Nominación al Óscar de ‘La cueva’ nos quitó un poco la tristeza: Fayyad

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Ciudad de México. Despertar todos los días con una pregunta en mente, sin importar dónde te encuentres o qué estés haciendo, es la realidad de una enorme cantidad de sirios. ¿Qué podemos hacer con nuestro país?, ¿qué podemos hacer para detener lo que pasa con nosotros?, se pregunta Feras Fayyad, cineasta de 36 años, quien en 2017 estuvo nominado al Óscar por mejor largometraje documental Last Men in Aleppo. Este año el director sirio vuelve a estar postulado por su cinta La cueva.

La primera vez que fue convocado por la academia de cine estadunidense no pudo asistir a la ceremonia porque su visa fue rechazada debido a la Orden Ejecutiva 13780 de Donald Trump.

Desde la perspectiva del exterior, Siria sólo es noticia, explicó Feras Fayyad en entrevista con La Jornada. Hay una guerra, y esa es toda la información que se conoce. En esta película no damos información, no la hay. Sólo hay humanos que tienen una vida, una historia, algo interesante con lo que te puedes identificar, algo que te hace decir: este es un humano como yo.

La cueva busca representar la voz del pueblo sirio en el resto del mundo. Fayyad considera que la máquina propagandística establecida sólo ha mostrado “la narrativa del régimen del país y sus aliados, los rusos. No hacemos una cinta porque estemos interesados en enfrentarnos a los rusos o al régimen –porque no estamos en una posición en que podamos enfrentarlos–; estamos en la posición de hacer que estas historias tengan más atención y más pensamientos acerca de nuestros deseos”.

Lucha por la libertad, por la dignidad humana

La lucha del pueblo sirio es sobre la libertad, la democracia, la dignidad humana y el respeto, aclara el cineasta. Queremos hacer algo con la desinformación del mundo, tener más atención, pero también esa atención debe ser respetuosa con nuestra dignidad y nuestros deseos de democracia.

El realizador se dice convencido de que el poder de las historias puede servir para que las personas se pongan en los zapatos de los sirios y sepa a lo que tienen que enfrentarse todos los días. Que se “entienda que la gente en Siria no está interesada en dejar su país, lo que pasa es que está en la posición de elegir si quedarse o vivir.

Lo que la gente trata de hacer es construir un país con un sistema que respete su identidad, manifiesta Fayyad. No se trata sólo de la política, lo que pasa en Siria es una revolución social que trata de cambiar la perspectiva.

Fayyad explica que el régimen sirio ha tratado de acallar las individualidades para que sólo permanezca la voz de quien está en el poder.

Lo que tratamos de cambiar es todo el sistema y todas las tradiciones que fueron establecidas. Como hombre sirio, mi visión sobre el papel de la mujer es que es igual al hombre y es parte del futuro de Siria, que hay un futuro más grande que la incluya, porque incluso los hombres en esta país no tienen una voz, abunda el documentalista.

Debajo de la bomba

El día que se enteró de su segunda postulación al Óscar, Fayyad escribió en su cuenta de Twitter: “Humilde al ver que La cueva fue nominada. Mi mamá, mi papá y mi hermana estaban mirando en un pequeño celular desde Siria debajo de la bomba. Gritaron ‘nos nominaron” y sonríen desde que nos desplazamos por la fuerza del hogar de nuestra infancia. @TheAcademy hizo que mi familia se sintiera orgullosa y olvidara un poco la tristeza”.

Aunque considera que está bien celebrar, no ve el reconocimiento como un punto para establecer su carrera. Para él, es una “plataforma que me dará voz para llamar a la acción por mi país, y usar el poder de esa plataforma para hacer un cambio, al menos hacer que la gente escuche lo que ha pasado en nueve años.

“La gente dice: ‘mejor vamos a hacernos a un lado y no involucrarnos en esto’. Para mí, este es un lugar desde el que puedo interesar a las personas y decirles que tienen que tomar una posición humanitaria sobre Siria, porque esta guerra ha seguido y podría continuar para siempre si no hay acciones inmediatas para que se termine.”

La cueva sigue la vida de los médicos de un hospital en una ciudad bombardeada casi a diario. En Al-Ghouta las bombas no distinguen entre niños y adultos. Los heridos no se terminan. La doctora Amani Ballour es una joven que intenta ayudar, para Fayyad, era la voz que como documentalista podía usar para compartir su lucha personal con el mundo. El documental será estrenado este viernes en salas de cine mexicanas.

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