Por la pérdida de subsidios, el rechazo al giro eléctrico

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Lunes 18 de mayo de 2020. La nueva política eléctrica, plasmada en el resolutivo reciente de la Comisión Nacional de Mejora Regulatoria (Conamer), busca mantener confiable el sistema eléctrico, bajo directrices técnicas y operativas, aseguraron ayer especialistas en materia energética.

Santiago Barcón Palomares, vocal del comité de confiabilidad de la Comisión Reguladora de Energía (CRE), afirmó que los organismos empresariales que critican las nuevas disposiciones ni siquiera entienden cómo funciona el sistema eléctrico nacional (SEN).

Consideró que, luego de amagar con interponer una cascada de amparos, las empresas de energías renovables se van a sentar a negociar con el gobierno federal, como ocurrió con los ductos de gas.

La respuesta de esas compañías nacionales y extranjeras al Acuerdo para Garantizar la Eficiencia, Calidad, Confiabilidad, Continuidad y Seguridad del SEN es poco solidaria, porque lo que quieren es que se les compre su energía en un momento en que todos se están apretando el cinturón.

Ingeniero eléctrico por la Universidad Iberoamericana con especialidad en sistemas de potencia, Barcón aseguró: Los que critican no tienen ni idea de lo que están hablando. Es pura percepción.

Coautor del libro Calidad de la energía: factor de potencia y filtrado de armónicas, publicado por McGraw-Hill, agregó que la parte técnica fija la prioridad al despacho y la continuidad, por lo que es correcta.

La Comisión Federal de Electricidad (CFE) empieza a reconocer los costos y servicios conexos que ha estado absorbiendo, comunicaciones y reservas, y eso va a hacer menos competitivas las ofertas de las renovables, pero ya deben empezar a vivir en el mundo real y no se puede vivir siempre con subsidios, porque muchas no pagan la transmisión. Esto es, que no les costaba el porteo.

Destacó: México ni pinta en la emisión de dióxido de carbono a escala mundial. Por tanto, no nos desgarremos las vestiduras.

El experto detalló que China y Estados Unidos concentran más de 50 por ciento de las emisiones de dióxido de carbono a escala global.

Estoy en favor de las renovables, pero tampoco es religión. No es el objetivo del sistema eléctrico. Se debe privilegiar la confiabilidad y calidad, condiciones que no otorgan las energías renovables (eólica y fotovoltaica), apuntó.

Por su parte, el especialista Ramsés Pech Razo explicó que ahora cada nueva planta de energía renovable, para tener permiso de interconexión, dependerá de la existencia de capacidad para transmitir o distribuir la electricidad en la zona que pretende realizar el proyecto, en un circuito aislado o conectado al sistema nacional.

Además, se podrá solicitar que cada proyecto refuerce las líneas de transmisión o construya una nueva, ante la falta de capacidad donde pretenda realizar la interconexión, en lo que la facultad la tiene el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace), cuya decisión dependerá de los estudios que deberán ser efectuados respecto de las redes unifilares adonde pidan la interconexión.

También deberán estar sujetos a la operación del sistema de balance de energía, dando prioridad a las plantas que puedan ayudar al sistema a dar continuidad a la electricidad en la operación o ante cualquier variación en la red, dando lugar a que las energías renovables tendrán que invertir en programas, equipos y sistemas que ayuden a ser parte del sistema.

La CFE, junto con la Secretaría de Energía y el Cenace, realizarán los planes de nuevas líneas de transmisión o distribución de acuerdo con las necesidades y disponibilidad de dinero.

Pech Razo sostuvo que ante el reforzamiento, construcción de nuevas líneas independientes y equipos adicionales, la inversión a realizar deberá ser absorbida por cada proyecto, incrementando el monto total inicial.

Advirtió que el aumento podría ocasionar una desventaja competitiva en el número de años de recuperación de la inversión y en el costo de generar cada megavatio para poder cubrir los costos operativos, administrativos y financieros (inversión).

Arturo Carranza, analista del sector energético, comentó que la nueva política sobre confiabilidad del sistema eléctrico nacional parece ser un dilema de la nueva administración entre favorecer la generación de energía eléctrica por parte del Estado o permitir que las energías renovables continúen su ruta de ascenso.

Lo cierto es que esa lógica representa un falso dilema si reconocemos que, una vez superada la crisis económica global, el sistema eléctrico nacional continuará creciendo y requerirá todas las fuentes energéticas –tanto fósiles como renovables– para satisfacer el incremento de la demanda eléctrica.

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