‘Esto no es Berlín’, el mundo underground de los años 80 en el FICM

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Morelia Michoacán. El director Hari Sama sorprendió en la competencia oficial del 17 Festival Internacional de Cine de Morelia con su ficción autobiográfica ‘Esto no es Berlín’.

Esto no es Berlín, ambientada en la segunda mitad de los agitados años 80 y valiéndose de lo atinado de su retentiva, el director cuenta la historia de Carlos, un mozalbete que no encaja en ninguna parte, su mundo cambia cuando lo invitan a un club nocturno mítico donde descubre el universo de la vida nocturna subterránea llena de música punk, arte visual, libertad sexual y drogas.

En entrevista con La Jornada, Hari Sama mencionó: “No todo el mundo de mi generación, los que vivimos la década de lo 80, estuvo seducido por el mundo underground de la ciudad. Nos tocó un México muy censurado no todos teníamos acceso a Nick Cave, Bauhaus, Clan of Xymox… todas esas cosas que a quienes nos atrajo nos cambió para siempre”.

Completando su respuesta Sama dice: “Trato de mantenerme vigente en el mundo de la música y el arte, de unos años para acá traté de volverme contemporáneo, pero lo que viví en esos años lo llevo en mis genes. Cuando adquieres una dirección en la adolescencia te marca para siempre”.

Se le inquiere al director si la Generación X, a la que pertenece, fue privilegiada: “No sé si esté mal decirlo, pero sí fuimos privilegiados. Pero no quiero caer en esto de que todo lo anterior fue mejor; siento que en los ochenta sí hubo una magia irrepetible por la enorme dificultad que fue dar con toda esa música y con todo ese espíritu”.

Haciendo otra prolongación Sama dice: “En ese momento teníamos que ser muy fieros para dar con todas esas cosas que nos gustaban porque en México estábamos muy castigados. Si alguien escuchaba una rola de Nick Cave y quería saber más era un pedo encontrar más información, no es como ahora que te metes a tu teléfono y encuentras todos los discos; teníamos que ir al tianguis del Chopo, a Sonido Zorba o ir con el güey que vendía casetes clandestinos en El Ágora”.

Sama además consideró que: “Esa necesidad de recorrer un camino para dar con las cosas era muy especial y cargó de significado justamente lo que encontramos e hicimos en los terrenos del arte; primero de manera muy ingenua y lo que es verad es que de esos grupos que estaban haciendo cosas en ese momento salieron artistas como Gabriel Orozco, Caifanes, Santa Sabina o los Cuarón, mucha banda abrevó de de ese movimiento que se dio en esos años y que siguen siendo vigentes actualmente”.

Por el motivo anterior Sama confesó: “Me gustó ompartir esa sensación que viví para contagiar a la nueva generación de los que fue ese impulso creativo que nosotros teníamos. Decirles a los artistas jóvenes que inician su camino ‘a mi me tocó así tocó”, donde lo más importante es ir hacia tu propia realidad y dolor para reconocer que en uno mismo está la magia, que no la tenemos que importar”.

El director consideró además que: “Siento que en México esta nueva generación está conectando más con lo que sucedió en esos años a diferencia de otros lugares donde el underground era más masivo como Nueva York, Londres o Berlín… en México fuimos mil o mil 500 personas los gustosos de ese underground”.

Como catalizador de estos recuerdos puestos en su película Hari Sama dice. “En esta película soy el filtro de todos los impulsos de la película, es mi mirada, mis recuerdos de esos años ochenta. Son los recuerdos de la gente con las que viví Gabriel Orozco ya exponía en La Quiñonera, al igual que rubén Ortiz, Damián Ortega y Francis Alÿs expusieron en ese espacio… Guillermo Santarina El Tin Larín iniciaba con sus primeros esfuerzo de curaduría no tenía más de 20 años y que debe su apodo a que hizo un performance en El Nueve, donde aventó esos chocolates y que a su vez El Nueve fue el lugar donde pasaron todo ese tipo de cosas, donde veías a un punk de San Ángel besarse con un punk de Neza”.

Finalmente Hari Sama concluye: “La película recoge ese espíritu fiero de atreverse. He sido un outsider toda m vida no formo parte de los grupos fácticos ni del grupo de los güeros del cine mexicano que es el más cercano, siempre he estado al margen. Esta película me regresó al lugar donde provengo, de la identidad propia de donde puedo producir”.

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