Alonso Arreola plantea una forma distinta de ver el suicidio

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Jueves 4 de julio de 2019. Todo parte de un cuento de Juan José Arreola. La historia es la de un hombre que, rechazado por la mujer que ama, deja suelta una araña venenosa en su casa con el objetivo de que lo pique y morir. Es una especie de suicido torcido, pero que permite muchas reflexiones e introspecciones tanto para el personaje como para el lector, declara el músico Alonso Arreola, nieto del escritor tapatío.

A partir de dicha base, el también músico y periodista desarrolló el espectáculo titulado La migala. Una lectura suicida.

Sin embargo, Alonso Arreola no sólo retoma el texto, lo reinterpreta. Se trata de una lectura dramatizada, un espectáculo que es también música, poesía, un programa de radio, iluminación, todo a la vez. Una pieza que ronda a la muerte a través de distintos y variados ángulos.

Pensada originalmente para conmemorar los cien años del natalicio del autor de Confabulario, la lectura dramatizada responde a una de las inquietudes del autor: reflexionar en torno al suicidio, tema que, señaló Arreola, siempre le ha atraído intelectualmente. La idea no es hacer apología del suicidio ni una defensa al respecto, pero sí plantear una perspectiva diferente.

Personajes de los siglos XIX y XX

El músico definió el espectáculo como una telaraña que se construye a partir de cuatro personajes. Alonso Arreola interpreta a un locutor que conduce una emisión nocturna de un programa de radio en la que se cuentan las historias de personajes mexicanos de los siglos XIX y XX que se dieron muerte a sí mismos. Lo acompañan la vocalista de la banda Hello Seahorse!, Denise Gutiérrez, quien interpreta al espíritu de la mujer pretendida por el protagonista; Sofía Mora, que tiene el papel de Aracne, nombre que se le dio a la migala del cuento, y de Juan Manuel Torreblanca, quien encarna al hombre rechazado.

Además del cuento, uno de los pilares del proyecto es la música –muestra de ello está en el reparto que lo conforma–, aunque para Arreola lo interesante es que esta puesta en escena les permite hacer un paréntesis en lo que regularmente realizan sobre el escenario, lo que les permite arriesgarse más y jugar.

De manera que la lectura dramatizada se convierte en una telaraña de múltiples voces, cuya laberíntica estructura narrativa se nutre de elementos escenográficos, luces y vestuario que trata de poner en una perspectiva distinta a los suicidas que nos entregaron belleza y profundidad, pero que también pagaron el precio y tuvieron que salir por la puerta trasera de la existencia.

Los humanos se animalizan

Con influencias musicales de artistas del rock de los años 80 y 90, Alonso Arreola sostuvo que la idea de retomar esta obra de su abuelo es, por una parte, la relojería muy precisa que tiene y los vacíos de información del texto y, por otro lado, la idea de que en este cuento los humanos se animalizan, al contrario de lo que sucede en el reconocido Bestiario en que, de acuerdo con el músico, los animales se humanizan.

Para mí es muy importante eso; a mí abuelo le interesaba mucho el tema del desarrollo de la lectura en voz alta, y es algo que yo he hecho en varios espectáculos y que me parece interesantísimo, porque siempre se puede explorar la misma pieza de maneras múltiples. Es una lectura dramatizada, musicalizada, llevada al extremo.

El músico declaró que tanto él como los otros involucrados en el proyecto tienen pensados varios planes para el próximo año, por lo que una última función de La migala. Una lectura suicida por ofrecer en el Foro del Tejedor de la colonia Roma el 11 de julio, a las 20:30 horas, será lo último que Alonso Arreola trabaje sobre la obra de su abuelo, al menos en mucho tiempo.

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