Cineastas en defensa de la industria fílmica, ante llegada del T-MEC

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Ciudad de México. Tras la ratificación en el Senado de la República del Tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), un grupo de cineastas y miembros de la comunidad artística buscan que se reformen las leyes en favor de la industria cultural antes de que entre en vigor el acuerdo, ya que atentaría contra el cine mexicano al recortar su exhibición del 30 al 10 por ciento en pantallas nacionales.

“El T-MEC fue aprobado en el Senado (de México), pero no ha entrado en vigor hasta que lo avalen Estados Unidos y Canadá. Por lo tanto, los cineastas urgimos tanto al Senado como a la Cámara de Diputados a que reformen diversas leyes en defensa de las industrias culturales”, explicó Víctor Ugalde.

El presidente del Observatorio Público Cinematográfico “Rafael E. Portas”, A. C. dijo que en el T-MEC las leyes nacionales que estén vigentes al momento de su firma serán el marco normativo más alto, por ello desean reformarlas lo más pronto posible.

Recordó que el pasado 16 de junio diversos miembros de la comunidad artística como Jesús Ochoa (secretario General de la Asociación Nacional de Actores), Marco Treviño (secretario del Interior del Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica), Fernando Ocampo (secretario General de la Sección 49 del Sindicato de Trabajadores de la Industria Cinematográfica), entre otros, se presentaron en la Cámara Alta.

Llevaron una carta para solicitar la no ratificación del T-MEC por la vía del fast track en los términos negociados por el equipo del expresidente de México Enrique Peña Nieto, que pasó por alto sus demandas y peticiones.

“Les hicimos la observación de que si lo ratificaban bajo esos términos, se ponía en peligro la libertad de expresión de los mexicanos en la industria cultural y la posesión del imaginario, pues México ya no sería dueño debido a que las empresas estadunidenses financiarían y dominarían lo nuestro, como ya le está sucediendo a las series”, apuntó.

Jesús Ochoa expresó la necesidad de establecer la obligación a empresas estadunidenses o extranjeras de difusión de contenidos culturales, de tener una oficina local, y divulgar por lo menos 30 por ciento de contenido nacional en salas de cine, televisión y a través de “streaming”. Lo anterior, recordó Ugalde, se le hizo saber de manera oportuna al gabinete del entonces presidente Enrique Peña Nieto y lo único que lograron fue meter el apartado de Industrias Culturales.

El 1 de enero de 1994, cuando entró en vigor el TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte), los miembros de la comunidad artística y cultural del país denunciaron riesgos, desventajas, desequilibrios y enorme desigualdad económica que traería este acuerdo tanto para la industria cultural, como para el vulnerable sector cinematográfico de México.

“Los priistas hicieron un mal tratado en 1994 que logramos echar atrás 16 años después con diferentes reformas pequeñas, y el T-MEC estará vigente otros 16 años. Martí Batres, Héctor Vasconcelos, Jesusa Rodríguez y los senadores nos dijeron que por instrucciones tenían que ratificarlo, pero debemos encontrar cómo defendernos, estamos en esa etapa”. Producción fílmica anual

Víctor Ugalde, quien es guionista, director e investigador cinematográfico, manifestó que en los últimos tres años se han producido en México un promedio de 170 películas por año.

“Tan sólo en 2018 llegamos a 186 filmes, lo cual quiere decir que somos un país con un mercado interno grande y tenemos que estar entre la posición cuatro o cinco de la economía mundial. Sin embargo, hay una amenaza de daño serio por parte de las empresas estadounidenses”.

Se producen 186 películas, pero 75 por ciento de éstas no logran recuperar su inversión debido a las “malas prácticas competitivas” de la MPA (Motion Picture Association) que integra a los siete estudios de la Unión Americana.

“Ellos se ponen de acuerdo y dominan el mercado violando el Tratado de Libre Comercio y las leyes nacionales, por lo que nos están matando económicamente”, advirtió.

Por ello es que México creó estímulos como el Fidecine, Eficine y Foprocine a fin de “compensar las perversiones y distorsiones de la actividad”.

No obstante, las distribuidoras cada día tienen peores condiciones, porque la MPA domina las mejores fechas y salas.

Películas sin estrenar

“De los 186 largometrajes producidos, unos 66 se estrenan en la Cineteca que, en el mejor de los casos, ofrece 30 mil espectadores por título. A las que no son mejores, les ofrece dos o tres mil asistentes.

“De las 120 que quedan, 55 debutan en las principales cadenas exhibidoras del país, mientras que entre 60 y 66 no figuran en las salas cinematográficas. Lo anterior significa que una tercera parte de los filmes no recuperan nada, porque no llegan a un estreno. Y si bien se muestran en los festivales, éstos no pagan absolutamente nada”, aseguró.

De acuerdo con el informe que el grupo de cineastas presentó al Senado, en los últimos cinco años, México ha producido 738 largometrajes, lo que ha generado una derrama en la economía nacional superior a los 16 mil 750 millones de pesos. Sin embargo, la MPA bloquea y desplaza de forma cotidiana la expresión nacional con sus gigantescos estrenos masivos, por lo que genera una pérdida superior a los 12 mil 748 millones de pesos.

“En otras palabras, en los últimos cinco años México perdió 76.11 por ciento de sus inversiones cinematográficas nacionales”, señaló.

Esto, debido a que las películas mexicanas no alcanzan a estrenarse en el país por el excesivo número de copias estadounidenses.

Dicha situación se mantendría y se amplificaría en el espectro televisivo y las nuevas tecnologías satelitales.

“Esto queríamos componer y se le expuso tanto a Peña Nieto, como a la Cuarta Transformación. Aunque la 4T nos entendió, no tuvo la autonomía que dice la Constitución y lo ratificaron así. Estamos trabajando para ver si podemos reformar los marcos legales nacionales”, concluyó Ugalde.

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