Pantalla Nómada / MIC Género y el Derek Jarman que nos falta

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Puedes haber abandonado este mundo hace 25 años y seguir vigente a través de una obra influyente que hayas dejado a tu paso. Es el caso de Derek Jarman, fallecido en 1994 y que ahora es recordado por el festival MIC Género con un breve ciclo sobre su cine, a exhibirse en el Cinematografo del Chopo del 7 al 11 de agosto.

Aunque no llamaría retrospectiva al programa que el festival dedica al artista, me parecen suficientes cuatro de sus largos y uno de sus cortos, dentro de un largometraje colectivo, para mostrar la magnitud de una filmografía audaz y firme en la crónica y crítica de su tiempo. Una filmografía que desde el inicio fue una seria advertencia sobre el futuro inglés que tuvo más ecos de premonición que de delirio.

Jubilee: El punk-feminismo subversivo

Antes del poder femenino que hoy seduce en series como Stranger things o nuevas entregas de Avengers, aparecieron películas como Jubilee (1977) en las que los roles femeninos motivan la acción y triunfan en su afán por echar abajo todo interés masculino.

El ciclo arranca con esta película que originalmente iba a llamarse New Wave movie. Nos muestra a una apesadumbrada reina Elizabeth quien salta en el tiempo para apreciar la descomposición de una nación en crisis, justo la Inglaterra de Margaret Thatcher plena de desequilibrio económico y corrupción gubernamental.

La monarca es testigo de las andadas de una banda de subversivas punk inconformes ante la realidad de opresiones y desigualdad social que tunden al país. A Jarman les gustaba de Jubilee la manera en que la violencia sexual la perpetran precisamente las mujeres, algo que hoy no parece tan ajeno.

War Requiem: La ofrenda amalgamada para los muertos

En el verano de 1988, Jarman se embarcó en los preparativos de esta película inspirada en la pieza antibélica compuesta por los nueve poemas de Wilfred Owen y el monumental Réquiem de guerra Opus 66 de Benjamin Britten.

Para entonces Jarman había consolidado un práctica basada en la mutiplicidad de formatos. La película está filmada en 35 mm, Super 8 y video, y se mezclan imágenes de distintas procedencias dando como resultado un afortunado trabajo de edición.

War Requiem (1989) combina la poesía, la música, la fotografía, la pintura y la escena teatral como modelo de la tradición de la fusión de las artes. Es un ejemplo del filme compuesto que trabajó Michael Powell, el director favorito de Jarman, y quien con ello aspiró a amalgamar distintas disciplinas en una sola, el cine.

Aria: Nostalgia de juventud

Tras filmar Caravaggio, Jarman fue invitado a dirigir uno de los segmentos de Aria (1987), proyecto fílmico de óperas selectas originalmente concebido para TV, junto a cineastas como Nicholas Roeg, Robert Altman, Jean-Luc Godard, Julien Temple, Bruce Beresford y Ken Russell.

Jarman participa con Depuis le jour, con Tilda Swinton en uno de los papeles. El filme sensibiliza sobre la nostalgia por el amor de juventud a través de los recuerdos de una senil cantante de ópera. Interesante que 25 años después, aquí en México Roberto Fiesco rendiría homenaje a esta pieza en una de las escenas de Quebranto (2013).

Edward II: El linaje queer

'El género es segregación', 'Nuestra orientación no es tu decisión', 'Dios fue un soltero confirmado', 'Hasta el final, orgullo y libido'. Cada página del libro Queer Edward II incluye un slogan similar. El volumen es complemento del noveno filme de Jarman, Edward II (1991), en el que se concentran las 2,600 líneas de verso suelto de la pieza de Christopher Marlowe en cinco actos y 23 escenas.

Con esta película el director se propuso hacer un filme presentando a la homosexualidad como elemento llave para interpretar a la sociedad inglesa. Sobre todo, mostraba sus intenciones de revalorar lo que llamaba un “pasado queer”, habitado por personajes como el monarca inglés o el mismo Marlowe. Hoy sabemos que ese pasado queer ha sido igualmente explorado por nuevas generaciones de cineastas.

Blue: El viaje elegiaco por la inmaterialidad

Jarman se identificó con las inquietudes estéticas de Yves Klein, sobre todo con su famoso International Klein Blue (I.K.B.). Así que hacia el final de su vida, ciego de un ojo y atrofiado por el sida, concibió su último filme en una única imagen, un inamovible lienzo azul abarcando toda la pantalla.

La negativa a emplear la imagen en movimiento, la simplicidad de una pantalla en azul y un complejo soundtrack le sirvieron para invitar a un viaje elegiaco a través de la inmaterialidad. Lo que comenzó como un homenaje a Yves Klein terminó como un filme acerca de sí mismo.

Actualmente con el Partido Conservador tomando las riendas del Reino Unido en la figura de Boris Johnson, defensor del “Brexit duro”, resulta interesante pensar lo que Derek Jarman filmaría ahora. Ante el panorama agudo que se avecina, hablamos de un cineasta sumamente necesario. Un líder perdido que urge recuperar.

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