Cepal propone canasta básica digital en AL

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Ciudad de México. América Latina y el Caribe logró concretar la conexión a internet de dos tercios de su población. Pese a ello, 40 millones de hogares no tienen acceso a este servicio y con ello 32 millones de niños entre 5 y 12 años no pueden acceder a la teleeducación, reportó Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

La forma para alcanzar derechos básicos como la educación, la salud y el trabajo, que impuso la pandemia de Covid-19, hace necesario promover una canasta básica digital para mediar en la desigualdad que arrastra la región, explicó en videoconferencia desde Santiago, Chile.

Equipar a todos los hogares con una computadora, una tableta, un teléfono inteligente y un plan de conexión costaría, al año, menos de 1 por ciento del producto interno bruto (PIB) de América Latina. En México sería sólo de 0.5 por ciento, según la propuesta elaborada por la Cepal.

Con este antecedente y a consulta de la prensa de México, Bárcena destacó como positivo el programa educativo que lanzó el gobierno de este país, en el que se dieron contratos a las principales televisoras privadas del país, para que de la mano de los canales públicos se transmita el ciclo escolar.

“No debería ser un año escolar perdido y es lo que está intentando el gobierno de México”, subrayó.

Aún con ello, recalcó que es nodal avanzar en el acceso a la tecnologías digitales para reducir otras desigualdades. En el acceso a internet no sólo hay rezago por el nivel de ingresos, también por la ubicación. En el entorno rural, 77 por ciento de los hogares no tienen acceso a servicios digitales frente a 33 por ciento de zonas rurales.

En cuanto a ingresos, los datos de México exhiben que 71 por ciento del quintil de hogares con mayores recursos cuenta con una conexión a internet. Del otro lado, la quinta parte de la población más pobre se queda en 11 por ciento. Es decir, hay una brecha de casi seis veces menos frente a la población más beneficiada.

Gran parte de esta disparidad, y que es marca de toda América Latina, se sitúa en lo poco accesibles que resultan estos servicios en términos de costo y que excluye a los hogares de menores recursos, amplió Bárcena.

Por ejemplo, el servicio de banda ancha llega a consumir entre 12 y 14 por ciento de los ingresos de las familias más pobres, esto significa seis veces más que el umbral de 2 por ciento recomendado por la Organización de Naciones Unidas.

Estos costos van de la mano de una demanda creciente. Por ejemplo, el tráfico en sitios web y el uso de aplicaciones de teletrabajo, educación en línea y compras “revelan un significativo aumento del uso de soluciones digitales” por efecto de la pandemia de Covid-19.

Entre el primer y segundo trimestre de 2020, el uso de soluciones de teletrabajo aumentó 324 por ciento y la educación en línea más de 60 por ciento en cinco países de América Latina, exhibe la Cepal.

A su vez, incrementaron 800 por ciento los sitios web empresariales en Colombia y México; y en Brasil y México, el número de sitios nuevos de comercio electrónico aumentó más de 450 por ciento en abril de 2020, en comparación con el mismo mes de 2019.

Sólo para el caso de México, 17 por ciento de la población puede teletrabajar, menos que el promedio de 21 por ciento de la región. Pero a la vez queda relegado 4.3 por ciento de los ocupados en empleos que se pueden realizar de manera remota, pero que no lo pueden hacer por el nivel de conectividad del país.

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