Prevalece la incertidumbre económica, señala BdeM

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Ciudad de México. Pese a la gradual reapertura de diversas actividades productivas que ha permitido una recuperación, prevalece una alta incertidumbre en torno a la evolución de la pandemia, advirtió hoy el Banco de México (BdeM). Estimó que este año se presentará una contracción en el Producto Interno Bruto (PIB) de 8.9 por ciento y un crecimiento de 3.3 por ciento en 2021.

Alejandro Díaz de León, gobernador del BdeM, al presentar el Informe Trimestral correspondiente al periodo julio-septiembre de 2020, afirmó que aún están por determinarse las secuelas y efectos más perdurables sobre la economía y su potencial de crecimiento. “Estamos enfrentando un reto muy adverso y por eso tenemos un escenario de recuperación moderada”.

La duración y evolución futura de la pandemia, así como sus efectos sobre la economía, aún son inciertos y se desconoce cuándo podría haber un tratamiento efectivo o vacuna disponible. Esto , agregó,continuará incidiendo sobre el ritmo de normalización de la actividad económica

Además, el desempeño de la economía está sujeto a presentar altibajos, toda vez que hacia delante la dinámica responderá cada vez menos a la reapertura de diversas actividades y más al comportamiento, probablemente diferenciado, de los componentes de la demanda y de los sectores productivos.

Díaz de León Carrillo esrtimó que los riesgos a la baja destaca que se prolonguen las medidas distanciamiento social o se tomen medidas más estrictas episodios adicionales de volatilidad los mercados financieros ;que las medidas de apoyo a nivel nacional e internacional sean insuficientes o se trunquen antes de lo esperado; que las secuelas causadas por la pandemia sobre la economía sean más permanentes;que suceden reducción en la calificación de la deuda soberana de Pemex y que persista un entorno incertidumbre y que afecta la inversión.

Destacó que la economía mexicana presentó una gradual recuperación respecto de las afectaciones del segundo trimestre, impulsada por la apertura paulatina de diversas actividades y una mayor movilidad de la población, esta aún se ubica por debajo de su nivel previo a la emergencia sanitaria y persiste un entorno de alta incertidumbre asociada a la evolución, tanto a nivel global como nacional, de la pandemia, al tiempo que se mantienen restricciones a la operación en diferentes sectores.

En particular, la presencia de brotes adicionales en varias economías y la ausencia de un tratamiento efectivo o vacuna disponible han prolongado la duración de la emergencia sanitaria respecto de las estimaciones iniciales.

Por su parte, la política económica, incluyendo los ámbitos monetario y fiscal, sigue enfrentando en el corto plazo el reto de tomar acciones que coadyuven a alcanzar una recuperación generalizada, sólida y expedita de la economía y el mercado laboral, apoyando la reactivación del consumo y la inversión. Ello, sin poner en riesgo la fortaleza de los fundamentos macroeconómicos de la economía mexicana.

Esta reactivación también requiere fomentar las condiciones que permitan atraer una mayor inversión, mejorar la percepción sobre el clima de negocios en el país y reducir la incertidumbre económica interna.

Para el mediano plazo, se enfrenta también el reto de posibles efectos más persistentes de la pandemia en algunos sectores y regiones. Así, es necesario permitir los ajustes y reacomodos en el funcionamiento de la economía requeridos para impulsar la reactivación de la actividad productiva y del empleo, permitiendo la flexibilidad en la asignación de recursos y procurando un buen funcionamiento microeconómico.

Además, se debe seguir trabajando en corregir los problemas institucionales y estructurales que por años han propiciado bajos niveles de inversión y que han impedido al país aumentar su productividad.

Se debe continuar con el esfuerzo de fortalecer el estado de derecho, combatir la inseguridad, la corrupción y la impunidad, y garantizar el respeto a los derechos de propiedad.

Todo ello redundará en un mayor dinamismo de la economía, lo que permitirá generar mejores oportunidades de desarrollo y un mayor bienestar para toda la población, no solo en la etapa de recuperación sino, especialmente, en el más largo plazo.

 

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