José Vicente Anaya, el poeta que invitaba a vivir en las galaxias

Ciudad de México. El ensayista, poeta y traductor mexicano José Vicente Anaya falleció la madrugada de este sábado la edad de 73 años, informó Malpaís Ediciones, en un comunicado conjunto con la familia del poeta.

José Vicente Anaya estuvo varios meses hospitalizado, y recientemente fue sometido a una cirugía. “Su hija, Andrea Anaya, informó: ‘Salimos del hospital y llegamos a casa a descansar; falleció pacíficamente en su domicilio exacto, que son los sueños”, señala el texto difundido en Twitter.

Los restos del escritor fueron velados en la funeraria Gayosso de Félix Cuevas, en la Ciudad de México.

Anaya fue uno de los fundadores del movimiento poético infrarrealista y autor de numerosos libros de ensayo y poesía, como Híkuri, que dedicó A todos aquellos que han / gritado poemas premonitorios, / y que por sus ideas / o alucinaciones / han sido condenados: / paranoicos / esquizofrénicos /visionarios / mal-pensantes rebeldes. Además de dedicarse a la traducción de obras de Allen Ginsberg, Henry Miller y Antonin Artaud, entre otros.

José Vicente Anaya nació en Villa Coronado, Chihuahua, el 22 de enero de 1947; 20 años después llegó a la Ciudad de México para estudiar sociología, en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, y letras hispánicas, en Filosofía y Letras en la Universidad Nacional Autónoma de México.

En 1975 formó parte del grupo de 20 fundadores del infrarrealismo, al lado de Roberto Bolaño, Santiago Papasquiaro, José Rosas Ribeyro, Lisa Johnson, Mara y Vera Larrosa, y Bruno Montané, entre otros, y escribió uno de los manifiestos del grupo que tituló Por un arte de vitalidad sin límites.

Esta es la gravedad de nuestro siglo: la gente está enferma de cordura y sensatez, escribió. “Para ser infrarrealista hay que vivir desde ahora en las galaxias de los hoyos negros, lo que significa estar en la vida misma que se comporta y expresa como esas galaxias, donde lo extraordinario sucede cotidianamente, lo imposible es posible, y los actos inciden en maravillas inesperadas.

“Esas galaxias son vistas por los ojos que captan los asombros, son tocadas por las manos que captan delicias y deleitan desplazándose por las texturas vivas de los cuerpos humanos; son vivibles por los movimientos que luchan por la libertad; son una danza en las estrellas; son percibidas por el coraje de vivir, cueste lo que cueste, cada instante, auténticamente; se encuentran en todos los combates individuales y sociales que crean las metamorfosis de la vida humana; se oyen en todas las voces, músicas, gruñidos, canciones, sonidos que se configuran en los caminos de las almas anhelantes; son alucinadas en las mentes verdaderas que penetran lo impenetrable con el arte.

Quienes las buscan, entran en esas galaxias; el nombre inmediato con el que son designadas no es importante, puesto que dichos nombres son sólo las múltiples formas de nombrar la humanización que hacen del individuo un ser completo.

En 1968 participó activamente en el movimiento estudiantil, en la Brigada Marilyn Monroe, al lado de Jaime Goded y Eligio Calderón, entre otros; desde ahí participó en distintas marchas y manifestaciones contra el gobierno, entre ellas la del 2 de octubre. Él y otros de sus compañeros lograron evitar los disparos gracias a que no pudieron acercarse al podio donde estaban los dirigentes, y lograron escapar junto con otros asistentes a la manifestación.

Daniel Terrones escribió un ensayo respecto de José Vicente Anaya y la Brigada Marilyn Monroe en la revista Taller Ígitur, que puede leerse aquí https://bit.ly/3k2gVjF.

En 1979, José Vicente Anaya, recibió el premio de Poesía de Plural por su poema Híkuri, y 30 años después el Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines. Fue también periodista cultural y editor, fundador de la revista Alforja, colaborador de La Jornada Semanal y de distintas revistas y periódicos, fundador de la Sociedad General de Escritores de México, editor de la colección SepSetentas y de la revista Ciencia y Desarrollo.

Trabajó en el Departamento Editorial y de Redacción de la revista de la Universidad Autónoma del Estado de México y como coordinador del Departamento de Publicaciones de la Escuela Nacional de Antropología e Historia.

Poesía, ensayo y biografía

Entre sus obras se encuentran los libros de poesía Híkuri, Morgue, Punto Negro, Los valles solitarios nemorosos, Peregrino, y Diótima: diosa viva del amor; en ensayo, Poetas en la noche del mundo, Los poetas que cayeron del cielo: la generación beat comentada y en su propia voz, A contraluz: poéticas; preparó además la antología Largueza del cuento corto chino y es autor de la biografía Brota la vida en el abrazo: poesía mística y cotidianidad de Concha Urquiza: una biografía oral.

En agosto de 2017 recibió un homenaje en la sala Manuel M. Ponce, para celebrar su cumpleaños 70 y tres décadas de la publicación de Híkuri, libro “que fue rechazado por muchos premios literarios. Los jurados eran maestros poetas, formados en la literatura, pero con un criterio de que la poesía debería ser diferente a Híkuri”, dijo el poeta en esa ceremonia (https://bit.ly/3k4UaeO).

El canon mayoritario, refirió, “lo podemos atribuir a Octavio Paz y tal vez a otros poetas, y yo estoy completamente fuera de él. Vengo de otra tradición o de otras culturas, que me hicieron concebir la poesía de otro modo, y el ejemplo es Híkuri. Los créditos son para el poemario. Es muy famoso porque existe en otros idiomas, en francés, inglés y alemán. Híkuri tiene vida propia. Para mí, es un ente que ya hace tiempo se separó de mí. La fama es del poemario, no mía. Me gusta mucho pensarlo así, porque me hace ser menos ególatra y menos protagonista”.

Un año después, Radio Niágara le dedicó uno de sus programas con la presencia del poeta. El homenaje se encuentra disponible en YouTube https://ETfSBnYCZAE.

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