La crisis de empleo se cargó en trabajadores de menor ingreso

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La crisis barrió con más de la mitad de los empleos entre los trabajadores que todavía en enero ganaban un salario mínimo, además la pérdida de plazas se ha concentrado en los servicios para el consumo privado, de acuerdo con las estadísticas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

El organismo exhibe que el deterioro del mercado laboral formal se ha recargado en la gente con menores ingresos. Del total de plazas eliminadas entre enero y septiembre, 94.7 por ciento es de los trabajadores con ingresos de uno a tres salarios mínimos.

En suma, 746 mil 47 plazas de trabajadores que no percibían más de tres salarios mínimos al inicio del año fueron eliminadas. Mientras en la franja de empleos con salarios de ocho hasta 18 salarios mínimo se han creado 79 mil 119 plazas.

Gabriel Badillo González, investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, explicó que a diferencia de lo que ocurre en otros países, en México los periodos de crisis suelen caracterizarse por la precarización del empleo más que por un aumento desproporcionado en la tasa de desempleo abierto.

Explicó que, una vez que la población no económicamente activa se reincorpore al mercado de trabajo, es siete veces más probable que lo haga en la informalidad que en un puesto formal. En este sentido, es necesario recordar que la mayor afectación en el empleo se dio en las actividades de menores ingresos, trabajos eventuales, cuenta propia, y de la población joven, abundó.

Los datos del IMSS también exhiben que el confinamiento afectó primero al empleo en el sector de servicios. En él se perdieron 437 mil 428 plazas, 55.5 por ciento de todos los empleos perdidos en esta coyuntura; le siguieron el comercio, con 106 mil 515; luego la industria de la transformación, con 89 mil 781 puestos nuevos, y la agricultura, con 69 mil 948 plazas.

Hasta el momento, además de los apoyos en crédito, el gobierno federal no ha lanzado algún programa de apoyos a los sectores más afectados en el empleo. Revivió el Programa de Inversión en Infraestructura del Sector Privado como única iniciativa trasversal.

En el sector de la construcción se eliminaron 64 mil 144 plazas de enero a septiembre, las cuales representan 11.7 por ciento de todo lo perdido en el sector terciario, que hasta el año pasado generó casi siete de cada 10 pesos de la economía mexicana.

A consulta sobre cómo debe dirigirse la política salarial para el próximo año, dada la coyuntura, Badillo González explicó que, por el momento, las negociaciones contractuales del sector público y privado han mostrado un avance positivo en su tasa anual (aproximadamente de 4 por ciento de acuerdo con datos Banco de México consultados en septiembre), aunque han sido inferiores comparadas con los avances otorgados en 2019.

No obstante, muchas de las revisiones contractuales se han suspendido, ya sea porque no hay condiciones de negociación o porque existe la expectativa de que la situación sanitaria y económica mejore el próximo año.

En este sentido, la política salarial debe continuar con el proceso de recuperación, seguramente se va a proponer un incremento más significativo que el que se hubiera otorgado en condiciones normales, pero este incrementó también podría estar limitado por la contracción económica. Es probable que las metas establecidas en el sentido de que el salario alcance el costo de la canasta de bienestar requieran mayor tiempo, manifestó.

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