Los enredos de 'Sugar', una provocación a la risa

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Ciudad de México. Sugar Candy es una rubia y sexy cantante. Lidera la orquesta Susy y sus Sincopáticas, la cual reluce en los cabarets de moda en los años 20 y 30, época de mafias y prohibición del alcohol.

De Chicago a Miami transcurre la historia, con músicos en vivo y una escenografía que ubica a los personajes en diversos lugares y momentos en la comedia Sugar, de Peter Stone, protagonizada por Cassandra Sánchez Navarro, Ariel Miramontes y Arath de la Torre.

La obra, basada en la película Some Like it Hot (Una Eva y dos Adanes), en la que apareció Marilyn Monroe, describe a dos músicos desempleados: Jerry (bajista) y Joe (saxofonista), quienes son testigos involuntarios de una masacre en Chicago.

Tap y muchas balas

El jefe de la mafia es Polainas Palazzo y sus gánsters, vestidos de trajes a rayas y con sombreros, bailan tap al ritmo de las balas y palabras que les lanza el mandamás; mientras, los prófugos, Jerry y Joe, para salvar sus vidas deben cambiar su apariencia: se visten de mujeres.

Ante la apremiante situación, se suman a las filas de la orquesta femenina de Susy, con la que viajarán a Miami. En la travesía conocen a Sugar, una hermosa y soñadora cantante en busca del amor, quien los recibe con afecto. Otro de los personajes es el millonario Sir Percy Fielding (Mauricio Herrera), quien cambiará la vida de Jerry y lo ayudará a fugarse junto con su amigo.

En medio de enredos, seducción, romance, pelucas, tacones, maquillaje y balas, se escucha jazz, tap y tango. Centros nocturnos, bodegas, vagones de tren, embarcaciones, playa e instalaciones de lujosos hoteles son lugares donde los artistas lucen brillantes vestuarios y divertidas coreografías.

Cassandra Sánchez Navarro admitió que el reto en Sugar ha sido trabajar bajo presión, además de aprender y cantar al mismo tiempo, aspectos que hacen maravilloso el teatro musical; incluso tantos cambios de vestuario y escenografía son otros elementos atractivos del montaje.

La actriz, nieta de Manolo Fábregas, añadió: esta obra requiere dedicación y entrega especial. El musical es un arte muy celoso; además, debo estar pendiente de lo que sucede para improvisar, si es necesario.

A los actores “nos interesa provocar la risa del público, que se divierta y que el teatro se llene; eso es lo mejor que me puede pasar en la vida. Tengo la fortuna de que mi familia se ha dedicado a esto, y yo lo amo. Me saqué la lotería con Sugar; es un regalo que pienso que me mandaron desde el cielo”.

Para Sánchez Navarro compartir escenario con Arath de la Torre y Ariel Miramontes (Albertano), implica mucho aprendizaje, porque siempre tengo que estar lista y muy a las vivas, pues puede pasar cualquier cosa con ellos; utilizan cualquier elemento para improvisar. Trabajar con ambos me permite crecer como actriz cada día.

Sostuvo: quiero ser la mejor artista. Mi familia me ha impulsado a tener disciplina, a ser la primera en llegar y la última en irse.

Sugar, dirigida por Anahí Allué, con producción de Tina Galindo, Claudio Carrera y Alejandro Gou se presenta, con más de 30 actores y orquesta en vivo, en el Teatro de los Insurgentes, ubicado en avenida Insurgentes Sur 1587, colonia San José Insurgentes. Funciones: jueves y viernes, a las 20:30; sábado, a las 17 y 20:30, y domingo, a las 17:30 horas.

 

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