Proyectos de infraestructura, en riesgo por incertidumbre

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Ciudad de México. Los grandes proyectos de infraestructura del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador corren el riesgo de convertirse en “oportunidades perdidas” para detonar muchas inversiones y el desarrollo económico del país porque hasta el momento no se ha esclarecido de dónde van a salir los recursos y el sector privado “está a la espera de que se desate el gasto público”, dada la incertidumbre que prevalece por el cambio de administración, advirtió Mauricio de María y Campos, quien fue director de la Organización de Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (Onudi) y ex subsecretario de Fomento Industrial en el sexenio de Miguel de la Madrid.

No basta, dijo, con lanzar las licitaciones y realizar los concursos, sino que debe ponerse énfasis en la creación de los mecanismos que permitan que haya una participación efectiva de las empresas, sobre todo de las nacionales, para que se generen empleos.

“Por eso el diálogo y la articulación entre el sector privado y el sector público se vuelve fundamental”, expuso De María y Campos, actualmente investigador asociado del Colegio de México (Colmex), entrevistado en la Conmemoración del 100 aniversario de Víctor Urquidi, uno de los economistas más destacados del país de mediados del siglo pasado y quien fue funcionario del Banco de México (BdeM), de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Mauricio de María y Campos sostuvo que en algunos de los proyectos de infraestructura ya anunciados por el presidente López Obrador como el Tren Maya, el Corredor Transístmico y la refinería de Dos Bocas, “lo que todavía no podemos ver es un plan congruente con objetivos de política claros y, particularmente no hemos podido ver de dónde van a salir los recursos financieros”.

Puntualizó que para poder crecer se requiere aumentar considerablemente la inversión pública y por lo menos en este sexenio debe llegar a 5 por ciento del producto interno bruto (PIB), el doble de 2.5 por ciento que se registró durante el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto y que “no solamente fue mediocre sino una da las más bajas desde 1946”.

Es la inversión pública la que promueve la inversión privada, pero insistió en que no se ha informado sobre cuál será el mecanismo que se utilizará para incrementarla y refirió que son vigentes las enseñanzas del economista Víctor Urquidi de que solamente pueden provenir del ámbito fiscal o financiero. “Estamos a la expectativa de cuál utilizarán porque no hay más que esos dos”, señaló el académico.

“Se necesitan recursos fiscales o el financiamiento de la banca de desarrollo y también de la banca privada y también se necesitan identificar y echar a andar proyectos que requieren un horizonte de confianza y es el que no acabamos de ver”, puntualizó Mauricio de María, quien también forma parte del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC).

Fuera de los grandes proyectos, consideró que se requieren otros que “no acabamos de ver”, por lo cual el sector privado está en un proceso de espera y reflexión, “nada más a la espera que se desate el gasto en inversión pública”.

Cuestionado sobre el crecimiento de apenas 0.2 por ciento del PIB durante el primer trimestre del año, el peor desempeño desde 2019, el economista lo minimizó al sostener que tradicionalmente así ocurre con el cambio de gobierno, pero que hay que esperar ver resultados más significativos durante el primer semestre del año cuando comiencen a consolidarse los cambios profundos que se anuncian.

No obstante, indicó que en el “aletargamiento de la economía” registrado entre enero y marzo, preocupa la reducción del gasto federal y ajustes presupuestales que “ciertamente están impactándola”, pero acotó que si uno toma en cuenta el comportamiento no muy favorable de la economía internacional pues “de alguna manera se puede decir que ahí va la economía mexicana”.

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