Informalidad se perpetúo como principal captador de empleo en 2019

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Ciudad de México. En el último año incrementó el número de población ocupada que gana menos de dos salarios mínimos o que de entrada no recibe ingresos. En suma son 31.9 millones trabajadores que equivalen a 57.5 por ciento de la fuerza laboral, reportó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

A medida que en 2019 subió 7.6 por ciento el número de población que gana entre un salario mínimo o dos –monto que no rebasa los 6 mil 161 pesos mensuales– o que percibe sólo propinas por su trabajo, se redujo 4.7 por ciento la proporción de quienes perciben de tres a cinco o incluso más, exhibe la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).

Los reacomodos del ingreso se dan tras el alza de 16 por ciento que hizo el gobierno entrante de Andrés Manuel López Obrador y sólo exhiben cómo cambió la estructura medida a través del salario mínimo y no revela si se elevaron las percepciones generales.

De hecho, tras un nuevo incremento de 20 por ciento decretado para este año, la iniciativa privada explicó que sólo hay garantía de que se beneficien 2.8 por ciento de los trabajadores que ganan un salario mínimo y tienen reconocimiento patronal.

Y es que al cierre de 2019, la informalidad se perpetúo como el principal captador de empleo en el país, pese a reducirse 0.4 por ciento frente a 2018. En estas condiciones que involucra a trabajadores agrícolas y domésticos sin respaldo, así como a quienes laboran para unidades económicas formales que evaden el registro ante la seguridad social, están 31.3 millones de personas, que equivalen a 56.2 por ciento de los ocupados.

Inegi reportó los datos al tiempo de que el Congreso abrió el debate para regular la subcontratación en el país y evidenció que en el último año hubo un incremento de informalidad entre quienes trabajan para empresas y gobierno, de 2.4 por ciento; entre trabajadores domésticos de 4.7, pese al programa piloto del Instituto Mexicano del Seguro Social para promover los derechos laborales; las actividades no reguladas subieron 2.8; mientras cayó 1.4 entre los trabajadores del campo.

En este contexto, el trabajo en condiciones críticas saltó de 15.3 a 18.8 por ciento en un año. La medida refleja a quienes trabajan menos de 35 horas con menos de un salario mínimo, pese a que tienen necesidad de trabajar más sin que se les emplee por más tiempo; así como a quienes se obliga a trabajar más de 48 horas en una semana, con una ganancia que no rebasa los 6 mil 161 pesos.

En otro rubro, el organismo mostró que la desocupación agrupa a 3.5 por ciento de la población, indicador que subió 0.1 por ciento respecto al año anterior, y en las zonas urbanas se ubicó en 4 por ciento. Hay en total un millón 942 mil desempleados, y prácticamente ocho de cada 100 se integraron a esas filas durante 2019 tras haber laborado en la construcción.

La ENOE evidenció que este sector, marcado por un deterioro a lo largo de todo el año, implicó la pérdida de 150 mil 181 espacios de trabajo y trajo con el ello que el sector industrial fuera el único con menos plazas de trabajo frente a 2018.

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