Uno de cada 4 créditos se acoge al aplazamiento de pagos, informa la ABM

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Ciudad de México. Los titulares de uno de cada cuatro créditos a familias y empresas que otorgaron los bancos antes del brote de Covid-19 han solicitado participar en el programa para aplazar el pago de mensualidades e intereses, que serán cobrados cuando termine el lapso aplicado a cada cliente, que va de cuatro a seis meses, informó Luis Niño de Rivera, presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM).

Para la economía mexicana, añadió, se avecinan 18 meses “muy difíciles” una vez que se reanude la actividad, pero el país carece de “reglas claras” con el fin de elevar los niveles de inversión, hecho que será de suma importancia para recuperar el ritmo de crecimiento.

Precisó que al 15 de mayo, los bancos han autorizado que 8 millones 300 mil clientes, entre los que destacan familias y empresas de menor escala, se acojan al programa de diferir el pago de intereses ordinarios por cuatro o seis meses. Para dimensionar, el monto de cartera equivalente es de 709 mil millones de pesos, y representa 15 por ciento del financiamiento otorgado al sector privado.

Refirió que 95 por ciento de los apoyos van destinados a personas, familias y micro, pequeñas y medianas empresas y se han dejado de cobrar casi 50 mil millones de pesos por el concepto de intereses, los cuales serán requeridos una vez que terminen los lapsos solicitados.

Niño de Rivera explicó que, si sólo se consideran los intereses no cobrados en aquellos clientes que solicitaron gracia por cuatro meses, la cifra es de 35 mil 263 millones de pesos, y si contempla el total (con aquellos que han pedido seis meses) son 49 mil 946 millones de pesos.

Los índices de morosidad se elevarán, reconocen

Julio Carranza, vicepresidente de la ABM, expuso que las instituciones financieras no pueden asegurar que este monto será recuperado en su totalidad, y se puede esperar que los índices de morosidad vayan la alza, aunque será labor de cada banco trabajar con los clientes para adecuar planes específicos.

Los 8.3 millones de créditos que han entrado al programa están distribuidos de la siguiente manera: 3.3 millones a micro, pequeñas y medianas empresas; y créditos para personas físicas con actividad empresarial. Otros 2.8 millones en tarjetas de crédito; 1.8 millones en créditos al consumo no revolvente, de los cuales 800 mil son créditos personales; otros 757 mil de nómina y 267 mil de financiamiento automotor. A ese universo se añaden 301 mil hipotecas, de acuerdo con la información proporcionada por la ABM.

Niño de Rivera anticipó que la economía nacional tendrá 18 meses “muy difíciles” de cara a la recuperación en la actividad tras la crisis del coronavirus, y en tanto que el país no cuente con reglas claras para detonar la inversión, el panorama luce menos alentador.

“Los próximos 18 meses se ven muy difíciles... El principal motor que mueve la economía es el consumo, y ése lo iremos retomando a medida que las personas puedan salir a sus actividades normales, y eso está tomando tiempo. Otro motor son las exportaciones, sobre todo las relacionadas con el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá”, dijo en videoconferencia.

Detalló que la tercera actividad que mueve la economía es la inversión fija bruta, que en meses recientes se ha visto “severamente contraída”, y las decisiones que ha tomado la administración generan incertidumbre.

“No tenemos reglas claras. Desde el inicio de la presente administración se ha venido diciendo que van a emitir las reglas para inversión en infraestructura, y hoy no las tenemos. Las inversiones que se habían programado y autorizado se cancelan, lo cual deja al inversionista nacional y extranjero en una situación de incertidumbre y eso va a seguir siendo factor relevante en la decisión de quien tiene otras opciones. La recuperación sufrirá las consecuencias de lo que estamos viviendo”, añadió.

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