Premios Arieles 2019 en medio de protestas y llamados a conciencia

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Ciudad de México. Con un llamado generalizado de actores, actrices, directores, vestuaristas, diseñadores y productores a que todos los engranajes de la industria de cine nacional no  sufran recortes sino por el contrario se le incentive y se le proteja dotándola de más recursos, se realizó la 61 entrega del Ariel, máximo galardón del cine mexicano. 

El director de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas, Ernesto Contreras, ya entrada la ceremonia, tomó el proscenio y soltó: “La cultura es, según nuestra Constitución, un derecho cuyo acceso debe serle garantizado, por parte del Estado, a todas y todos los mexicanos... Como cineastas coincidimos con el enfoque plasmado en el Plan Nacional de Desarrollo, respecto de la importancia de la cultura como factor de paz, cohesión social y convivencia; y en la necesidad de que nadie quede excluido de las actividades y los circuitos culturales como resultado de la concentración en uno o varios de los eslabones de la cadena productiva cinematográfica”.

Siguiendo con su discurso agregó: “La cultura está en todas partes y no es territorio exclusivo de unos cuantos. Todos los pueblos, todas las comunidades, conviven en las más diversas expresiones de su cultura: la gastronomía, la literatura, la pintura, la música, la danza, el teatro, el cine. No debe despreciarse una producción cultural en función de otra. Nadie debe quedar excluido. Hoy vemos con preocupación los drásticos recortes en los presupuestos de las instituciones y las políticas públicas que no sólo han sido fundamentales para la cultura mexicana contemporánea, sino que han contribuido, incluso, al ejercicio democrático. La cultura no es un gasto. No es un adorno, no es un bien prescindible. Es una inversión a largo plazo”.

Contreras recalcó: “Los creadores no somos el enemigo. Queremos contribuir a la construcción de un nuevo y mejor México. Tenemos un compromiso con la realidad de este país adolorido y complejo, pero lleno de esperanza y de solidaridades...  El cine es un espejo y una ventana: un espejo para vernos a nosotros mismos, como individuos y como sociedad; y una ventana para ver el mundo. Debe de existir entonces un equilibrio entre estas dos funciones del cine. Lo mismo pasa con el doble carácter, comercial y cultural, de nuestra actividad. Si uno se ve eclipsado por el otro, si los equilibrios desaparecen, los mexicanos perdemos el reconocimiento de nuestra pluralidad y diversidad, nuestro carácter e identidad”.

Contreras rubricó: “Hoy ratificamos que es necesario cambiar las reglas del juego, para evitar que intereses particulares, de manera fáctica, se sigan apropiando de los contenidos, en perjuicio de los derechos culturales de las audiencias; para evitar que uno de los ámbitos más voraces del neoliberalismo ahogue la diversidad y module a su antojo las nuevas narrativas con las que pretendemos explicarnos la realidad y retratar sus transformaciones. Vamos por reformas justas a la ley, en beneficio de la cinematografía como arte e industria, en favor de los equilibrios de ésta que es, nuestra pasión, nuestro oficio y nuestro medio de expresión. Queremos seguir mostrando con nuestras imágenes, el México que somos: el del campo, el de las urbes, el de la diversidad de habitantes, de generaciones, de identidades, de géneros, de historias. Queremos seguir haciendo películas que impacten nuestro presente y preserven nuestra memoria, que hagan visible a los invisibles. Hagámoslo todos juntos, y cerremos filas”.


Los Arieles colofón del Romatón

Respecto a los premios el periplo iniciado por la cinta Roma en la Mostra de Venecia el pasado octubre, llegó a su fin este martes al levantarse con 10 premios Ariel de las 15 estatuillas a las que estaba postulada, entre ellos la mejor Dirección y Película.

En las categorías principales Noé Hernández por su impecable actuación en Ocho de cada diez se llevó el Ariel al Mejor Actor; en su equivalente femenino fue para Ilse Salas por su incuestionable trabajo de la ñora rica caída en desgracia en Las niñas bien.

Los primeros premios los recibieron en Revelación Actoral el joven Benny Emmanuel por su trabajo en Día de la infancia; Marina de Tavira por su lado se llevó la Mejor Coactuación Femenina por Roma; su equivalente masculino fue para la impresionante actuación de Leonardo Ortizgris en Museo; mientras que el Mejor Cortometraje Documental fue para Sinfonía de un mar triste de Carlos Morales. Cuando se entregó el premio al Mejor Cortometraje Animación se recordó al comparsa de Guillermo del Toro, Rito Mora, y el Ariel en esta franja se lo llevó Viva el rey de Luis Téllez; mientras que el Mejor Cortometraje Ficcion fue para Arcángel de Ángeles Cruz quien agradeció en mixteco y después en español.

Otros ganadores en Efectos Especiales fue concedido a Alejandro Vázquez por Roma; Mejores Efectos Visuales a Sheldon Stopsack y David Griffiths también por Roma. El Mejor Maquillaje  y Mejor Vestuario fue para Las niñas bien, que recayeron en Pedro Guijarro y Anaí Ramos, respectivamente. El diseñador de arte Eugenio Caballero junto con Bárbara Enríquez, Oscar Tello y Gabriela Cortés fueron los mejores en su categoría; la película Roma también se llevó el Mejor Sonido que recayó en José Antonio García y su equipo. Roma además se llevó la Mejor Edición, Alfonso Cuarón y Adam Gough; y la Mejor Fotografía también se la llevó la producción de Netflix: Roma y recayó en Alfonso Cuarón quien no asistió a la ceremonia pero mandó un mensaje.

