México, “en deuda con la población más pobre”: Banco Azteca

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Ciudad de México. México “está en deuda con la población más pobre del país”, afirma Alejandro Valenzuela, director general de Banco Azteca. Por ello, el viraje que ha dado la administración pública por dar un mayor énfasis a temas sociales es algo positivo que impulsa el desarrollo, y por ende, los niveles de crecimiento.

El banquero, refiere que la contracción económica que tuvo el país en 2019 no es algo nuevo, pues “no nos hagamos tontos, México en los últimos 25 o 30 años ha tenido tasas de crecimiento muy por debajo de lo que se requiere para generar el empleo, las oportunidades y los niveles de vida”.

Reconoce que a lo largo de 2019, hubo en retraso en la dispersión de recursos de los programas sociales impulsados por el gobierno, pues se trata de una cantidad que nunca había sido otorgada, pero para 2020, Banco Azteca prevé ejecutar la entrega de ocho millones de apoyos, tres millones más que el año pasado.

En entrevista previa a la 83 Convención Bancaria, a realizarse los próximos 12 y 13 de marzo, Valenzuela indica que, aunque hay avances en la regulación diferenciada que fue propuesta hace un año por los organismos reguladores del sistema financiero para bancos grandes, medianos y pequeños, “hasta no ver, no creer”.

Destaca la convicción de la administración federal por combatir la corrupción, pues es “un lacerante” y “un cáncer” que ha afectado a la población mexicana en los últimos años.

¿Que balance se puede hacer sobre la economía del país a lo largo del primer año de gobierno?

El 2019 fue un año complicado para el país por varias razones, la primera es una guerra comercial, por dominar lo digital entre Estados Unidos y China, también la incertidumbre con la salida del Reino Unido de la Unión Europea, un tema de incertidumbre de 3 años. América Latina vive temas complicados con una desaceleración, la incertidumbre política.

México tuvo una transición gubernamental y cada vez que hemos tenido una transición, la economía se desacelera, es cuestión entre lo que sale la administración en turno, llega la nueva y lo primero que pasa es que en los últimos seis meses de la administración saliente se deja de invertir y hacer cosas por estar entregando, y la administración entrante va entendiendo su labor, y esa confusión de factores conlleva a que la curva de aprendizaje desacelere la economía.

Celebrar, en el caso de México, la contundencia por parte del gobierno, de cuidar los fundamentales económicos, la obsesión por tener finanzas públicas sanas, la obsesión por cuidar que la inflación se mantenga baja y el Banco de México mantenga su autonomía, la elección de dos estupendos subgobernadores para llevar la tarea del banco central cabalmente, un nivel cambiario relativamente estable con periodos de apreciación importantes, volatilidad natural en un tipo de cambio flotante, y eso lleva a ver que los ingredientes para ir buscando el crecimiento se están dando, una nueva priorización de temas.

El gobierno está en toda la facultad de hacerlo, de dar un énfasis mayor a temas como la pobreza, porque estamos en deuda con ella en el país, una visión más orientada al sureste, esa región necesita crecer mucho más y reducir los niveles de marginación y pobreza que nos lastimas a todos.

Hay un reacomodo que requiere buscar la forma de incentivar la inversión privada, la pública, a fin de lograr las tasas de crecimiento que queremos y sabemos que tenemos que lograr, pero que en los últimos 30 años, no nos hagamos tontos, México en los últimos 25 o 30 años ha tenido tasas de crecimiento muy por debajo de lo que se requiere para generar el empleo, las oportunidades y los niveles de vida que queremos todos.

¿Que es necesario para elevar el crecimiento, con una expectativa menor a 2 por ciento a la mitad del sexenio?

Hay cuestiones que debemos trabajar para ayudar, necesitamos una mejor educación, que nos ponga en el conocimiento y la altura del mundo tecnológico, cambia demasiado rápido y el mundo no nos va a esperar.

Debemos generar mayores capacidades de infraestructura, el país necesita más infraestructura de manera más eficiente y segura.

Tenemos que trabajar en el estado de derecho, debemos llegar a la contundencia que la gente tenga la certeza que sus derechos y obligaciones van a estar ahí y se van a respetar. Que la ciudadanía entiende y trabaja con esos parámetros de ética y moral que lo hemos perdido, se ha devaluado, y sin duda para lo que el presidente ha sido una obsesión, es atacar la corrupción, es un lacerante, un cáncer de la sociedad, y hemos sido permisivos con ella, y la está atacando el gobierno, hay que celebrarlo y ayudar para mejorar el país. Son temas que hay que resolverlos, no es un tema que la inversión se va a dar y las condiciones a crear, hay temas colaterales, y otra situación, cuidar el medio ambiente, no podemos cambiarnos de país.

