S7N terminó gira por cárceles; desestresó a reos y los hizo bailar

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Ciudad de México. “¡Toca música para bailar!”, gritó un hombre vestido de beige que se contoneaba con los últimos riffs de Black Magic Woman, de Carlos Santana, que salían de las bocinas. Minutos después, el rock tomó tintes de metal y los gritos, rechiflidos y peticiones –¡Metallica!– pronto derivaron en slam y headbaging en el Reclusorio Preventivo Varonil Norte, cuando S7N subió al escenario del auditorio para ofrecer el último concierto de su gira Sin Barreras, con la que recorrió cinco penales de la Ciudad de México en agosto.

El tour “ha sido una experiencia brutal. Nos ha rebasado en muchos sentidos, nos va a dejar más de lo que fue el objetivo: traerles un poco de distracción, porque no hay manera de que estén chidos. Está heavy”, expresó en entrevista Mauricio Kanto, vocalista y guitarrista, antes del concierto en el llamado Reno.

“La banda tiene el ánimo de pasar un buen rato y el comentario general que hemos recibido de los internos es que ‘está bien chingón’. Dicen: ‘se me olvidó que estaba aquí’, hasta que voltean y ven ‘al wey de negro (los custodios)’”, agregó el músico, quien destacó su presentación en el Reclusorio Sur, “la razón inicial por que empezamos todo esto, pues nuestro ex baterista estuvo (detenido) ahí”.

En tanto, para el guitarrista Israel Monroy, “ver como se entrega esta banda está chido, porque lo hicimos con base en la reinserción social. Hay que recordar que muchas de estas personas van a salir a la calle, entonces, hay que hacer lo que esté en nuestras manos para ayudar, para cambiarles un poco el chip, que vean que hay más opciones para vivir chingón ¿no?”

Así, varias decenas de internos –de los siete mil 262 que alberga esta prisión, según el sitio de la Subsecretaría del Sistema Penitenciario, entre ellos el ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte– se reunieron poco antes del mediodía del 30 de agosto bajo una carpa colocada en el patio del inmueble, en busca de un poco de esparcimiento.

Zona Cero, grupo del centro penitenciario, fue el encargado de calentar los ánimos con temas de rock como Another Brick In The Wall, de Pink Floyd, y piezas originales; desde su aparición sobre el proscenio, un grupo de reos, al grito de “¡Módulo, módulo!”, marcó la pauta de lo que sería el ambiente a lo largo del espectáculo: los saltos y el slam serían parte de la tocada.

“Esta es la última fecha del tour y escogimos este penal (para cerrar) porque nos dijeron que es el que se ponía más verga ¿Eso es verdad? A partir de ahorita esta fiesta es para ustedes”, dijo Kanto, quien en dos ocasiones bajó del escenario, una de ellas con todo y guitarra, para tocar entre el público.

Danza de empujones vs contemplación

Poco a poco la danza de los empujones, los saltos y las patadas ganó terreno, pese a la resistencia de algunos internos que se limitaban a disfrutar de la música. “Brincar, cantar y echar desmadre es liberador, porque todo el tiempo estamos como robots –‘Sí señor, no señor’–. Ver gente de afuera, ver a un grupo que venga a echar desmadre es muy gratificante para quienes estamos presos”, explicó Ramón, autodeclarado fan del rock, el punk y el metal.

“La neta, hace falta que fomenten un poco más la cultura. Esto es desestrés para la banda”, agregó mientras observaba cómo algunos internos saltaban por encima de los hombros de sus compañeros o buscaban una playera color beige con el logotipo del grupo, las cuales eran lanzadas desde el escenario.

Entonces se escuchó: “necesito que me ayuden en esta pinche canción” y los asistentes ubicados en primera fila, con la adrenalina a tope, iniciaron un mosh pit que derivó en un recorrido por toda la carpa. Para finalizar el tema, Kanto descendió y cantó junto al público.

Cuando la música concluyó, el resto de S7N –Monroy y Guillermo García (guitarras), Stu Zepeda (batería) y Lalo Olvera (bajo)– bajó del entarimado para tomarse una foto con su audiencia y sumergirse en esa particular multitud para saludar y firmar playeras.

“Terminamos con la cabeza volada. Es algo que jamás vamos a olvidar, ni como S7N ni como personas”, expresó Monroy tras la tocada. Destacó que todas las presentaciones de la gira –que incluyó los reclusorios Oriente, Sur, el Cevareso y Santa Martha Acatitla– fueron distintas. En “la primera estábamos como con miedo, pero viendo la reacción, salimos chupados de energía. En el de mujeres pensamos que no nos iban a pelar”, pero fue lo contrario. “Ahorita, nos voló la cabeza el cierre. Se pusieron bien locos”.

Durante esta gira, en la que el grupo también contribuyó con víveres donados por sus seguidores para la población penitenciaria, S7N grabó el video de su nueva canción, Insane, cuyo lanzamiento será previo a su presentación en el Festival Comuna, en Puebla, en octubre.

Por otro lado, personal de la UNAM “está haciendo un documental sobre estos conciertos –explicó Kanto–porque nos dicen que no hay un registro, en ningún lado, de un tour como tal en cárceles”.

 

 

 

 

 

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