Mientras se vaciaba la sala uno donde estaban concentrados los nominados y sus invitados, llegó el premio a Mejor Guión Original también se lo llevó Roma; mientras que en la categoría de Mejor Guión Adaptado se lo llevó la cinta De la infancia y recayó en Silvia Paternac, Carlos Carrera y Fernando Javier León.

El Ariel a la Mejor Cinta Iberoamericano fue para la colombiana Pájaros de verano, dirigida por Crististina Gallego y Ciro Guerra.

Siguiendo con la premiación el Ariel a la Mejor Ópera Prima fue para La camarista, de la directora Lila Avilés. El premio Ariel al Mejor Largometraje de Animación fue para Ana y Bruno dirigido por Carlos Carrera; el premio Ariel a Mejor Largometraje Documental fue para el trabajo de Alberto Arnaut: Hasta los dientes.

Entre los números alternos las actrices Dolores Heredia y Blanca Guerra, presentaron una retrospectiva de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas, para reforzar la idea de su importancia.

Los Ariel de Oro

El primer Ariel de Oro fue para el diseñador sonoro y sonidista argentino Nerio Barberis, quien llegó a México en 1977, quien al recibir su galardón recibió una ovación de pie y en su discurso abogó por el derecho de los humanos a migrar y recibir este premio es “un profundo orgullo”. 

El segundo Ariel de Oro fue para la guionista Paz Alicia Garcíadiego, quien en su discurso mencionó: “Agradezco esta distinción, quiero dedicar este premio a mi gremio a los guionistas, a ese grupo desdeñado.... somos la mano de obra prescindible... todo guionista tiene que aceptar la fugacidad a pesar de que le damos estructura y cuando se estrena muere el guión y viva la película... es la primera vez que un guionista recibe un Ariel de Oro, un gremio tan olvidado pero profundamente importante”.

El tercer Ariel de Oro fue para el colosal actor Héctor Bonilla, quien al recibió una colosal ovación, mencionó: “Yo tengo cáncer y creo que la Academia dijo ‘no le hemos dado el Ariel a Bonilla’... el que me vio me vio sino a la chingada... Soñé con recibir este Ariel en Bellas Artes pero después de que el apóstol de la Luz fue a bendecirlo qué bueno que no me tocó”.

Risptein se sale del guión

Fuera del guión Arturo Risptein también refirió a la situación de la AMACC: “...el cine es un arte caro, muy frecuentemente confundida con la industria automotriz o la cervecera, el mecenazgo del estado no es una dádiva generosa, no es una limosna con aquellos recursos sobrantes para los que hacemos cine, literatura o teatro o pintura o los que intentamos hacer poesía...es un deber del estado así tiene que entender la sociedad, así tiene que entenderlo el gobierno. Nosotros los que hacemos cine le hemos dado rostro e identidad a nuestro mundo y a nuestros contemporáneos; debemos, necesitamos seguir haciendo  cine para seguir teniendo voz, semblante. Somos el espejo oscuro que refleja y se refleja. El cine no es un lujo que se pueda desechar, no es un guión prescindible al que se le tomará en cuenta cuando vengan tiempos mejores porque cuando lleguen habremos perdido el rostro, la voz y el alma. No hay crecimiento sin cultura, no hay desarrollo sin cultura. No hay democracia sin cultura, porque en su sentido más riguroso es la única opción que tenemos para enfrentar a la barbarie, el cine que honramos e premiamos esta noche es indiscutible cultura”.

 

Ya es hora la protesta

La 61 entrega del premio Ariel, que se realiza esta tarde noche en la Cineteca Nacional, inició con el paso de Ernesto Contreras, presidente de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas, y la protesta de una gran parte de actrices, directoras y productoras, encabezadas por el elenco de Las niñas bien, quienes portaron una pañoleta roja con una mano encerrada en un círculo blanco y la frase “Ya es hora”.

La actriz protagonista de Las niñas bien, Ilse Salas, por su paso por la alfombra roja dijo el la pañoleta que portaba era para decir: “Ya basta. Ya basta de abusos de poder, de conductas machistas... de todo eso ya estamos hartas como mujeres”.

Otras actrices que se sumaron a la protesta fueron Cassandra Ciangherotti, Alejandra Márquez Abella, Johana Murillo, Natalia Beristain, Jacinta Terrazas y Teresa Ruiz, entre otras.

Por su parte la productora y fundadora de Ambulante, Elena Fortés, mencionó que esta iniciativa: “Estamos alrededor de 200 mujeres de todos los ámbitos, es para hacer comunidad en la industria audiovisual. Buscamos  espacios libres de violencia  y de acoso en las instituciones, en las escuelas, en los set, en las instituciones, en las producciones y festivales de cine. Buscamos paridad laboral y en las narrativas y contenidos, este es nuestro primer acto público e invitamos a más mujeres a que se sumen”.

Otro que dio la nota en la alfombra rojo fue el combativo actor Damián Alcázar, quien se había pronunciado en contra de dar recursos para la realización de la 61 Ceremonia de los Arieles, “es más importante que los niños coman”, mencionó al surcar la alfombra roja Damián Alcázar, que realizarla en Cineteca Nacional: “No se le quita Bellas Artes a la Academia, hay que rentarlo, y además yo creo que hay que tenemos que abrirnos y ser múltiples porque también son millones, es una cosa extraña, pero los cambios tienen que abrir nuevas conciencias”.

También agregó respecto a los recortes en la cultura que: “La gente que no tiene conciencia de cómo está el país y cuáles son las necesidades urgentes sí, pero en lo que sabemos cómo está la gente, cómo viven nuestros niños en las diferentes regiones del país, estamos concientes que hay prioridades”.

 

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