Plataformas digitales abonan al subempleo e informalidad: Cepal

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Ciudad de México. Las plataformas digitales, contrario a mejorar las condiciones de los trabajadores en América Latina, median en el mercado laboral de manera similar a como lo que hacen los “enganchadores” en el campo mexicano. Participan como intermediarios y se quedan la mayor parte de la ganancia, abonando al subempleo y la informalidad, expone un reporte de la Comisión Económica para América Latina (Cepal) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

“Las innovaciones tecnológicas (…) han llevado al surgimiento de un acuerdo de trabajo que se ha denominado "trabajo diario digital". Éste comparte muchas de las características del trabajo de los jornaleros tradicionales, pero el enganchador ha sido reemplazado por plataformas digitales que conectan la oferta y la demanda”, advierte El futuro del trabajo América Latina y el Caribe.

El reporte detalla que aunque para el cierre de 2018 la tasa de desempleo regional no aumentó (por primera vez desde 2015), tampoco hubo un repunte de la demanda laboral, mientras la mayoría de los nuevos trabajos no son asalariados. Situación que se prevé sin cambios este año, dadas las expectativas de crecimiento en la región y un producto interno bruto per cápita “casi estancado” desde hace seis años.

“El desempeño de las economías de la región en los primeros meses de 2019 y las perspectivas para el resto del año no respaldan el pronóstico de mejoras significativas. En particular, la creación de empleo asalariado seguirá siendo débil y las ganancias en los salarios reales promedio serán pequeñas. En promedio para el año, se proyecta que la tasa de desempleo se mantendrá prácticamente sin cambios desde 2018, alrededor de 9.3 por ciento en áreas urbanas y 8.0 por ciento a nivel nacional”, subraya el documento.

La Cepal y la OIT detallan que los trabajos a través de plataformas tienen una figura ambigua. Se pueden considerar trabajo por cuenta propia, lo que sumado a la informalidad en el empleo asalariado “representa un retroceso adicional para avanzar hacia el Objetivo de Desarrollo Sostenible 8 ”, de la Agenda 2030, trabajo decente.

Recurre a la figura de los enganchadores del campo mexicano para ejemplificar: aquél intermediario familiarizado con el mercado laboral local y que cobra una comisión o un porcentaje de los salarios respectivos. Al tiempo que a los trabajadores se les paga por volumen de trabajo hecho, sin garantizar un salario base o un mínimo de horas a cubrir.

“En resumen, a pesar del surgimiento de nuevas formas de trabajo no estándar, como el trabajo basado en plataformas, muchos de los desafíos actuales con respecto al trabajo decente son sorprendentemente similares a los que han existido durante los 100 años de historia de la OIT”, añade.

En ese sentido, las organismos recomiendan que se regule a estas plataformas con “medidas reglamentarias que proporcionen a los trabajadores un número mínimo de horas, garantizado y previsible”; así como representación colectiva para empleados y empleadores.

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