Cirque du Soleil emociona a los espectadores con arte de “Crystal”

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Ciudad de México. La historia se alberga en el Palacio de los Deportes. Una joven de cabello rojo intenta canalizar sus emociones, lo que la lleva a un viaje imaginario en busca de respuestas. Patinaje y acrobacias son los medios elegidos por el Cirque Du Soleil para contar Crystal, su primer espectáculo sobre hielo.

Poco a poco el recinto comenzó a llenarse. A unos minutos de las 9 de la noche, aparecían en la pista de hielo algunos patinadores. Después un par de músicos tocando un violín y una guitarra. Más tarde un payaso. Era el preámbulo del espectáculo. Mientras tanto, la gente seguía llegando.

Entonces se apagaron las luces, empezaron a aparecer las primeras imágenes sobre una pared similar a la de una cueva. La voz de una mujer contaba al público su historia, mientras la pista de hielo se iba llenando de patinadores. Crystal, la protagonista, es una joven a la que la presión de los demás agobia, así que, harta, decide huir.

Combinando artes circenses y patinaje, la compañía canadiense ha logrado plasmar una experiencia única. Durante alrededor de dos horas, en el gran escenario blanco montado en el Palacio de los Deportes, siempre sucede algo. Los patinadores realizan impresionantes figuras para retratar la vida familiar de Crystal. Mientras el entorno va cambiando, aparecen rampas, columpios, árboles y hasta un piano. Una pista de hielo puede ser también un lienzo para la imaginación.

Si se tratase de encontrar algo negativo en Crystal, podría decirse que existen algunos momentos en que ocurren demasiadas cosas en el escenario. Es difícil apreciar cada una de ellas al mismo tiempo, y sin embargo basta con posar la mirada en algún punto de la pista para encontrar un pequeño acontecimiento artístico.

Una vez inmersos en el plano de la imaginación, el espectáculo va más allá. Los efectos de luz y las animaciones también pueden ser usados para transmitir emociones. Y éstas se van desarrollando de diversas formas. A la mitad del show, las rampas invaden el centro de la pista. Usando trajes de hockey, los patinadores imitan el estilo urbano de quienes usan patinetas. Las acrobacias que realizan en el aire sorprenden al público que agradece con un enérgico aplauso.

Hay tres músicos sobre escena que con sus instrumentos complementan los sonidos de Crystal. La música del Cirque Du Soleil es parte indispensable de sus espectáculos. Las melodías ayudan a crear las distintas atmósferas que se van narrando. También es la primera vez que la compañía usa canciones populares. Las piezas son de Beyonce, Nina Simone y U2.

En tanto, las artes circenses se llevan a cabo en el aire. Aparecen cuatro péndulos y los acróbatas suben a ellos para balancearse y saltar a una colchoneta una vez alcanzan unos 12 metros de altura. Más tarde, un joven se balancea en la punta de una enorme torre hecha de sillas. La destreza de los acróbatas es en sí misma un espectáculo, uno que explora la capacidad de expresión humana.

Si se pudiesen hacer tangibles los universos que la imaginación puede crear, probablemente lucirían como un espectáculo del Cirque Du Soleil.

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