¿Cómo va Banco Azteca en la dispersión de recursos de los programas sociales?

Llegamos ahí por la infraestructura que tenemos, nosotros no sabíamos que habría programas sociales como estos hace cinco años. De pronto llega López Obrador con un mandato claro y una prioridad es hacer llegar estas prioridades en los rincones más remotos del país, y al ver que Banco Azteca puede ser aliado nos da mucho orgullo.

¿Hubo retrasos en la dispersión? ¿De ser el caso, aun los tienen?

El año pasado nosotros entregamos a cerca de cinco millones de mexicanos recursos de programas. Sí hubo una curva de aprendizaje, al principio, algo que se hace de la nada llevarlo a buen pronto es complicado, la maquinaria hoy en día está fluyendo y pensamos que en Banco Azteca vamos a poder hacerle llegar recursos a más de ocho millones de mexicanos a lo largo de este año.

Ya entendimos como hacerlo todos, esto es un éxito realmente formidable. La realidad se ve en que, cuando el presidente no está visitando algún rincón del país el fin de semana, un termómetro es lo que la gente comenta. A principios del año pasado era que los recursos no llegaban, hoy es raro. Que mejor termómetro para ver la eficacia de esos programas que esto. Esto llegará a 28 o 30 millones de mexicanos, no tiene presencia en la historia de este país.

Banco Azteca, como banco popular ¿que ve en materia de crédito?

Ha crecido y ha apoyado mucho los apoyos del gobierno federal a millones de mexicanos, que dan capacidades de tener recursos que les ayude a los mexicanos a estar en otro nivel de vida, eso se ha permitido porque en el sector popular, el núcleo familiar es la esencia de esas economías, les da la protección para emprender nuevas actividades, como continuar estudios o herramientas motrices, el crédito ayuda a que esas familias estén en mejores condiciones y esa confianza permea y que el crédito crezca.

Se ha reflejado en los números, los programas sociales están beneficiando a muchos mexicanos que de otra forma no estarían en una mejor situación.

¿Qué panorama hay para los microcréditos?

Estamos pensando que debemos ir viendo más el crédito grupal como un crédito individual. Tenemos que valorar más el riesgo crediticio del individuo que el grupal, nos hemos vertido en hacer crecer mucho más la visión microcrediticia en el individuo, porque muchas veces en la parte grupal nos encontramos con gente que no paga y uno paga por los otros, eso generaba muchas veces fricciones.

Mejor buscamos créditos individuales, eso no significa que no haya socios, pero cada quien debe dar la cara por lo que se presta, y en el ejercicio de la inclusión financiera, es más efectivo para ayudar a que la gente se responsabilice por lo que toma. La gente piensa que los banqueros son muy populares, lamentablemente sí, pero por lo anterior. Tenemos una responsabilidad fiduciaria gigantesca.

Tenemos que hacer el crédito genere valor y riqueza. Que a mucha gente le hemos o tenemos que decir que no porque no vemos las condiciones, pues no, pero nuestra obligación es buscar el cómo si, y en donde hemos fallado es en explicar y comunicar, decirle al cliente como acceder a un crédito y ahí es donde creo que la comunicación ha estado corta muchas veces por parte de algunos colegas, que no ha estado a la orden de explicar las cosas correctamente, nos debemos al cliente, que es quien nos deja sus recursos, si captamos bien se genera riqueza, si se hace mal hay que recordar lo que pasó en el 94 y el 95 y seguimos pagando las consecuencias hoy, no nos conviene hacerlo mal.

Pensamos colocar en 2020 millones de microcréditos, al menos refinanciar cinco o seis millones de clientes, y nuevos uno o dos millones. Crecemos 10 o 12 por ciento en capacidades este año y le apostamos a lo digital.

El ser un banco popular no nos impide ser un banco de vanguardia, y de eso vivimos, porque cuando nacimos fuimos el primer banco digital, la gente decía por que hicimos la huella digital, porque mucha gente en el México profundo no sabe leer ni escribir y la gente se identifica con una fotografía, y llevamos 10 o 12 años. Ahora trabajamos en otra cosa.

Se está desarrollando esto a tal velocidad porque no deja de sorprender el mundo digital.

El mundo digital es un facilitador, de los 20 millones de clientes, ocho millones y un poco más ya tienen la aplicación y la usan, lo empezamos hace poco más de dos años, si un banco popular puede llegar en dos años a un poco más de ocho millones de descargas y crecer el uso, la necesidad está ahí y gastar las herramientas para que el usuario tome confianza.

