Monterrey echa al superlíder Santos; otra vez el VAR puso suspenso al juego

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Monterrey caminó con irregularidad en la temporada, hasta que llegó el técnico Antonio Mohamed para llevarlo a la liguilla en el octavo puesto y ahora dar un leñazo al eliminar al líder Santos. Aunque empató 1-1 en el duelo de vuelta de los cuartos de final, la abultada ventaja que obtuvo en el primer encuentro le sirvió para vencer con marcador global de 6-3 y conseguir su boleto a la semifinal del Torneo Apertura 2019.

Una anotación de Brian Lozano al minuto 20 animó a los Guerreros para buscar la proeza de un empate que les diera el pase, pero Vincent Janssen dio la estocada al minuto 60 con un tanto aprobado por el VAR para que los Rayados sentenciaran el triunfo y aseguraran su lugar en la siguiente fase.

Mohamed, tal como anunció, repitió la alineación del primer duelo al dejar en la banca al recién recuperado Rodolfo Pizarro. Su estrategia parecía segura al jugar a la defensiva y en espera del contragolpe.

Presionado por anotar, Santos Laguna salió acelerado, proponía el juego y peleaba el balón, pero era complicado rebasar la defensa regiomontana, además de que el arquero Marcelo Barovero rechazaba con seguridad los intentos de los locales por llegar a las redes.

El timonel de los Guerreros, Guillermo Almada, alentó a su equipo desde los primeros minutos y exigía el gol para confirmar el buen trabajo que habían hecho en el torneo.

Eryc Castillo fue el primero de los Guerreros que logró quebrar la zaga del rival para acercarse con un disparo desde el costado derecho, pero Marcelo Barovero fue certero al detener el balón. El ataque apenas fue un aviso del gol que enseguida llegaría.

Ante la cerrada defensa de Rayados, Brian Lozano cambió el ritmo y sorprendió al hacer un recorte en los linderos del área para disparar con potencia de larga distancia un tiro cruzado y marcar el tanto que daba esperanza a Santos. La locura se desató en el estadio TSM, los Guerreros anotaban y recortaban distancias para la hazaña de robar el pase a semifinales.

En el área técnica, Guillermo Almada no se dejaba llevar por la ilusión de un tanto y era presa del nerviosismo, al grado de que el árbitro asistente le llamó la atención por los reclamos que hacia para defender a su plantel de supuestas amonestaciones no marcadas.

Los ánimos enardecían al recinto, los aficionados alentaban con pañuelos blancos cada vez que Santos tocaba el balón y se acercaba al área rival. La tensión golpeaba en el área técnica de los albiverdes y el auxiliar Darwin Quintana fue amonestado por reclamos.

Los Guerreros presionaban, pero la defensa regiomontana era incómoda. Julio Furch estuvo cerca del gol al rematar un cabezazo que se fue por arriba del arco. Poco después, Diego Valdés se arriesgó con un disparo de larga distancia que fue detenido por Barovero.

Los Rayados respondieron con un contragolpe cuando Vincent Janssen se filtró por el costado izquierdo y mandó un pase cruzado para que Jesús Gallardo disparara pegado al poste derecho, pero el esférico fue detenido por Jonathan Orozco.

Segundos antes del descanso la tensión se elevó cuando Doria remató de cabeza un tiro de esquina frente a las redes, aunque Barovero de nuevo frustró el disparo con un manotazo.

En el complemento, los Rayados dieron un susto a los locales cuando Vincent Janssen desbordó por el carril derecho, pero el esférico pegó por fuera del área. Enseguida, Julio Furch también desaprovechó una oportunidad al rematar de manera atropellada frente al arco y volar el balón.

La polémica llegó con una jugada trascendental, cuando el ariete holandés Vincent Janssen recibió un pase interno de Gallardo y definió a bocajarro para aumentar la ventaja en el marcador global.

El gol fue anulado en un principio por fuera de lugar, pero el árbitro Luis Enrique Santander detuvo el partido al escuchar una señal del VAR y después de poco más de un minuto de suspenso, validó el tanto por órdenes del sistema de videoarbitraje sin revisar la repetición de la jugada.

Janssen festejó con un peculiar baile, mientras el desánimo azotaba al recinto de los albiverdes. Aún faltaban 20 minutos para el final, pero las lágrimas y los rostros de angustia ya dominaban a la afición local.

Con tres goles de desventaja en el marcador global, los Guerreros fueron presa de una derrota mental y perdieron el dominio que habían tenido en el partido.

Ante la derrota inminente, la afición lanzó el grito ¡eeeh, puto!, en un despeje de Barovero, por lo que el sonido local emitió la advertencia contra actos discriminatorios.

La controversia se presentó también cuando Jesús Gallardo llegó a las redes en el último suspiro, pero el tanto fue anulado por una mano. Ya no importaba, Monterrey se llevó el pase por amplia diferencia en los cartones.

 

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