Pantalla Nómada / La amenaza de las máquinas

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Ciudad de México. Estamos a unas semanas de una fecha curiosa: noviembre de 2019, mes en el que inicia todo lo que ocurre en la inquietante Blade Runner (1982), el clásico futurista dirigido por Ridley Scott que nos asoma a un mundo en el que los robots rivalizan con los humanos.

En este filme, basado en una novela de Philip K. Dick, los llamados replicantes son androides con perfecta apariencia humana y tan inteligentes como los ingenieros que los diseñaron. En el año 2019 real, nuestra civilización no presume aún esa conquista, pero es sabido que la tecnociencia de hoy nos impulsa hacia ese derrotero.

La cuarta revolución industrial, con su mezcla de digitalización, conectividad, automatización y AI, ha hecho estallar la llamada ‘robot-lución’, que se explica por la omnipresencia de los robots y su influencia en la productividad y la economía mundiales.

Pero Blade Runner, como su secuela de 2017 y otras películas, es una historia sombría y de desilusión. ¿Qué tan cerca estamos de esa distopía oscura? Muchas producciones audiovisuales continúan invitando a imaginar la convivencia entre las personas y los androides. Y es el caso que algunas son un caudal de incertidumbres y perturban con sus tesis de una humanidad amenazada por las máquinas.

 

La verdad sobre los robots asesinos (2018)

Un ejemplo es este documental de Maxim Pozdorovkin para HBO que advierte sobre el desplazamiento que los robots han iniciado en el ámbito laboral, gracias al poder de los algoritmos y que se refleja en la creciente automatización de los empleos.

No se trata de algo nuevo. Recordemos que justo en septiembre de hace seis años los investigadores de Oxford, Carlan Benedikt Frey y Michael A. Osborne, dieron a conocer su informe El futuro del empleo en el que sondean la probabilidad de que diferentes profesiones queden a cargo de algoritmos informáticos. Para más sobre esto, véanse el reportaje especial de Vice El futuro del trabajo, también en HBO.

Así, en La verdad sobre los robots asesinos se dan ejemplos de androides que han causado muertes humanas y sobre todo cómo ganan terreno en distintos ámbitos laborales. Un ejemplo es Pizza Zume, una start up californiana que emplea robots para preparar sus pizzas. Uno les vacía la salsa, otro la esparce y otro las mete al horno. El proceso puede repetirse 10 mil veces en un solo día.

Según un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el 14% de los empleos en las 36 economías más poderosas del planeta está en riesgo de ser automatizado. En México, se estima que el porcentaje es mayor.

Distintos empleos desaparecerán. Es el caso de agentes de seguros, árbitros deportivos, choferes de autobús, guardias de seguridad y otras profesiones. Aunque también se sabe que surgirán nuevas ocupaciones. El Foro Económico Mundial ha calculado que el 65% de los niños que ahora inicia el colegio trabajará en tareas que hoy no existen. 

 

Mejores que nosotros (2018)

No sólo el documental hace posible ahondar en estas realidades. La agudeza humana permite seguir lucubrando la rebelión robótica a través de ficciones encendidas, como la serie televisiva rusa Mejores que nosotros (2019) cuyo éxito provocó que Netflix prepare una nueva temporada.

Ideada por Andrey Junkovsky, Aleksandr Dagan y Aleksandr Kessel BYW Group para la cadena estatal rusa C1R, se sitúa en un futuro en el que la poderosa compañía Cronos (emula de la Tyrell que fabricó los replicantes en Blade Runner) busca lanzar su línea de robots capaces de reconocer y analizar sentimientos humanos. El propósito es instaurar un programa de jubilación anticipada que permita que la gente se retire a los 40 años con todos sus beneficios mientras los robots ocupan sus puestos de trabajo.

Se trata de robots socioemocionales aptos para reemplazar a los humanos en los campos de educación, medicina o ingeniería. Incluso a integrantes de una familia. De ahí que la guapota androide de belleza perfecta Arisa (Paulina Andreeva) busque tomar el lugar de la ex esposa del cirujano Georgy (Kirill Kyaro), que quiere rehacer su familia.

Mejores que nosotros tiene muchos giros telenoveleros y el reunir 16 capítulos en una sola temporada (lo que originalmente era las primeras dos) te pone al borde del tedio. Pero vale la pena por su propuesta visual y por su idea de una androide con un sobre desarrollado sentido de la maternidad, que no suena descabellado al ubicarse en el imaginario cultural de la Madre Rusia (acerca de la idea de un androide mamá, también anda por ahí I am mother, filme sobre una adolescente criada por una máquina luego de la extinción humana).

Sin embargo, el conflicto que anima la serie es la noción de los robots como entidades asesinas, lo que significa una falta a la primera ley de ética robótica formulada por Isaac Asimov: un robot no puede hacer daño a un ser humano, o por inacción permitir que un ser humano sufra daño. Una ficción sorprendente que especula sobre este escenario es Slaughterbots, disponible en Youtube. 

 

Entender las posibilidades de nuestro futuro exige descifrar los panoramas, aun ficticios, que dan sentido a nuestro presente. Como La verdad sobre los robots asesinos y Mejores que nosotros, encontramos otras producciones televisivas sobre un mundo compartido por humanos y androides que aunque parezcan preñadas de fantasía, en la mayoría se dibuja un mañana de grandes desafíos.

Lo menos que hay que pedirle a los guionistas es que nos provean de visiones grandiosas, por alocadas que parezcan. Desde blade runners retirando androides en rebeldía, el skynet como resultado del potencial peligroso de la AI o un destino posthumano dominado por las máquinas.

 @kromafilm

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