¿Cómo se avanza en la regulación diferenciada para bancos grandes y pequeños?

Se está avanzando, no es un tema fácil, es un tema en dónde tenemos que debatirlo y dialogar. Pero Banco Azteca es de aquellos que piensa si debe haber regulación diferenciada pues atendemos nichos de mercado distintos, la forma en que se nos debe de analizar y darle seguimiento tiene ópticas distintas, somos un banco popular por definición, los riesgos que tomamos son distintos, y también muchas veces en México hemos visto que al tener una regulación del mismo nivel, pareja, genera arbitrajes que no son buenos para que el país tenga buena inclusión financiera.

Sí hay avances pero se debe llegar a buen puerto para poder cacarear. Sé que hay progreso, pero soy de aquellos que no creen hasta que no ven, hasta el momento no la veo y no la creo, pero si la quiero ver.

Hubo compromiso hace un año por el tema de remesas ¿se avanza?

Lo que está de manifiesto y pocos sabíamos, del 100 por ciento de las remesas, más del 80 por ciento se queda en los intermediarios estadounidenses, entre el que se dan los recursos, el que hace el puente y nosotros, la parte de la comisión que se termina cobrando en México es menos del 20 por ciento del total, platicamos mucho para que funcionarios entendieran esto.

Buscamos dar el diferenciador para que la gente tenga capacidad de ir con muchos intermediarios para que sus remesas les paguen y que, no ha sido accidente que, cerca de la mitad de esas remesas pasen por nuestros canales, somos de lo más competitivo.

Estaremos pendientes lo que diga el presidente, pero creo que queda ya con mayor claridad donde está la bolita en la remesa, la mayor parte del pan de comisiones en remesas la quedan los estadounidenses, y conste que el país más capitalista del mundo.

¿Y en materia de comisiones bancarias?

Sigue presente, ha habido una directiva. Es destacable hacer esto más eficiente, hubo comisiones muy altas y se han ido bajando, ha habido mayor competencia y transparencia, pero a los ojos de algunos servidores el esfuerzo puede ser mayor. Como nosotros, cobramos muy pocas comisiones por ser un banco popular, si estuviéramos en una actitud de cobrar y no dejar nada, no.

Atendemos lo que pide el mercado, no es accidente ver la progresión que hemos tenido y somos especialistas en dar crédito pequeño a muchos millones de mexicanos, eso es nuestra especialidad.

¿Cómo va el CoDi en Banco Azteca?

Lo impulsamos, ha crecido en la aplicación, ya la tenemos, es un tema de adopción del usuario, quien se debe convencer que es una gran herramienta es el usuario, por más que pongamos la herramienta si el usuario no lo usa no se potencia. Es cuestión de tiempo, pero los números ya son buenos, se requiere un mayor empuje en eso.

¿Hay un cambio en la relación entre banca y gobierno?

Hay necesidades por parte de la banca popular, y hay puentes más cercanos, esta banca entiende mucho más lo que pasa en las asimetrías de la inclusión financiera, el país tiene una inclusión muy alta en segmentos de clase media y media-alta, y lamentablemente muy rezagada en la clase media, media-baja. Bancos pequeños van progresivamente llegando a más mexicanos que no tenían acceso al sistema financiero.

Pero a pesar del crecimiento de nuestras organizaciones, todavía hay un esfuerzo que no acaba de llegar a donde debe de llegar. Es preocupante que de los dos mil 500 municipios que tiene México, un banco como nosotros, que es joven, sea el que tenga más sucursales en más municipios, cerca de 800 y que nuestro siguiente competidor que es el banco más grande de México está presente en 200 municipios menos que nosotros.

Algo nos da a entender que falta, no puede ser que en mil 200 municipios, que muchos de ellos, como en Oaxaca, las poblaciones son pequeñas, se debe de hacer llegar los servicios en general, porque el acceso es muy remoto, muy lejano y difícil de accesar, y el nivel de marginación y pobreza ha dejado enclaustrados a esos mexicanos fuera de la capacidad de aprovechar el desarrollo y la tecnología.

¿Qué opinión merece el clima de violencia que se tiene en el país?

Necesitamos atacar los problemas de inseguridad, la inseguridad nos afecta todos y genera una enorme incertidumbre, es un tema que ha crecido en los últimos 30 años y la verdad que si afecta. Hay muchos temas que conocemos todos.

Los feminicidios es algo doloroso, celebro que se discuta y se estén atacando estos problemas, no podemos guardarlos o hacernos de los ojos cerrados, ya son temas que tenemos que atacar, confrontar y superar.

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