta de que aquí no existe novela gráfica periodística y, pues, dejé de leerla. Cuando pasó el ataque en Iguala me enteré un día después; de inmediato, comencé a reportar para varios medios de Estados Unidos y otros países. Me fui a vivir a la escuela y a convivir con la gente.

Otra razón que hizo que la periodista independiente –colabora para medios como Vice, la BBC y Al Jazeera– a tratar el tema es: “Sentí que ninguno de mis trabajos alcanzaba a contar la angustia que estaban pasando las familias de los estudiantes desaparecidos. Entonces, un amigo fotógrafo me preguntó cuál era mi proyecto personal; en ese momento ya había gente haciendo documentales, fotorreportajes y libros. La idea me rondó la cabeza hasta que vi un tuit de una novela gráfica sobre un conflicto en África. Fue la epifanía y decidí hacerla sobre los estudiantes desaparecidos porque en ese momento yo pertenecía a un taller de gráfica –hago grabado y dibujo, pero no al nivel para ilustrar todo un libro”.

Novela gráfica no es ficción

Soloff abre los brazos y los dedos de las manos y habla de que comenzó a trabajar, en un principio, con el dibujante Javier Corro, con quien logró hacer un fanzine; posteriormente, él dejó el proyecto.

Los aretes de Andalusía se balancean cuando explica: Es muy diferente leer novela gráfica y saber cómo hacer una, así que comencé a trabajar con los ilustradores Marco Parra y Anahí H. Álvarez; también a hacer el guion a partir de todas la entrevistas que llevé a cabo los primeros seis meses. Lo más difícil fue hacer los dos primeros capítulos referentes al ataque, porque no estuve.

La periodista, reclinando su silla dice: Otra de las cosas que tuve que encontrar fueron las voces conductoras de la novela, porque hay un coro de éstas. Elegí a personajes que no habían salido tanto en los medios y a quienes me tuvieran confianza. Quiero precisar que cuando se habla de novela gráfica muchos se confunden y piensan que es ficción; todo en este libro es lo más apegado a la realidad que un periodista puede hacer.

Andalusía K. Soloff vuelve a su posición recta en el asiento y explica que su novela gráfica es importante porque “uno de mis maestros me dijo que para hacer una novela gráfica periodística había que pensar si el tema sería relevante en los próximos cinco años. Cuando la inicié nunca pensé que me tardaría un lustro en sacarla y que en todo este tiempo los padres de los estudiantes aún no sabrían qué pasó con sus hijos. Vivos se los llevaron, buscando a los 43 de Ayotzinapa es para preservar la memoria y seguir manteniendo vivo el tema, porque fuimos a presentarlo en la pasada Feria del Libro de Oaxaca y ahí tuve que explicar qué sucedió en Ayotzinapa, cuando hace cinco años todos sabían quienes eran los 43, qué era Ayotzinapa… La novela gráfica se mantiene en la mesa el tema como relevante porque llega a una audiencia muy diferente de cualquier película o libro sobre la desaparición de los estudiantes.

Por ejemplo, los ilustradores Marco Parra y Anahí H Álvarez, quienes son muy jóvenes, al trabajar en el libro tomaron conciencia política. Ellos son el claro ejemplo de como el arte puede llevarte a conocer otros temas.

Soloff confirió que su trabajo ya lo vieron algunos padres de los estudiantes desaparecidos: Fue muy bonito ver cómo toda una familia lo leyó como si fuera libro de texto. Lo dedico a Minerva Bello, una de las madres que falleció; cuando ella vio una de las primeras impresiones me dijo que no sabía leer muy bien, pero las gráficas y viñetas hacían que lo entendiera mejor. Esta novela gráfica te transporta y te coloca en el lugar de los hechos.

Por último, nuestra entrevistada informa que hay planes para que la novela gráfica Vivos se los llevaron, buscando a los 43 de Ayotzinapa se traduzca a inglés y francés en los próximos meses.

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