La crítica de ultraderecha contiene enormes simplificaciones: Mendoza

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Ciudad de México. A mediados de julio, en una entrevista publicada en La Jornada, Carlos Mendoza, director del Canal 6 de Julio, anunció los avances de su documental En nombre de la libertad: 4T y ultraderecha, en el cual maneja la tesis de un posible golpe de Estado suave en México.

La salida del material se pospuso. La tardanza se debió, explica Mendoza, a que muchos comenzaron a hablar del documental sin haberlo visto; algunos en favor, otros en contra, y otros acusándonos de que éramos paleros de Andrés Manuel López Obrador; sin embargo, nadie lo había visto. Junto con esto llegaron a nuestras oficinas muchas muestras de hostilidad bastante fuertes.

Aunque precisó que no sólo lo anterior influyó en la tardanza de la salida del material, “en estos meses también apareció más información. De la primera versión que teníamos hasta hoy, aterrizamos muchas cosas, metimos muchos datos que eran pertinentes para el documental. Nos tardamos un poco en prepararlo porque el Canal 6 de Julio es muy pequeño y nos enfrentamos a muchos pesos pesados”.

Este domingo, En Nombre de la Libertad: 4T y ultraderecha sale a la luz en dicho canal.

En la charla, Carlos Mendoza expresó que se dio cuenta de que tenía que hacer este trabajo. “En el Canal 6 de Julio el tema de las operaciones encubiertas no nos es ajeno, como el trajín de las agencias estadunidenses que hemos estado siguiendo a lo largo de la historia del canal. Además, hay gente que se dedica a lo mismo. Tenemos dos documentales, La conexión americana y Estado de shock, en los que fuimos encontrando las claves de algunas cosas y observamos mucho lo que está pasando en América Latina, como el modelo que están empleando en Venezuela, Brasil o Argentina; lo aplicamos aquí en México y hay notables coincidencias”.

Continúa: “En Nombre de la Libertad: 4T y ultraderecha está muy bien amarrado en torno a que hay muchas más pruebas de la injerencia de distintas agencias y los protagonistas más relevantes. En algunos casos retomamos temas que publicaron otros medios, agencias internacionales y las constantes de pensamiento de quienes se dedican a esto”.

En el documental se explica cómo la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional asiste a grupos extremistas y opositores en Venezuela y otros países de la región, así como a fundaciones y sociedades que argumentan defender la libertad. Otras auspiciantes son las estadunidenses Red ATLAS, Fundación Nacional para la Democracia y el Instituto CATO, que a su vez recibe dinero de las Industrias Koch, el segundo conglomerado empresarial más grande de Estados Unidos. Todas tienen filiales en México o patrocinan organizaciones en el país.

El director también explicó que una de las innovaciones del documental es que cuando se hace una afirmación sobre un tema y aparece un asterisco a pie de pantalla es con el fin de que se vea que la información es correcta, para que quede claro que no exageramos porque estos temas se prestan para ser considerados teorías de la conspiración o para los que piensan que ya estamos viendo visiones.

Consideró además: Una de las cosas que estamos descubriendo es que la derecha no tiene una vocación democrática verdadera, como tanto decían. Es cierto que una señora aparece diciendo que con sus impuestos paga el salario del Presidente, pero los 30 millones que votaron por él pesan más que ella. Como si ella fuera la única que paga impuestos.

Voces simplistas

Mendoza agrega: “Esta crítica derechista parte de simplificaciones enormes; por ejemplo, en febrero de este año ya había marchas de 40, 50 o 200 o 300 personas pidiendo la renuncia del Presidente, llamándole dictador. No soy ni remotamente defensor de Andrés Manuel López Obrador, pero no hay proporción. A estas alturas, este abuso del lenguaje tiene ya otras connotaciones, pues hay virulencia y relevancia mayores en estas protestas; ya se escuchan de otra manera, son más escandalosas.

“Desde el día de toma de posesión del Presidente comienzan a haber mensajes desproporcionados; incluso hubo uno que comparaba a López Obrador con Hitler. Al principio es un delirio, pero ahora hay mucha más gente que empieza a compartir y a tragarse esos mensajes y esos discursos. Esto es algo que Carlos Fazio llama ‘la homosintonización’, a lo que los medios de comunicación se alinean y comienzan a repetir una y otra vez hasta que la gente termina intoxicada de no saber si lo que se dice es o no verdad porque cuesta mucho refutarlo. Incluso, en Internet y redes sociales es muy difícil llegar a la información no hegemónica sobre determinados temas.

Ahora, por ejemplo, se ha abierto un poco la información sobre Venezuela, pero para que se tuviera conocimiento de las versiones que da el gobierno de ese país, tienes que escarbar muchísimo porque no hay una cortina de humo, sino varias y también cortinas de concreto, hasta que llegas a la información.

Carlos Mendoza concluye: “Este tipo de reacciones de la ultraderecha en nuestro país se dan porque la figura de López Obrador polariza mucho; no sé qué tanto sea responsabilidad suya, aunque seguramente tiene alguna, pero es producto de sus campañas presidenciales de 2006 y 2012. Esto es consecuencia de un trato poco escrupuloso de estar satanizando a una figura de la oposición, y ahora, pase lo que pase, una parte de la gente ya está predispuesta hacia López Obrador, y esta porción tiene más bocinas que los 30 millones que votaron por él.

“Por ejemplo, en la televisión abierta –me ha pasado–, en tres canales diferentes ves tres críticos de López Obrador en el mismo horario. Ahí no hay un equilibrio que represente la opinión de esos 30 millones, aunque en alguna proporción sí está contrarrestado en Internet, como YouTube, Twitter y Facebook. No obstante, la gente continúa viendo televisión abierta, si no la ultraderecha no le apostaría a tener una corriente hegemónica en ese medio. La televisión abierta continúa influyendo a los espectadores”.

 

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