El cine es la imagen que un pueblo se da de sí mismo y al resto del mundo: Juan Mora

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Ciudad de México. Para Juan Mora Catlett, académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), impartir cátedra y hacer cine tienen en común transmitir experiencias y comunicar.

El cineasta, que será reconocido por la Asociación Internacional de Escuelas de Cine y Televisión (CILECT, por sus siglas en francés) con el premio Lifetime Educational Achievement, destacó que lo más importante de enseñar en una universidad es dar a los jóvenes, futuros narradores, la posibilidad de incidir en su sociedad.

Mora Catlett, cuya trayectoria y logros docentes serán premiados en Moscú, Rusia, el próximo 10 de octubre, ha trabajado durante más de 40 años en la docencia.

El profesor de la Escuela Nacional de Artes Cinematográficas (ENAC) ha enseñado a más de 800 alumnos, entre los que se encuentran figuras como Alfonso Cuarón, María Novaro, Emmanuel Lubezki y Ernesto Contreras. Expresó sentirse emocionado de ver que sus antiguos alumnos están dejando huella y ayudando al desarrollo de nuestra cultura.

Para el docente, la única diferencia entre hacer cine y dar clases es la retroalimentación que recibe de los alumnos. Mora Catlett admitió que ha recibido numerosos conocimientos de los jóvenes y añadió que las dudas que le son planteadas por sus estudiantes lo ha obligado a estar en constante formación y a ampliar sus conocimientos en torno a diversos temas.

Además de la docencia, Mora Catlett ha sido director, guionista y editor de cine. Su película Retorno a Aztlán (1990) es la primera producción nacional hablada completamente en una lengua indígena: el náhuatl. Considera que la cultura mexicana ha sido poco tratada en el cine, razón por la que, buscando espacios para sus cintas, ha tenido que romper una serie de diques mentales respecto de nuestra cultura.

El director de cine señaló que elaborar cintas como Eréndira, Ikikunari (2006), cuya historia se ubica también en el mundo indígena mesoamericano, lo han llevado a un proceso de investigación sobre el lenguaje cinematográfico, porque uno no puede hacer cine del mundo prehispánico en términos del cine occidental. La forma traicionaría el contenido. Entonces había que desarrollar una manera basada en las narrativas prehispánicas.

Durante el homenaje que recibió en la ENAC, Juan Mora Catlett habló sobre su más reciente largometraje, intitulado La ira o el seol. El académico relató que para esta cinta retomó enseñanzas que le dejó el cáncer, que le fue detectado hace 20 años. Fue a partir de las constantes preguntas sobre cómo había vencido a la enfermedad que decidió hacer una película sobre el tema.

Denominada como una película sui generis en el cine mexicano por el propio director, debido a que ésta no busca taquilla ni prestigio, ni festivales, sino pretende ser una luz de esperanza para la gente que padece enfermedades consideradas terminales, Mora Catlett resaltó que busca proyectar una imagen positiva sobre el proceso de sanación de este padecimiento.

El filme está compuesto por los testimonios de personas con cáncer y se combina con 12 ficciones escritas por el cineasta en la época en que él padecía la enfermedad. Sobre dicha mezcla, el académico sostuvo que los géneros cinematográficos son como el teclado de un piano. De un lado tenemos documental, del otro lado, ficción, y en medio hay una escala infinita de posibilidades. Entonces, por qué no usarlo.

El crecimiento de recintos como la Filmoteca de la UNAM y la Cineteca, según Mora Catlett, es muestra de que el público busca otro tipo de cine, aunque reconoce que aún hacen falta acciones de la industria y el Estado para impulsar la cinematografía nacional.

Para Juan Mora el cine es la imagen que un pueblo se da de sí mismo y (transmite) al resto del mundo.

El próximo 16 de agosto se estrenará La ira o el seol. La película será proyectada en las salas del Centro Cultural Universitario y en la Cineteca Nacional.

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