No cambiaría nada, pero he hecho muchas malas películas: Diane Keaton

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Desde que inició su carrera, a principios de los años 70 –época en que la revolución cultural en Estados Unidos sufrió cambios drásticos, detonados por situaciones políticas que permanecieron en ebullición durante años–, la californiana Diane Keaton se posicionó como icono de la actuación, la comedia y las luchas sociales, principalmente las ligadas al feminismo y la equidad de género.

Su primer papel importante fue en el escenario, como parte del elenco del musical Hair, donde a muy temprana edad captó la atención de la opinión pública al ser la única actriz de todo ese conjunto que decidió nunca quitarse la ropa.

Al poco tiempo, Keaton dio el salto a la pantalla grande con Lovers and Other Strangers de Cy Howard, aunque fue hasta 1972 cuando su nombre apareció entre los papeles protagónicos de películas como El Padrino y Play it again, Sam, ligando así su nombre al de Francis Ford Coppola y Woody Allen, respectivamente, con quienes colaboraría más de una vez a lo largo de su carrera.

Sólo cinco años después, su cuarta colaboración con Allen le daría su primera nominación al Óscar, mismo que ganó en la entrega de 1978 por su papel como el personaje titular de Annie Hall, el cual sigue fundamentando su imagen como la mujer sensible pero fuerte que es dentro y fuera de la pantalla.

Han pasado más de 40 años desde entonces y sólo en seis no ha estado en alguna película, por lo que resulta lógico que la actriz de 73 años conozca a diestra y siniestra la industria del cine, la cual ha sido víctima eterna de prejuicios en términos de género y edad, que terminan por ser factores primordiales para que intérpretes como ella deban luchar por encontrar personajes que se salgan de la norma y reparen en historias donde esas particularidades no sean vistas como obstáculos para contar buenas historias.

Esto nos contó la actriz sobre su nueva película, Mejor que nunca, sobre una mujer que ante la soledad y la enfermedad, decide sumarse a un equipo de porristas de edad avanzada para hacer frente a sus problemas de cara a sus últimos días.

–¿Qué fue lo primero que te atrajo de Mejor que nunca? –le preguntamos.

–Bueno, para empezar, el hecho de tener trabajo. Eso es lo primero… En segundo lugar, que me gustó el guion. Realmente lo disfruté, aunque la idea de aprender las porras no me emocionaba tanto, a decir verdad. Eso fue lo único. Porque la historia me tocó y me conmovió.

–¿Nunca pensaste que tal vez podría ser un problema fundamental tu falta de entusiasmo hacia las porras?

–Lo sé… (risas)

–¿Por qué tenías tantas reservas?

–¡Porque es muy difícil! (ríe otra vez). Necesité mucha ayuda. No lograba estar a la altura. Afortunadamente, terminé lográndolo.

–Platícanos ahora del elenco. ¿Cómo fue trabajar con todas estas mujeres?

–Fantástico. Debo decirte que Zara (la directora, Zara Hayes) reunió el mejor elenco. Juntó a gente increíble para este proyecto, mucha que en otras películas no ves con tanta frecuencia, como Carol Sutton y Celia Weston, que son tesoros nacionales; también están Rhea Perlman y Jacki Weaver, ¡tremendas actrices! No sé qué hubiera hecho sin Jacki. Tuvimos varias escenas juntas que eran muy difíciles en las que ella me ayudó muchísimo. Por donde lo veas, es un elenco sorprendente. Eso me hizo respetar aún más a Zara, la directora, porque todas las decisiones las tomó ella y eso hizo una gran diferencia.

–¿Nunca sentiste temor, tomando en cuenta que es su primera película de ficción?

–No. Zara viene del mundo de los documentales, por lo tanto le interesa la gente real y su comportamiento. Se trata de un don, y ella lo trajo consigo a esta nueva faceta. Es una mujer que sabe bien cómo filmar y que consigue rápidamente lo que necesita. Fuimos muy afortunadas de estar en su primera cinta.

–En la película se les dice constantemente que son demasiado grandes para estar haciendo algo como dedicarse a ser porristas. ¿Alguna vez te has dicho algo similar a ti misma?

–Muchas veces. Todas esas veces fueron durante las escenas de baile en esta película (risas). ¡Lo hacía fatal! Pero tuve la suerte de trabajar con una coreógrafa llamada Marguerite Derricks, que ha colaborado en series como The Marvelous Mrs. Maisel y películas como Little Miss Sunshine, que tomó el control por completo. Fue muy paciente conmigo porque yo era la peor del grupo. Tuvo que dedicarme tiempo extra.

Lo siento, pero es photoshop

–Pero al principio de la película se ve una foto tuya, de hace muchos años, con un uniforme de porrista…

–Photoshop. Lo siento, pero esa foto es falsa.

–Entonces, ¿nunca fuiste porrista en la escuela?

–Bueno, lo intenté.

–Supongo que no salió bien el intento.

–Así es. Después traté de entrar a algo llamado Pom-Pom Girls. Tampoco me quedé (ríe)... Pero realmente estuvo bien no haber sido porrista. Es muy difícil. El resto de las mujeres que trabajaron en la película tenían piernas. Las mías son como palillos, sin músculos. Imagina un palito, luego una rodilla… Terribles.

–Recientemente has estado muy activa y ocupada. ¿Dirías que la industria del cine ha cambiado respecto al trabajo de las mujeres después de cierta edad?

–Siempre ha estado cambiando. Aunque ahora, en cuanto a proyectos con una visión más femenina, sí noto más cambios hacia lo positivo.

–De haber sabido hasta dónde llegaría tu carrera y pudieras volver en el tiempo, ¿te darías algún consejo o advertencia?

–Ojalá pudiera. Pero obviamente no puedo. Aunque, mirando hacia atrás, no hay nada. De verdad no me diría nada. Porque, ¿qué es lo que sé ahora? Nada. Nunca he pensado que sepa demasiado. Así que no, no cambiaría nada. Quizá me diría que… no. No importa. No diré nada (risas)…

–¿Entonces no te arrepientes de nada? ¿No hay ni siquiera una película que te gustaría no haber hecho?

–(Ríe)… ¡De esas hay muchas! ¿Estás bromeando? Por Dios. No me hagas pensar en eso. Hice una que se llamó Sister Mary Explains it All, una cosa horrible. También una que se llama Smother: el solo título debió haber sido un foco rojo (vuelve a reír). Y la lista sigue. Créanme.

Diamond Films México estrenó Mejor que nunca en los cines del país este fin de semana.

 

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